jueves, 5 de mayo de 2016

EL SEMBRADOR DE LO OCULTO

NÉSTOR CRESPO

Pocos hombres tienen el valor de conformarse con su propia locura. Para Néstor Crespo el tiempo de los monos ya había acabado y dejó de contemplar a sus semejantes cómo a simios grandes. Pasaba el tiempo en la habitación más oscura de su casa rodeado de suciedad y bolsas de basura sin atreverse a salir a la calle porque todo le parecía desagradable. Llevaba unas cuantas semanas así, sin salir de su casa, sin bajar la basura, comiendo muy poco y sólo una vez al día y escuchando la radio de madrugada porque no podía dormir hasta que llegaban las cinco de la mañana y entonces dormía unas horas y a las once de la mañana se despertaba y se quedaba largo rato en la cama, sin querer salir de casa. Para muchos doctores Néstor podría estar sufriendo una grave depresión, pero lo que a él le sucedía es que estaba cambiando. De hecho él sentía que había crecido unos cuantos centímetros estando en la cama y que se había estilizado mucho su cuerpo por la falta de alimento y de alguna manera se sentía bien así y no quería cambiar.

A veces había desfiles de luces de colores en su habitación y por la noche extrañas sombras reptaban por la casa sin encontrar Néstor ninguna explicación lógica a todo el asunto, pero le aterraba más la calle a su propia habitación y sin embargo no sentía exactamente miedo sino una nausea y un mareo por todo lo que significara enfrentarse a la vida.

Néstor soñaba que dormía en otras camas y tecleaba sus experiencias en el ordenador durante más de diez años. La sensación era que no dormía en su cama sino en otras y en otros lugares y cuando se quedaba dormido la sensación era de no estar durmiendo en su cuarto.

Los amigos volvieron a buscarle y al final consiguieron que se aseara y se diera una ducha, una por una fueron bajando los amigos las bolsas de la basura y luego le ayudaron a hacer limpieza.

--¡Otra vez así, Néstor! ¡Siempre la misma historia! ¡Nos preocupas!

Los amigos le echaban la bronca para que se componiera e hiciese su vida y no viviera fuera del mundo, pero Néstor no parecía escuchar y se encontraba ausente.

Pero Néstor había decidido vivir fuera de la realidad, en mundos extraños que no le cansaban y le esperaban, su verdadera casa en el fondo.

Invitaron a Néstor sus amigos a un café y él parecía estudiar el mundo nuevo y extraño que le circundaba.

Esa noche Néstor soñó con barcos que iban a la deriva y él iba en ellos y las olas eran negras, enormes y muy altas.

Después de unos días, Néstor se atrevió a salir de casa y lo primero que hizo fue ir hasta el banco, ahí le quedaba un poco de dinero de sus ahorros y cogió un buen montón.

Luego se perdió por los bares del centro y se pedía un vino tras otro y se sentía muy animado. El mundo volvía a tener un color nuevo y él se sentía a gusto bebiendo y así llegó la hora de comer y Néstor no quiso regresar a su casa, hacia las seis de la tarde, muerto de hambre y de sueño, volvió a su hogar y durmió durante doce horas seguidas.

Cuando Néstor despertó sabía que la sexta raza de seres humanos ya estaba creada por los padres extraterrestres y él se acordó cuando de pequeño tuvo que elegir entre cuatro vasos amarillos y él lo recordaba así pero no eran cuatro vasos amarillos sino cuatro vasos de colores y a él le gustaba el rojo pero eligió el amarillo para poder aprender algo cuando lo cierto era que eligió el naranja y ahora con la sexta raza que venía a la Tierra él reencarnaría después de la Ocupación y la Gran disolución en un humano que viviría 800 años y para éstos los seres humanos de otra edad, los  seres que ahora habitamos la Tierra, serían seres oscuros y terroríficos cómo ahora lo son para nosotros los vampiros y los hombres lobo. Néstor sabía todo y en silencio callaba, pero su alma quería expresar...¿Pero quién iba a creerle? Sin embargo él podía saber cosas que no sabría nunca nadie...¿Y cómo podía compartirlas? Su mente se hacía al caos.

Néstor guaradaba en su casa cajitas de ceniza, un puñado de ceniza por cada sueño juvenil roto o estropeado. Así guardaba Néstor muchas cajas de ceniza porque en el fondo lo que quería era no olvidar.

Sus vecinas "las pericas" cómo así se llamaban de vez en cuando le traían comida a su casa en grandes pucheros, ese día de verano las pericas le trajeron un gran puchero de condimento y una pequeña tarta. Así fue cómo Néstor pasó una tarde agradable pero se daba cuenta de que tenía que salir al mundo, a la calle, y expresarse libremente y ser quién era. Pero eso lo haría después de bien comer.

Entonces Néstor recordó la frase de Goethe: "Todo lo perecedero no es más que un símbolo"
Esa frase quería decir que la simple carne mortal que somos es el espejo de algo mayor, algo que había que investigar y así sucedía con todas las cosas y con el mundo que nos rodeaba, todo era un misterio que evocaba a algo mayor y sin duda ese algo mayor valía la pena que fuera investigado. Y esa era la misión de vida, Misión en la Tierra, del bueno de Néstor Crespo. Eso era totalmente una realidad y no había que dejarse amilanar por ella.

¿Pero qué significaba su vida?
También era un símbolo y un misterio.

--La mies es poca y los obreros muchos--pensó Néstor--de no evitarlo una tercera guerra mundial los jóvenes de ahora sólo tendrán una pensión de unos 300 euros cuando sean mayores...¡Pero la tercera guerra mundial es inevitable y la aniquilación de una gran parte de la raza humana también lo es...y todo porque la mies es poca y los obreros muchos. Tiempo de precariedad y colapso.

Y dando un brinco salió de su casa, en dirección a los bares del centro, con un buen fajo de billetes...de cinco euros.

EL ESPEJO DE ESCAYOLA

Néstor Crespo se mira en el espejo, tiene dieciocho años recién cumplidos y empieza el verano con moratones en el pecho y vientre porque un amigo le ha dado una paliza en broma, ritos iniciáticos de la adolescencia. Néstor  se encuentra viviendo en casa de su abuela y estudiando el carnet de conducir, hoy escribe con la vieja Olivetti de su abuelo un bello cuento titulado "El espejo de escayola" y en el habla del Más Allá.
Tiempo de beber litros de cerveza a las puertas de las panaderías pasando la botella entre amigos.
Néstor ha tenido un desdoblamiento astral y ha visto el Más Allá y con eso está haciendo un cuento que escribe en el caluroso mes de junio en la Olivetti de su abuelo.
El cuento es muy bueno, describe las calles y objetos que el vio en el Más Allá, un mundo muy parecido al nuestro con calles limpias y empedradas de mármol y bellas avenidas y edificios refulgentes.
Néstor no recuerda si es su primer viaje astral o no, no es aprensivo y dormir en el cuarto donde su tía ha muerto de leucemia no le ha dado ningún miedo, antes al revés: sabía que sería un pasaporte para alcanzar alguna dimensión desconocida.
El cuento se perdió, viajo entre carpetas a través del tiempo y se perdió. Fue presentado a algunos concursos literarios que no fallaron a favor de él y al final el cuento se perdió.
Fue entonces su mayor momento de cambio.
Nunca se sacaría el carnet de conducir.
Néstor entonces recuerda de aquella época de sus dieciocho años recién cumplidos aquel bar de la jarras polares o jarras heladas de cerveza donde él era tan buen cliente, le llegaron a contratar cómo relaciones públicas y le pagaban en cervezas y él llevaba a todo el instituto a ese bar y también lo que hacía era dar volantes y entradas para aquel sitio. Y nunca pidió dinero, lo suyo le parecía que no era trabajar. Era muy ingenuo entonces por aquellos tiempos. Siempre tenía sus jarras polares o jarras heladas de cerveza esperando en aquel bar y se tomaba siete u ocho durante toda la noche y ese era el pago a sus servicios y nunca le dolió la garganta por el frío ni la tripa ni se sintió mareado o mal , al contrario disfrutó mucho de esos días que duraron un verano o quizás poco antes. Sencillamente le cayó simpático a los dueños, recuerda a un hombre moren con gomina en el pelo y buenas camisas algo chaparrito. Fueron buenas tardes las que pasó y muchos años después, cuando ya había recién cumplido los cuarenta años, quiso volver a ese bar y llevaba mucho tiempo cerrado y estaba en estado de ruina y semiabandonado y habían pasado 25 años y Néstor se dio cuenta de que en 25 años no había vuelto a ir a ese bar...¿Por qué? No sabría decirlo, la zona de copas y de marcha donde estaba ubicado aquel bar en sus inmediaciones, murió. Ya no quedaba casi nadie en aquella especie de polígono cuadrado lleno de bares, casi todos habían cerrado. La diversión se traslado a otras zonas de la ciudad, habían pasado casi treinta años desde entonces.

UN PUNTO DE SABOR

Pero estar bien tampoco es lo mejor muchas veces porque resulta o puede resultar aburrido, es entonces cuando la actualidad se abre a la proximidad de los sentidos y hace allí su casa. Van pasando los automóviles a tu lado y recuerdas aquella tarde de calor en Sevilla en un bar que no era ni grande ni pequeño y si un poco cutrecillo donde se bebía bastante y pasaban extrañas personas que podías ver por una diminuta ventana de barro.
Luego tu primo te llevaba en moto por los poblados y por las barriadas de casas dispersas y atravesabas un gran puente sobre el río y luego la ciudad que era inmensa.
Las croquetas de chipirones tenían un punto de sabor.
Y luego fuiste a un gran concierto de un grupo de rock de los Estados Unidos y lo pasaste muy bien y al descansar todavía tenías música en la cabeza.
Recuerdos, tan sólo estás hablando de recuerdos.
El parque central.
Las mujeres ligeras de ropa.
El sabor del vino de manzanilla.
La luz.
La playa quedaba lejos, carromatos y caballos y restaurantes de pizzas.
Un chalet a lo lejos.
El cuento que escribiste (y que era de terror)
Y luego regresar.

EL HOMBRE QUE HABÍA DESPERTADO

Néstor Crespo tuvo en su mente muchas ideas que dejar avanzar, la mayor parte de ellas eran ideas sobre Dios. Subió a un autobús donde una argentina con tatuajes rojos llevaba a su hija pequeña consigo acompañada de un señor español que era su pareja llevando a su hijo mayor con él. Se estaban dando extrañas uniones en este mundo en el que los mejores optaban a las mejores parejas, aunque también muchas veces era cuestión de suerte.
Néstor pensaba en Yavé, pensaba que Yavé había sido un Extraterreste Oscuro y Jesucristo un Extraterreste de la Luz y que Dios era un extraterrestre y Jesucristo había sido otro y que los seres humanos somos creaciones mixtas de extraterrestres claros y oscuros...¿Y eso qué más daba?
¿Quién era Dios? Dios era el ser que creó al extraterrestre que nos creó a nosotros y que llamamos Dios, luego Dios tenía que existir pero no era el dios que adorábamos.
Todas las religiones eran cuentos y las democracias también.
Sólo había realmente un dios: el dinero...y se estaba muriendo.
¿Qué iba a pasar con el mundo?
¡Iríamos hacia una tercera guerra mundial!
La argentina y el señor se bajaron antes que él y se metieron en un bar.
Él se bajó en la siguiente parada y se metió en otro bar.
¡Los bares eran la verdadera religión, eran la única Verdad, el alcohol era la única Verdad y el tabaco era la única Verdad y la droga era la única Verdad y el sexo era la única Verdad y pasarlo bien era la única Verdad...y Dios era un extraterrestre!
Pensó en eso mientras se emborrachaba.
Luego pensó sobre el tema del odio a la vida, sobre el tema de la gente que odiaba la vida y sobre el tema del odio en general y del odio a la vida en particular. Personas muy frustradas con la vida que odiaban su vida y la vida en general y que sólo querían que ocurriesen desgracias a todo el mundo y que el mundo se destruyera por completo. Pensó en toda la gente amargada que existe deseando que se acabe el mundo porque su vida es una mierda. Pensó en todas esas personas, cada vez eran más. Cada vez había más gente amargada y resentida. El mundo se estaba convirtiendo en un lugar muy peligroso. Demasiada gente dolida, demasiada gente frustrada, demasiada gente amargada...¿Y por qué no se metía esa gente en las drogas...? ¡Por lo menos así podrían disfrutar algo más de todo lo que les rodeaba! ¿Y por qué esa gente no se hacía alcohólica? ¡Así serían más felices! En vez de eso se dedicaban a esperar el fin del planeta Tierra y gozarse de que el mundo estuviera cada vez peor. Y en la televisión, internet y los periódicos, buscaban desgracias.
El mundo necesitaba una nueva droga, algo que colocara mucho a la gente y las sacara de sus miserables vidas. El alcohol ya no era suficiente, aunque para Néstor el alcohol si era lo bastante y algún porrito de vez en cuando pero sin abusar...¡Ay, Dios! ¡Qué vida ésta!
Néstor dejó de quejarse y cambió de bar, se fue al bar de su amiga china Sing-Young que ponía cervezas muy baratas, iba ya de buen humor.
Cuando llegó Sing-Young no estaba.
--Pregunta a Sing si ha dejado un sobre para nosotros--decían un par de viejos.
--No está, está en el hospital--decía la china que la substituía.
--¡Pero tiene que haber dejado un sobre para nosotros, mira a ver bien!
Los viejos eran muy impertinentes, habían llegado a cobrar el alquiler y seguramente no había nada de dinero...
--¡Llámala por teléfono!--ordenaban los viejos muy exigentes.
--No hay sobre--dijo un chino que hacía de camarero.
Los viejos estaban que echaban chispas...¡Cómo iría la economía en España si ya no funcionaban los bares de los chinos!
Néstor se dio cuenta de que no le habían puesto tapa,algo de picar,  el negocio iba mal.
Pagó su cerveza barata y se fue, los viejos se quedaron ahí con mucha cara de gilipollas.
¡Oh, España! (Sus cervezas baratas en bares regentados por chinos y alquilados a viejos avariciosos)

lunes, 2 de mayo de 2016

RECUERDOS DEL VERANO

Nada más bajar del coche y sabedor de que tenía diez euros en el bolsillo, lo primero que hice fue irme al bar de la urbanización y me gustó mucho porque era un bar tropical realizado todo de madera y con sillas de paja. También había sillas de madera y sillas normales, la camarera era muy amable y enseguida intimé con ella. Me encontraba un poco revuelto por el viaje pero las dos cervezas que me tomé me calmaron enseguida y me supieron a gloria. Serían cómo las siete de la tarde y habíamos salido de viaje a las nueve y cuarto de la mañana y ya estábamos en una lujosa urbanización de Marbella donde habíamos alquilado un piso. Las casas estaban justo al lado de la playa, sólo tenías que abrir una pequeña cancela y te encontrabas con la playa enseguida. Yo tenía que pasar un mes allí y ya a las siete de la tarde nada más llegar estrené el bar de la urbanización.
Recuerdo que la energía era tan intensa por la proximidad del mar que tardé tres días en poder dormir bien y acostumbrarme a ese flujo tan intenso de  energías. Cómo había venido mi sobrino las tres primeras noches dormí en un sofá del salón y me gustaba despertarme allí, el sol se colaba por las terrazas y era una sensación lumínica magnífica recibir tanto sol. Tenía todo el día por delante y me iba a la piscina o a la playa. Desde la piscina cogía con mi ordenador la señal wifi del bar y me conectaba para escribir mis artículos. Me gustaba pasear por la urbanización frondosa de árboles y cuidados jardines. Por la noche la piscina y el bar se iluminaban atrayéndote a una atmósfera muy influyente.
Pero el primer día para mi fue el más feliz, me sentía muy contento explorando los aspectos atractivos de la lujosa urbanización y contemplando todos sus extras. Enseguida pude darme cuenta de que había un supermercado al lado de la carretera al que era fácil llegar andando, ahí encontré latas de cervezas de color amarillo que costaban sólo 26 céntimos. así que ya tenía solucionado todo el verano. Me encontraba feliz.
También fui feliz aquel día en que decidí coger un autobús para visitar el viejo lugar-pueblo-urbanización en el que había veraneado de joven y de niño, allí tenía amigos que me estaban esperando. Ese día me tomé tres cervezas por la mañana y a la hora de comer, un poco colocado, me despedí de mi familia y empecé a coger autobuses, tardé más de hora y media en llegar y cuando lo hice me embargó una emoción intensa por estar en la vieja urbanización-lugar-pueblo en la que prácticamente me había criado. Estaba borracho por la mañana, hice el viaje borracho y cuando llegué me dediqué a emborracharme. Así que pasé el día borracho y el viaje de vuelta también lo estaba. Ese día estaba feliz y no sólo por el alcohol.
Quedé en el vivero con mi amigo el jabacuc nos tomamos una cerveza y nos fuimos a la playa y allí estuve en la playa un par de horas antes de cogerme el autobús de vuelta, hablando de todo con amigos que no veía desde hacía casi un año.
Fue un día bueno, tenía dinero suficiente para cervezas y estuve todo el tiempo con un puntillo, colocado o borracho. Hacía una temperatura increíble y se estaba bien en la playa.
Pero luego llegaron días malos en los que no tenía suficiente dinero y tenía que quedarme en la urbanización elegida ese año mientras mis amigos se divertían en otra a hora y media de autobús.
Tenía que organizarme mejor y eso hice esos días, administrarme mejor el poco dinero que tenía para tener al menos para un par de cervezas al día compradas en un supermercado.
Luego estuvo el día en el que descubrí en una gasolinera cercana cervezas baratas de muy buen sabor, unas Skoll de color verde muy buenas y muy frías por estar en el congelador. Me costaban 80 céntimos y guardando un poco de dinero eran la mejor opción. Me las compraba y me iba a pasear con ellas o a la playa y me hacía fotos con el móvil que luego subía al Facebook y todo lo hacía con el móvil, también entrar y salir de Facebook y poner fotos allí. La verdad es que tener móvil con conexión a internet me entretuvo muchas horas porque lo cierto es que no había wifi en el piso que teníamos alquilado y tenía que cogerlo del bar en la piscina y eso sólo lo hacía un par de horas por la mañana, tiempo suficiente para colgar mis artículos y cobrar un dinero por ello.
Recuerdo que ese verano se jodió la economía de China y gracias a ello estuve bastante entretenido y después de joderse la economía de China les tiraron una bomba atómica en el puerto de Tianjim y murió mucha gente, al parecer era una barra de magnesio arrojada desde un satélite militar que hizo el efecto de bomba atómica y China y Estados Unidos estaban en guerra y por momentos estallaban centrales de petróleo en China o en Estados Unidos y así se pasaron arrojándose bombazos todo el verano y la gente decía que era el inicio de la tercera guerra mundial pero luego se calmaron en cuanto la economía se recuperó, luego tan amigos otra vez pero gracias a eso estuve todo el verano de agosto del 2015 entretenido.
Entonces me llegaron recuerdos del taller literario de Madrid y de las cañas que me tomaba en un bar de Castellana con los miembros del grupo, realmente fue un taller literario muy distinguido reunidos todos en torno a una gran mesa de roble del ayuntamiento en la que nos sentábamos en sillas cómodamente y departíamos. Yo llevé mis dos libros publicados y tuve mucha aceptación, otra persona también llevó su libro publicado y una mujer que se interesó por mi me pidió leer los dos libros y se los llevó y luego a los quince días quedé con ella en una pastelería de un centro comercial y nos tomamos un café y me devolvió los libros. No asistí más de dos o tres clases a ese taller literario y no sé bien por qué lo hice. No conseguí hacerme amigos a excepción de esa mujer y mi amistad con ella duró justo un mes. Yo recordaba ese taller literario de Madrid porque en Castellana las cañas sabían a gloria y nos las tomábamos a las nueve después de la clase. Así recuerdo que una vez me puse a beber cañas en Castellana y ya no me apetecía volver a casa y me quedé a dormir en casa de un amigo. Recuerdo que entonces empezaba a beber y ya no podía parar, sin embargo ahora con dos o tres cervezas al día me conformaba aunque a veces bebiera más y sin embargo sabía que un día incluso podría dejarlo, la obsesión por el alcohol es algo de mi primera juventud y ya había trascendido ese proceso.
¿Por qué era así? ¡Esa ansiedad por beber todo el día! ¿Por qué? ¿Heridas emocionales? ¿Vicio? ¿Adicción? ¿Exceso de energía? ¡Quién lo sabe!
Algo pasó ese verano. La primera vez que fui en autobús a aquel lugar-urbanización.pueblo de mis días felices, fue cómo un premio, conseguí beber bastante y no me afectó en absoluto y estuve bien y feliz, pero luego, en los siguientes momentos del verano, recuerdo que más de dos cervezas no me sentaban bien y me daban sueño o modorra o sentía hartazgo. El alcohol parecía ser que ya no me sentaba bien, y quizás beber dos o tres cervezas me hacía tener un punto pero más no podía beber y a veces me compraba dos cervezas grandes y ya no podía con ellas.
Tardé tiempo en volver a ponerme a escribir en serio, primero realicé unos tímidos textos y cuentos a finales del año 2015 y en el mes de agosto y septiembre escribí una serie de poemas que he de reconocer que eran muy malos. Me faltaban lecturas, me faltaba aplicación y me faltaba talento. No sería hasta la primavera del año 2016 cuando me empezaron a aflorar ideas importantes para relatar una historia. Mientras tanto seguía escribiendo mis impresiones de los veranos pasados en la costa del sur de Europa y del sur de España. Realmente eran artículos a modo de calentamiento de lo que más tarde llegaría a escribir más en serio y de nuevo volví a foguearme en espléndidas lecturas de filósofos y teólogos y también de buenos escritores.
Tenía que volver a tener aplicación y talento y yo buscaba todo eso desde hacía más de un año, y ante todo buscaba y necesitaba una mayor inspiración y tratar de salir del estado depresivo en el que alguna manera me sentía atrapado.
Era una lucha constante conmigo mismo.
El secreto de la felicidad se encuentra en la calidad de las relaciones humanas que uno tiene, por eso regiones de España donde la gente es más amable y más abierta y más simpática son en extremo valoradas. Pero también la felicidad se basa en estar bien o encontrase bien con los miembros de la propia familia y con la pandilla de amigos, rodearse de gente buena y sincera y que no tenga ninguna intención de hacer daño o el mal es lo más importante de la vida, de otra manera el mundo es un caos y se convierte en un lugar harto desagradable para ti y para todos.
Era un tiempo bueno para escribir un cuento y pienso que todo tiempo es bueno para escribir un cuento. Realmente los poemas que escribí en aquel verano del año 2015 no eran muy buenos. Luego repasando todo aquello que había escrito recuerdo que tenía mi poemario "El final de los tiempos" escrito en 1999 con muy buenos poemas, pero con especial cariño recuerdo mi poemario "Ishtar" escrito en 1995 con unos poemas geniales...¿Qué me pasó? Veinte años más tarde mis poemas eran muy mediocres, no conseguía escribir nada bueno ese verano. Había perdido mi antigua fuerza y mi viejo poder y recuerdo que me llevé dos libros de poesía para tratar de inspirarme y uno de ellos, el de Alejandra Pizarnik, lo leía todas las noches e incluso me sabía algunos versos de memoria. También llevé una antología de Silvia Platz pero no la hice tanto caso...¡Lo buen poeta que era yo en los años 90! ¿Pero por qué? No lo entiendo, no lograba entenderlo. No conseguía escribir nada bueno...y cuando recordaba mis poemarios "Ishtar" y "El final de los tiempos" que eran muy buenos no conseguía explicarme qué vida llevaba, qué sentía, qué rumbo tomó mi vida, qué bebía o qué hacía o qué tipo de energía tenía para poder escribir tan bien en el pasado. Eso me deprimía un poco y sobre todo me hacía viejo.
Luego llegó el año 2016, llegó el buen tiempo y estuve un mes entero, el mes de abril, tomando cervezas al sol, tres o cuatro a lo sumo. Salía a un parque y aprovechando el buen tiempo me bebía tres o cuatro cervezas con la cara puesta al sol y una gorra en la cabeza. Y así pasó un mes. Yo mientras tanto recordaba mi vida, todo lo que había hecho en ella y lo que había dejado de hacer. Beber cerveza al sol sentado en un banco fue un vicio solitario que inicie en el verano del año 2015, en aquella lujosa urbanización de Marbella y cómo fue mi fuente de felicidad hacer eso, luego lo seguí haciendo cuando llegaba el buen tiempo.
Ya llevo una hora y media sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo? Te pasas una hora y media sin ver noticias y pasa de todo.
Cómo iba diciendo yo repasé en aquel verano del año 2015 mi estatus cómo escritor, es así. Y entonces me di cuenta de que escribía mejor hace 20 años
Pasé un buen día hace un par de semanas visitando mi antiguo barrio donde había vivido casi doce años o poco más, me tomé un par de cervezas muy baratas porque era una zona algo deprimida y barata con muy buenos precios, pero habían puesto una gran frutería con servicio a domicilio y una casa de apuestas, el barrio crecía y crecía sin mi, la vida seguía.
Luego la semana siguiente volví de nuevo pero ya recurrí otra vez a mis viejos bancos en el parque en donde bebía mis cervezas enlatadas, seguía haciendo buen tiempo y todo aquello me recordaba al verano del año 2015 donde me habitué a beber cerveza enlatada en los bancos tomando el sol.
Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, nombres nuevos de la política y Susana Díez también y Javier Rivera...nombres nuevos de la política cuando ya no me interesaba la política o eso me creía, España siempre cambiando aunque a peor. La gente sufriendo décadas de crisis y cantando copla...¿Y qué me importaba a mi todo eso? Me preocupaba el mundo a nivel global más que mi país, me preocupaba la humanidad en su totalidad más que mis paisanos. Era una constante, se había convertido en una constante...Mi pequeña y precaria aportación al mundo, escribiendo desde internet: 60 blogs con más de doscientas mil visitas y otras doscientas mil visitas de escribir en prensa por internet, más las cien mil visitas de mi trabajo y así en 15 años medio millón de personas me habían leído, aunque a lo mejor eran siempre las mismas haciéndolo muchas veces, viva el pasodoble español.
¡Hacer algo en la vida! ¡No estar parado!
Dos horas ya sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Me acabo de tomar una cerveza fresca y ha cambiado mi estado de ánimo, estoy más contento y activo, con ganas de hacer más cosas y si estuviera todo el día bebiendo no pararía de realizar actividades, pero tampoco puede ser y además no es sano, aunque me daría mucha vidilla...¡Es la pura verdad!
Tres horas sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
38000 visitas en el blog de Maestro Ocultista en 4 años, aproximadamente las mismas visitas que consigues haciendo un simple vídeo de Youtube, porque la gente ya no quiere leer, quiere ver vídeos y los vídeos son el futuro. Si no haces vídeos no llegas a la gente, son los vídeos lo que vende y lo que es importante, ya nadie lee blogs o cada vez lo hace menos gente. Mi blog de poesía, con el talento tan grande que tengo yo para la poesía, apenas ha recibido 2000 visitas en cuatro años y otras 2000 visitas habrá recibido mi blog de economía...¡Es cómo si estuvieras perdiendo el tiempo! No llegas a nadie o llegas a muy poca gente, hay que hacer vídeos. Los vídeos son el futuro.
Recuerdo aquel bar-restaurante de la Rondilla que tenía un compañero de Hispánicas, íbamos toda la clase a beber jarras de cerveza y a comer morro y oreja de cerdo. Yo tendría 25 años. El compañero no quería trabajar en el negocio familiar, quería terminar la carrera pero se tuvo que conformar con seguir trabajando en el bar. Ahora, creo, tiene un buen negocio y un futuro cómo empresario, hubiera desperdiciado su vida estudiando Hispánicas...¿Por qué ese interés de todo el mundo por ser un intelectual? ¡Si lo mejor que se puede hacer en España es regentar un bar! Y luego el saber no ocupa lugar, siempre podrás comprarte tus libros y ver tus exposiciones culturales y asistir a eventos o museos y conciertos de música de órgano sacro...¡Siempre podrás ir al auditorio Miguel Delibes!
El resto de la clase...¡Ahora somos pobres!
Veinte minutos sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Fue un buen verano en aquellos tiempos cuando tomábamos morro y oreja en aquel bar de la Rondilla y bebíamos grandes jarras de cerveza, seríamos unas veinte personas de las ochenta que empezamos la carrera, simplemente los más allegados. Fueron buenos tiempos...¡Hablábamos de ETA y del gobierno socialista, lo que tocaba en aquellos tiempos! ¡Lo que nos preocupaba antes de la madre de todas las crisis! En el fondo vivíamos muy bien...y por eso queríamos ser todos unos intelectuales. No sabíamos que alguno acabaría pasando hambre entre sus torres de libros.
Veinte suicidios diarios en España en el año 2016, la gente está acabada. La gente no es que esté desesperada, es que está acabada. Pero siempre hay gente a la que le va bien, ésto ha sido siempre así, en todas las crisis y en todas las guerras.
He visto a las avispas cerca de mi casa, han hecho un avispero dentro de un tiesto. Los pájaros no tienen tarjeta de crédito y no les falta de nada. Si te pones a acampar en el campo te dice la Guardia Civil que qué estás haciendo. Los bosques tienen dueño y las tierras y los mares. Hemos prostituido la naturaleza.
Cuarenta minutos sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Tendremos todos que regresar al campo cuando se acabe el dinero y aprender a cultivar lo que haya y lo que se pueda, de otra manera nos vamos a morir de hambre.
Brasil ha declarado el estado de calamidad económica...¡Un país tan rico cómo Brasil! y en Venezuela llevan meses pasando hambre...¡Un país con tantos recursos naturales cómo Venezuela! ¿Cómo es posible que estén pasando estas cosas en el mundo? Y los países bálticos al borde de una guerra con Rusia...una guerra que nadie quiere...¿O no?
Habrá que tener cuidadito.
Habrá que vivir con miedo.
Y en España 14 millones de pobres...
Y yo en el año 2013 o 2014 me fui a Santander y me pasé tres días allí un mes de junio, me instalé en un hotel que tenía de todo y no tuve mucho dinero para gastar. Me entretuve en un locutorio latino poniendo mis experiencias de Santander en los blogs pues había una convención de diseñadores gráficos y yo informaba de ello. Leía los periódicos locales en los bares, era cuando Santander tenía problemas en su zoológico de gorilas y esas eran las noticias. En la calle se manifestaban estudiantes de instituto a favor de una mejor educación y en contra de los recortes sociales en educación. Yo me compraba latas de café moka para desayunar y también me compraba latas de cerveza para la cena mientras veía las autonómicas en la televisión y comía una barra de pan a secas con tres latas de cerveza y dormí muy bien, hacía calor pero no mucho. El agua estaba muy fría y me bañé en el mar, pero cerca del puerto y no en la playa común donde va toda la gente para que fuera una experiencia más íntima. Se me acabó el dinero y tenía hambre, conseguí que mi hermano me pusiera prestado un ingreso de 10 euros en el banco para poder tomarme un café y merendar algo. Estuve bien hasta que se me acabó el dinero, pero estuve tres días así, a mi aire, bastante bien, en unas minivacaciones en junio. Era lo que me podía permitir y realmente ni eso me podía permitir.
Realmente tenía de todo.
Pero pasé un par de horas o cuatro en las que tenía hambre y ganas de tomar un café y no tenía dinero y tenía que coger a la noche un tren de vuelta, si no es por mi hermano que me ingresó 10 euros lo hubiera pasado muy malamente. Menos mal que cogí billete de tren ida y vuelta a la ida que me salió más barato y me aseguró no quedarme en la calle. Pero la aventura es la aventura. Sin casi dinero me pasé tres días de minivacaciones en Santander...¿Volvería a hacerlo? Ya cada vez menos.