"No me gusta la gente" pensó Néstor y luego "Desearía estar solo". "No me gusta la gente y desearía estar solo" pensaba Néstor.
Y caminaba solo por el barrio de Girón en Pucela mirando sus abigarradas calles y sus bares que en su mayoría habían cerrado y sus tiendas y comercios verjados.
"No sé qué hago aquí, sólo caminar" pensaba Néstor y se encontraba cada vez más solo pero eso le hacía sentirse feliz pues quería encontrarse cada vez más solo.
El sabor de la cerveza muy de mañana.
El barrio creado en Pucela por José Antonio Girón de Velasco ministro de Franco y cofundador de la Falange. Un barrio entero le debía su nombre y haber vivido muy bien.
El sabor de la cerveza muy de mañana.
Las casas de protección oficial creadas por la Falange para que a nadie le faltara de nada durante el franquismo, para que cada español tuviera casa, pan y trabajo y médicos gratis, y eso realmente se consiguió.
El barrio de Girón.
El sabor de la cerveza muy de mañana.
El sabor despertaba los instintos al mismo tiempo que atraía cierta somnolencia.
No abusar de la caridad de la gente, mostrar siempre tu mejor cara, tratar de hacer bien tu trabajo.
Y las cosas que no tienen sentido sencillamente no tienen sentido y no hay que buscarle otro.
¡Al menos poder beber en paz con los primeros rayos de sol!
Los autobuses atestados de trabajadores y de mujeres extranjeras, ruidos de niños con sus juegos y el trasiego del tráfico y el inconfundible aroma a polución que al final te acompaña y te hace sentirte en la ciudad, en lo urbano y en lo habitable. La polución que hace que te sientas bien, respirando humo.
Y enciendes un cigarrillo.
Más cerveza en un bar de viejos, te ponen un pincho de tortilla. La tortilla es de ayer.
Y estar mejor solo.
Un banco en la calle y te sientas.
Buscas un supermercado y compras una lata de cerveza y luego te vuelves al banco.
Y sientes cómo si el banco fuera sólo tuyo.
Y empiezas a beber y a mirar a la gente que pasa y así pasa una hora.
Y has estado en un tiempo sin tiempo. Medianamente bien, has disfrutado y algo queda en ti pegado a lo lejos y no sabes qué es pero tampoco te preocupa ponerle un nombre, quizás sea cómo un bicho, cómo un insecto, pero en tu alma.
Y se ha quedado atrapado allí.
Pero no importa.
Pero no importa porque nada tiene importancia, de repente nada lo tiene.
Y piensas que así es mejor.
Un poco más de cerveza.
Ya ha pasado el tiempo que no has vivido.
domingo, 10 de julio de 2016
EL SEMBRADOR DE LO OCULTO 6
La ciudad en alerta amarilla por temperaturas cercanas a los 40 grados, paseando a las cinco de la tarde por barrios deprimidos y sin embargo ver gente en la calle, gente en las terrazas. Nadie se quedaba en casa y los borrachos que habían empezado a beber por la mañana todavía no habían regresado a su hogar, uno de ellos perdió las llaves del coche, se quedó mirando a su coche cómo esperando una solución pero la solución no estaba allí y después volvió con sus amigos, derrotado.
Néstor trataba de ordenar su vida, poner negro sobre blanco, sin saber si era viernes o sábado o domingo.
Néstor se rendía homenaje a sí mismo bebiendo por los bares cervezas heladas para luchar contra el calor, las moscas cada vez más pesadas y pequeños mosquitos también, que salían del río.
Entonar una canción con el corazón contento, sensación que dura a penas unos instantes y luego ideas en la cabeza y más ideas: estudiar programación, retomar los estudios de Filosofía Pura para por fin poder acabar la carrera, terminar dos novelas pendientes, revisar los poemas de los años noventa para llevarlos a una editorial, pedir más dinero a su jefe, enterarse de alguna subvención del Estado para alguna cosa y así poder vivir mejor, releer a Kaka...¿Kafka en el mes de julio con temperaturas de 40 grados? No sabía por qué pero tenía que encontrar algún tipo de ocupación que no fuera leer la prensa ni tomar cervezas...¿Coger un tren hacia alguna parte? ¿Viajar? ¿Comer más? ¿Gastarse el dinero en hamburguesas?
¿Dónde estaba la energía que necesitaba? ¿Había algo más en la vida que hacer cuando el asfalto se derretía bajo sus pies? ¡Pensar, pensar, siempre pensar!
La tercera guerra mundial estaba empezando en Ucrania, cómo en el año 2013...
¡Estábamos entrando todos en un bucle temporal...regresando al pasado!
Lo mejor sería pasar la tarde en el cine...¡En el cine había aire acondicionado! Así que se metió a ver una película de catástrofes en la que había una presidenta de Estados Unidos porque era el futuro y una gran guerra de exterminación porque era el futuro también. La película era muy entretenida, con muchos efectos especiales. China e Inglaterra desaparecían del mapa...¡Qué guay! Al final los americanos salvaban el mundo.
Una tarde entretenida, el cine a 8 euros porque la gente piensa que está pagando 800 pesetas...¡Cómo nos han tomado el pelo con el euro! (Y si la gente es tonta no hay nada que hacer)
Luego se subió a un autobús y pagó un euro y cuarenta por el viaje, le embargó la sensación de estar pagando 140 pesetas cómo cuando se tomaba una caña a un euro y sesenta y tenía la impresión de estar pagando 160 pesetas...¡Nos han engañado a todos con el euro! ¡Sólo ha salido beneficiada Alemania con este negocio y al final su país ha sido invadido por los musulmanes por ser los ricos de Europa! (Alguna ventaja tendría que tener ser pobres en España)
¡Pero por qué era tan apático Néstor! ¿Por qué había perdido su viejo poder, su antigua garra? ¿Se había hecho viejo? ¿Le pesaban los años? Néstor recuerda cuando trabajaba A Máximo Esfuerzo y lo recordaba así, con mayúsculas...Todos aquellos años en los que él trabajaba A Máximo Esfuerzo...¡de esa manera consiguió sacarse los dos últimos cursos de bachillerato limpios sin suspender ninguna asignatura y con incluso buenas notas y luego obtener muy buenos resultados en la Selectividad! ¡A Máximo Esfuerzo había trabajado luego en teleoperadoras e inmobiliarias! ¡Tenía una gran energía! Al final la gente se equivoca, al final los puretas se equivocan y les quedan recuerdos del verano acuñando éxitos cuando no se hace crítica y sin tener o no tener un nombre y ser alguien o ser otro o poder mirarse al espejo sin que se pregunten otros donde estará ahora...¡Volar con la imaginación al menos en un teatro surrealista, así pasen 35 años!
¡Todos esos libros maravillosos de poesía escritos en los años noventa!
Hablar muchas veces y poder hacerlo muchas más sin que duela el corazón.
Y poder volver a trabajar A Máximo Esfuerzo. Con entusiasmo y vigor, sean cuales sean las situaciones...¡Valor!
Néstor trataba de ordenar su vida, poner negro sobre blanco, sin saber si era viernes o sábado o domingo.
Néstor se rendía homenaje a sí mismo bebiendo por los bares cervezas heladas para luchar contra el calor, las moscas cada vez más pesadas y pequeños mosquitos también, que salían del río.
Entonar una canción con el corazón contento, sensación que dura a penas unos instantes y luego ideas en la cabeza y más ideas: estudiar programación, retomar los estudios de Filosofía Pura para por fin poder acabar la carrera, terminar dos novelas pendientes, revisar los poemas de los años noventa para llevarlos a una editorial, pedir más dinero a su jefe, enterarse de alguna subvención del Estado para alguna cosa y así poder vivir mejor, releer a Kaka...¿Kafka en el mes de julio con temperaturas de 40 grados? No sabía por qué pero tenía que encontrar algún tipo de ocupación que no fuera leer la prensa ni tomar cervezas...¿Coger un tren hacia alguna parte? ¿Viajar? ¿Comer más? ¿Gastarse el dinero en hamburguesas?
¿Dónde estaba la energía que necesitaba? ¿Había algo más en la vida que hacer cuando el asfalto se derretía bajo sus pies? ¡Pensar, pensar, siempre pensar!
La tercera guerra mundial estaba empezando en Ucrania, cómo en el año 2013...
¡Estábamos entrando todos en un bucle temporal...regresando al pasado!
Lo mejor sería pasar la tarde en el cine...¡En el cine había aire acondicionado! Así que se metió a ver una película de catástrofes en la que había una presidenta de Estados Unidos porque era el futuro y una gran guerra de exterminación porque era el futuro también. La película era muy entretenida, con muchos efectos especiales. China e Inglaterra desaparecían del mapa...¡Qué guay! Al final los americanos salvaban el mundo.
Una tarde entretenida, el cine a 8 euros porque la gente piensa que está pagando 800 pesetas...¡Cómo nos han tomado el pelo con el euro! (Y si la gente es tonta no hay nada que hacer)
Luego se subió a un autobús y pagó un euro y cuarenta por el viaje, le embargó la sensación de estar pagando 140 pesetas cómo cuando se tomaba una caña a un euro y sesenta y tenía la impresión de estar pagando 160 pesetas...¡Nos han engañado a todos con el euro! ¡Sólo ha salido beneficiada Alemania con este negocio y al final su país ha sido invadido por los musulmanes por ser los ricos de Europa! (Alguna ventaja tendría que tener ser pobres en España)
¡Pero por qué era tan apático Néstor! ¿Por qué había perdido su viejo poder, su antigua garra? ¿Se había hecho viejo? ¿Le pesaban los años? Néstor recuerda cuando trabajaba A Máximo Esfuerzo y lo recordaba así, con mayúsculas...Todos aquellos años en los que él trabajaba A Máximo Esfuerzo...¡de esa manera consiguió sacarse los dos últimos cursos de bachillerato limpios sin suspender ninguna asignatura y con incluso buenas notas y luego obtener muy buenos resultados en la Selectividad! ¡A Máximo Esfuerzo había trabajado luego en teleoperadoras e inmobiliarias! ¡Tenía una gran energía! Al final la gente se equivoca, al final los puretas se equivocan y les quedan recuerdos del verano acuñando éxitos cuando no se hace crítica y sin tener o no tener un nombre y ser alguien o ser otro o poder mirarse al espejo sin que se pregunten otros donde estará ahora...¡Volar con la imaginación al menos en un teatro surrealista, así pasen 35 años!
¡Todos esos libros maravillosos de poesía escritos en los años noventa!
Hablar muchas veces y poder hacerlo muchas más sin que duela el corazón.
Y poder volver a trabajar A Máximo Esfuerzo. Con entusiasmo y vigor, sean cuales sean las situaciones...¡Valor!
EL SEMBRADOR DE LO OCULTO 6
La ciudad en alerta amarilla por temperaturas cercanas a los 40 grados, paseando a las cinco de la tarde por barrios deprimidos y sin embargo ver gente en la calle, gente en las terrazas. Nadie se quedaba en casa y los borrachos que habían empezado a beber por la mañana todavía no habían regresado a su hogar, uno de ellos perdió las llaves del coche, se quedó mirando a su coche cómo esperando una solución pero la solución no estaba allí y después volvió con sus amigos, derrotado.
Néstor trataba de ordenar su vida, poner negro sobre blanco, sin saber si era viernes o sábado o domingo.
Néstor se rendía homenaje a sí mismo bebiendo por los bares cervezas heladas para luchar contra el calor, las moscas cada vez más pesadas y pequeños mosquitos también, que salían del río.
Entonar una canción con el corazón contento, sensación que dura a penas unos instantes y luego ideas en la cabeza y más ideas: estudiar programación, retomar los estudios de Filosofía Pura para por fin poder acabar la carrera, terminar dos novelas pendientes, revisar los poemas de los años noventa para llevarlos a una editorial, pedir más dinero a su jefe, enterarse de alguna subvención del Estado para alguna cosa y así poder vivir mejor, releer a Kaka...¿Kafka en el mes de julio con temperaturas de 40 grados? No sabía por qué pero tenía que encontrar algún tipo de ocupación que no fuera leer la prensa ni tomar cervezas...¿Coger un tren hacia alguna parte? ¿Viajar? ¿Comer más? ¿Gastarse el dinero en hamburguesas?
¿Dónde estaba la energía que necesitaba? ¿Había algo más en la vida que hacer cuando el asfalto se derretía bajo sus pies? ¡Pensar, pensar, siempre pensar!
La tercera guerra mundial estaba empezando en Ucrania, cómo en el año 2013...
¡Estábamos entrando todos en un bucle temporal...regresando al pasado!
Quizás por eso Néstor quería buscar un nuevo trabajo en el que ganara más dinero y tuviera suficiente para hacer viajes y coger trenes, había partes de su ciudad que no conocía pero eran muy pocas pero lo cierto es que sitios de su ciudad en los que nunca había estado...¡el barrio de Girón por ejemplo! ¡Nunca había estado en el barrio de Girón! Podría acercarse a ese barrio y conocer sus bares y sus gentes, sería cómo hacer turismo...¡Muchas cosas podía hacer!
Sudán del Sur estaba en guerra de nuevo y Ucrania también...¡Habíamos vuelto al pasado! También se estaba iniciando una gran crisis...¡Habíamos regresado al año 2008!
Y Rusia y Estados Unidos cómo en la Guerra Fría...¡Todo eran vórtices que nos llevaban a otros tiempos y había que tener cuidado de no acabar cayendo en alguno!
Néstor trataba de ordenar su vida, poner negro sobre blanco, sin saber si era viernes o sábado o domingo.
Néstor se rendía homenaje a sí mismo bebiendo por los bares cervezas heladas para luchar contra el calor, las moscas cada vez más pesadas y pequeños mosquitos también, que salían del río.
Entonar una canción con el corazón contento, sensación que dura a penas unos instantes y luego ideas en la cabeza y más ideas: estudiar programación, retomar los estudios de Filosofía Pura para por fin poder acabar la carrera, terminar dos novelas pendientes, revisar los poemas de los años noventa para llevarlos a una editorial, pedir más dinero a su jefe, enterarse de alguna subvención del Estado para alguna cosa y así poder vivir mejor, releer a Kaka...¿Kafka en el mes de julio con temperaturas de 40 grados? No sabía por qué pero tenía que encontrar algún tipo de ocupación que no fuera leer la prensa ni tomar cervezas...¿Coger un tren hacia alguna parte? ¿Viajar? ¿Comer más? ¿Gastarse el dinero en hamburguesas?
¿Dónde estaba la energía que necesitaba? ¿Había algo más en la vida que hacer cuando el asfalto se derretía bajo sus pies? ¡Pensar, pensar, siempre pensar!
La tercera guerra mundial estaba empezando en Ucrania, cómo en el año 2013...
¡Estábamos entrando todos en un bucle temporal...regresando al pasado!
Quizás por eso Néstor quería buscar un nuevo trabajo en el que ganara más dinero y tuviera suficiente para hacer viajes y coger trenes, había partes de su ciudad que no conocía pero eran muy pocas pero lo cierto es que sitios de su ciudad en los que nunca había estado...¡el barrio de Girón por ejemplo! ¡Nunca había estado en el barrio de Girón! Podría acercarse a ese barrio y conocer sus bares y sus gentes, sería cómo hacer turismo...¡Muchas cosas podía hacer!
Sudán del Sur estaba en guerra de nuevo y Ucrania también...¡Habíamos vuelto al pasado! También se estaba iniciando una gran crisis...¡Habíamos regresado al año 2008!
Y Rusia y Estados Unidos cómo en la Guerra Fría...¡Todo eran vórtices que nos llevaban a otros tiempos y había que tener cuidado de no acabar cayendo en alguno!
sábado, 9 de julio de 2016
EL SEMBRADOR DE LO OCULTO 5
Mujeres pobres con carritos en la puerta de la parroquia, mujeres pobres con carritos en la puerta de atrás de la parroquia. Todas ellas entraban y salían de la parroquia con comida para pasar el mes. Sin duda era la mejor opción para ellas conseguir comida gratis en la parroquia. Néstor lo observaba todo desde la plaza, era su entretenimiento. Venía una mujer y luego otra y luego otra, sin duda debía ser la hora en la que la parroquia repartía comida.
De vez en cuando Néstor daba un trago a su cerveza y observaba a las mujeres pobres de su ciudad pero de el barrio en el que estaba, habría más barrios donde también sería lo mismo. Las parroquias mantenían a las familias, mataban el hambre.
En todos los barrios de la ciudad de Néstor era igual, las parroquias daban comida a las familias pobres para que pudieran subsistir y poder pagar la hipoteca de la casa y las facturas de la luz, agua y gas. Pero también había parroquias que pagaban la hipoteca de algunas familias y las facturas de la luz, del agua y del gas. De esa manera España no terminaba de hundirse y sí, era cierto, los bares estaban llenos...llenos de personas que no tenían que gastarse el poco dinero que tenían en comida y alimentos y así tenían para alcoholizarse en los bares y por supuesto tener un móvil era sagrado, por eso siempre iban bien las empresas de móviles. La gente tenía un móvil aunque no pudiera pagarse la hipoteca ni las facturas ni tuviera dinero para alimentos, el móvil era lo primero y lo segundo era estar en los bares. Así era cómo en una España pobre todo el mundo tenía móvil y todo el mundo estaba en los bares, pero eso no quería decir que no hubiera una gran crisis.
Para colmo de malestar Néstor se enteró que se estaba produciendo una nueva guerra en Ucrania que sería tal vez un detonante de una guerra mayor, pero todos los veranos era la misma canción: la tercera guerra mundial era inminente. Y luego no pasaba nada.
¿Pero por qué esta vez sería distinto?
Néstor pensaba que esta vez sería distinto, demasiado movimiento en la OTAN, demasiadas reuniones en la OTAN y demasiados mandatarios y prebostes de Europa en las reuniones de la OTAN. esta vez si que parecía que realmente la tercera guerra mundial fuera inminente, pero todos los veranos sucedía lo mismo. (Y luego no pasaba nada)
Pero esta vez a los Bancos Centrales y las élites que manejaban el mundo les urgía una guerra mundial para despoblar el planeta, realmente había demasiada cantidad de pobres en el mundo que no producían y eran un gasto para el Estado y una gran molestia para la parte de la sociedad por pequeña o ínfima que fuera que no era pobre. Urgía desmantelar este estado de cosas pero no creando empleo ni riqueza porque ya no se podía, pero sí haciendo que los pobres muriesen en largas y costosas guerras. También urgía una reducción drástica de la población y por eso se ultimaban los planes para una gran guerra, consecuencia directa de la grave crisis económica y del colapso del sistema capitalista y de la bancarrota de los países europeos. Una gran guerra convenía a las élites mundiales y a los bancos centrales y en eso estaban y mientras tanto Néstor veía la cola de mujeres pobres que con un carrito entraban por la puerta de atrás de la parroquia a obtener comida gratis. Nadie se moría de hambre en España gracias a asociaciones cómo Cáritas y a otras oenegés de la iglesia católica. Pero muchos decían que lo que estaba haciendo la iglesia católica era mantener a vagos, eso lo decían los que tenían que sacrificarse para ser explotados en sus trabajos para poderse pagar ellos comida, hipoteca, facturas y alimentos. La caridad se había enfriado y la gente estaba muy polarizada y había tantos pobres que los pobres ya a nadie le caían bien.
Néstor recordó cuando quiso hacerse un alcohólico, fue una decisión consciente. él quiso hacerse un alcohólico y a los 30 días cayó enfermo y lo tuvo que dejar, el hombre propone y Dios dispone.
Sin embargo nunca tuvo más fuerza ni ímpetu para llevar a cabo una decisión en su vida, hacerse un alcohólico era algo que tenía un gran sentido para él en aquellos momentos. Pero cayó enfermo y lo tuvo que dejar y después siguió bebiendo pero con moderación y nunca llegó a ser un alcohólico.
Néstor pensaba en las decisiones que tomamos con ímpetu, con energía y con ilusión y que dibujan y trazan aquello que será nuestra vida. Una decisión, otra y luego otra más...¡El ser humano no es más que un conjunto de decisiones tomadas, buenas o malas , pero que le han llevado hasta a donde ahora mismo se encuentra!
Y tenía que pensar Néstor que así era la vida, que había gente para la que no había crisis, que había gente con muy buenos trabajos, que había gente ganando bien su vida, que había gente que tenía abundancia y dinero...¡Siempre había sido así! Incluso en los tiempos de guerra o de crisis hay personas a las que les van muy bien las cosas...¿Suerte? ¿Han trabajado? ¿Han tomado buenas decisiones en la vida? ¡Néstor no podía saberlo! Pero estaba claro que en España quedaba un doce o un diez por ciento de clase media todavía...¿Por qué él no pertenecía a esa exigua clase media que todavía existía en España? Además había un tres o un cuatro por ciento de ricos en España...¿Por qué él no pertenecía a ese tres o cuatro por ciento de ricos que había en España? ¡Decisiones, decisiones tomadas en su día y en su momento y nada más! ¿Por qué haber querido ser un alcohólico? ¡Quizás por cierto romanticismo, por cierto dolor existencial, por rebeldía y por ir en contra del sistema! ¡Por lo mismo por lo que se pasó diez años fumando hachís y marihuana! ¡Exactamente por lo mismo! ¿Y ahora qué? Ahora iba a haber una tercera guerra mundial para todo el mundo...¿Pero eso era justo? Unos iban a perder mucho más que otros pero todos íbamos a perder. Para empezar, la vida.
De vez en cuando Néstor daba un trago a su cerveza y observaba a las mujeres pobres de su ciudad pero de el barrio en el que estaba, habría más barrios donde también sería lo mismo. Las parroquias mantenían a las familias, mataban el hambre.
En todos los barrios de la ciudad de Néstor era igual, las parroquias daban comida a las familias pobres para que pudieran subsistir y poder pagar la hipoteca de la casa y las facturas de la luz, agua y gas. Pero también había parroquias que pagaban la hipoteca de algunas familias y las facturas de la luz, del agua y del gas. De esa manera España no terminaba de hundirse y sí, era cierto, los bares estaban llenos...llenos de personas que no tenían que gastarse el poco dinero que tenían en comida y alimentos y así tenían para alcoholizarse en los bares y por supuesto tener un móvil era sagrado, por eso siempre iban bien las empresas de móviles. La gente tenía un móvil aunque no pudiera pagarse la hipoteca ni las facturas ni tuviera dinero para alimentos, el móvil era lo primero y lo segundo era estar en los bares. Así era cómo en una España pobre todo el mundo tenía móvil y todo el mundo estaba en los bares, pero eso no quería decir que no hubiera una gran crisis.
Para colmo de malestar Néstor se enteró que se estaba produciendo una nueva guerra en Ucrania que sería tal vez un detonante de una guerra mayor, pero todos los veranos era la misma canción: la tercera guerra mundial era inminente. Y luego no pasaba nada.
¿Pero por qué esta vez sería distinto?
Néstor pensaba que esta vez sería distinto, demasiado movimiento en la OTAN, demasiadas reuniones en la OTAN y demasiados mandatarios y prebostes de Europa en las reuniones de la OTAN. esta vez si que parecía que realmente la tercera guerra mundial fuera inminente, pero todos los veranos sucedía lo mismo. (Y luego no pasaba nada)
Pero esta vez a los Bancos Centrales y las élites que manejaban el mundo les urgía una guerra mundial para despoblar el planeta, realmente había demasiada cantidad de pobres en el mundo que no producían y eran un gasto para el Estado y una gran molestia para la parte de la sociedad por pequeña o ínfima que fuera que no era pobre. Urgía desmantelar este estado de cosas pero no creando empleo ni riqueza porque ya no se podía, pero sí haciendo que los pobres muriesen en largas y costosas guerras. También urgía una reducción drástica de la población y por eso se ultimaban los planes para una gran guerra, consecuencia directa de la grave crisis económica y del colapso del sistema capitalista y de la bancarrota de los países europeos. Una gran guerra convenía a las élites mundiales y a los bancos centrales y en eso estaban y mientras tanto Néstor veía la cola de mujeres pobres que con un carrito entraban por la puerta de atrás de la parroquia a obtener comida gratis. Nadie se moría de hambre en España gracias a asociaciones cómo Cáritas y a otras oenegés de la iglesia católica. Pero muchos decían que lo que estaba haciendo la iglesia católica era mantener a vagos, eso lo decían los que tenían que sacrificarse para ser explotados en sus trabajos para poderse pagar ellos comida, hipoteca, facturas y alimentos. La caridad se había enfriado y la gente estaba muy polarizada y había tantos pobres que los pobres ya a nadie le caían bien.
Néstor recordó cuando quiso hacerse un alcohólico, fue una decisión consciente. él quiso hacerse un alcohólico y a los 30 días cayó enfermo y lo tuvo que dejar, el hombre propone y Dios dispone.
Sin embargo nunca tuvo más fuerza ni ímpetu para llevar a cabo una decisión en su vida, hacerse un alcohólico era algo que tenía un gran sentido para él en aquellos momentos. Pero cayó enfermo y lo tuvo que dejar y después siguió bebiendo pero con moderación y nunca llegó a ser un alcohólico.
Néstor pensaba en las decisiones que tomamos con ímpetu, con energía y con ilusión y que dibujan y trazan aquello que será nuestra vida. Una decisión, otra y luego otra más...¡El ser humano no es más que un conjunto de decisiones tomadas, buenas o malas , pero que le han llevado hasta a donde ahora mismo se encuentra!
Y tenía que pensar Néstor que así era la vida, que había gente para la que no había crisis, que había gente con muy buenos trabajos, que había gente ganando bien su vida, que había gente que tenía abundancia y dinero...¡Siempre había sido así! Incluso en los tiempos de guerra o de crisis hay personas a las que les van muy bien las cosas...¿Suerte? ¿Han trabajado? ¿Han tomado buenas decisiones en la vida? ¡Néstor no podía saberlo! Pero estaba claro que en España quedaba un doce o un diez por ciento de clase media todavía...¿Por qué él no pertenecía a esa exigua clase media que todavía existía en España? Además había un tres o un cuatro por ciento de ricos en España...¿Por qué él no pertenecía a ese tres o cuatro por ciento de ricos que había en España? ¡Decisiones, decisiones tomadas en su día y en su momento y nada más! ¿Por qué haber querido ser un alcohólico? ¡Quizás por cierto romanticismo, por cierto dolor existencial, por rebeldía y por ir en contra del sistema! ¡Por lo mismo por lo que se pasó diez años fumando hachís y marihuana! ¡Exactamente por lo mismo! ¿Y ahora qué? Ahora iba a haber una tercera guerra mundial para todo el mundo...¿Pero eso era justo? Unos iban a perder mucho más que otros pero todos íbamos a perder. Para empezar, la vida.
martes, 5 de julio de 2016
EL SEMBRADOR DE LO OCULTO 4
Ángeles y palomas, vueltas dadas en círculo, sensación de no parar, ir y dejar, dejar e ir. Tempranos hielos sobre las casas altas, el cuento de los tres mosqueteros, el de los tres cerditos y el érase una vez. Los juegos que se recomiendan y las mentiras, los faros de los coches bajo la lluvia en las aceras negras caminando, la adolescencia. El recuerdo de las aceras negras.
El alma de Néstor ahora apunta al recuerdo de las aceras negras bajo los faros de los coches en los días de lluvia y los bares lejísimos en la parcela de su amigo el triste, donde todo pasaba. Y un día usar los columpios cómo si no hubiera pasado el tiempo y otro día pasar tardes leyendo y el día se hace un mes y no sales de casa y te han acompañado historias de ciencia ficción y luego ver a los amigos cómo en medio de una bruma, cobrando conciencia de la realidad.
El alma de Néstor ahora apunta a los edificios de ladrillo rojo en los pueblos recién construidos, cuando aún se podía hacer algo. Moscas peludas sobre las caras rosas, bocinas de automóviles y el sabor de la cerveza muy de mañana y buscar algo y no encontrarlo y el paquete de cigarrillos que se clava de vez en cuando en el costado porque estás borracho y pasar junto al río y sentir la sensación de empezar y entonces cambia el clima y todo parece nuevo. A lo lejos edificios que se van durmiendo.
El alma de Néstor apunta ahora a los fajos de billetes guardados en una cartera amarilla y saber que tenías suficiente dinero para toda la noche y para más allá de la madrugada y guardar esos billetes con miedo de perderlos cuando ya estás muy bebido. Y llegar a casa temprano y no querer dormir y entonces ganas de ver una película y adelante, pronto será la hora del desayuno y tienes bastante apetito, otra noche sin dormir...quizás luego una siesta.
Echar mucha sal a la sopa a la hora de la comida, necesidad de salar la sopa porque has perdido minerales y poco a poco vas teniendo mayor conexión con todo. Recuperar el tono vital antes perdido y salir a comprar algo pero sin ganas, por la más pura necesidad.
Los amigos que crecieron más que tú, que se compraron una moto negra, los amigos que un día se marcharon.
Y el ritual de comprar un paquete de Luky en los estancos antes de hacer las horas de beber, y fumar en los bares y discotecas mientras te emborrachabas y las copas de color negro y la música y la sensación de aventura y un día una exposición de pintura, por hacer tiempo.
La ciudad en los días de fútbol, su bulla y algarabía. La ciudad en los días santos, con su silencio. Dragones en la puerta, fantasías en la cabeza, ideas increíbles una vez compartidas, soledad apreciada, los cafetitos con chicas guapas simplemente porque sí y luego no volver a verlas.
Y caminar un día y escuchar una orquesta a lo lejos y gente que no sabía de dónde venía y el placer de estar por estar y el cuerpo ágil recorriendo toda la ciudad y sentir que estás bien, en calma, sin saber por qué y tener hambre y aguantarse unas horas y andar para no coger el autobús y de repente lluvia.
Y atraviesas los puentes.
El alma de Néstor ahora apunta al recuerdo de las aceras negras bajo los faros de los coches en los días de lluvia y los bares lejísimos en la parcela de su amigo el triste, donde todo pasaba. Y un día usar los columpios cómo si no hubiera pasado el tiempo y otro día pasar tardes leyendo y el día se hace un mes y no sales de casa y te han acompañado historias de ciencia ficción y luego ver a los amigos cómo en medio de una bruma, cobrando conciencia de la realidad.
El alma de Néstor ahora apunta a los edificios de ladrillo rojo en los pueblos recién construidos, cuando aún se podía hacer algo. Moscas peludas sobre las caras rosas, bocinas de automóviles y el sabor de la cerveza muy de mañana y buscar algo y no encontrarlo y el paquete de cigarrillos que se clava de vez en cuando en el costado porque estás borracho y pasar junto al río y sentir la sensación de empezar y entonces cambia el clima y todo parece nuevo. A lo lejos edificios que se van durmiendo.
El alma de Néstor apunta ahora a los fajos de billetes guardados en una cartera amarilla y saber que tenías suficiente dinero para toda la noche y para más allá de la madrugada y guardar esos billetes con miedo de perderlos cuando ya estás muy bebido. Y llegar a casa temprano y no querer dormir y entonces ganas de ver una película y adelante, pronto será la hora del desayuno y tienes bastante apetito, otra noche sin dormir...quizás luego una siesta.
Echar mucha sal a la sopa a la hora de la comida, necesidad de salar la sopa porque has perdido minerales y poco a poco vas teniendo mayor conexión con todo. Recuperar el tono vital antes perdido y salir a comprar algo pero sin ganas, por la más pura necesidad.
Los amigos que crecieron más que tú, que se compraron una moto negra, los amigos que un día se marcharon.
Y el ritual de comprar un paquete de Luky en los estancos antes de hacer las horas de beber, y fumar en los bares y discotecas mientras te emborrachabas y las copas de color negro y la música y la sensación de aventura y un día una exposición de pintura, por hacer tiempo.
La ciudad en los días de fútbol, su bulla y algarabía. La ciudad en los días santos, con su silencio. Dragones en la puerta, fantasías en la cabeza, ideas increíbles una vez compartidas, soledad apreciada, los cafetitos con chicas guapas simplemente porque sí y luego no volver a verlas.
Y caminar un día y escuchar una orquesta a lo lejos y gente que no sabía de dónde venía y el placer de estar por estar y el cuerpo ágil recorriendo toda la ciudad y sentir que estás bien, en calma, sin saber por qué y tener hambre y aguantarse unas horas y andar para no coger el autobús y de repente lluvia.
Y atraviesas los puentes.
lunes, 4 de julio de 2016
EL SEMBRADOS DE LO OCULTO 3
Los elementos de la vida esparcidos por doquier y la vida manando de un surtidor donde no llega la propia vida y en pos del abandono y la sombra el propio abandono y la propia sombra y en la amalgama de los sentidos amalgama de los sentidos y sobre el corazón inmaculado y satinado los sentimiento despiertos.
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
Y así se desperezaba Néstor hacia su nueva vida en la que había decidido leer a Kafka y dejar de leer a Nietzshe, y así se desperezaba Néstor de tanta filosofía y de tanto Shiller y de tanto Heideger y así volvía Néstor a mundos más prosaicos, incluso le apetecía volver a jugar al futbolín.
¡Jugar al futbolín y beber cervezas de tercio, eso sería una buena terapia después de tanto haber leído a Siller!
¡Pero Néstor no encontraba amigos para jugar al futbolín!
Cómo era un hombre tan raro todo el mundo le evitaba, lo que pasaba es que él era muy inteligente y muy sensible...y le costaba intimar, relacionarse normalmente con los demás. Según fuera por su exigencia o según fuera por su pesimismo, siempre acababa por quedarse sin amigos...¡Y ahora no tenía a nadie para jugar al futbolín y beber cervezas de tercio!
Releer a Kafka tampoco era la mejor opción...¿Qué hacer?
¡Ver las noticias! Eso era muy entretenido.
Otra noche sin salir de casa.
¿Y qué decían las noticias? ¡Ah, sí, que la OTAN estaba invadiendo las fronteras de Rusia! ¿Y ahora qué iba a pasar? ¿Una tercera guerra mundial? ¡Y Néstor no tenía a nadie para jugar al futbolín!
Otra noche aburrida.
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
Néstor había pasado la tarde bebiendo cervezas en el Parque Grande de Pucela a la sombra de los grandes árboles y viendo a prostitutas, delincuentes suramericanos y viejos maricones, todos cómo disimulando a lo que iban y lo que hacían, al final se puso nervioso y se tuvo que ir y en una parada de autobús se puso más nervioso todavía y se puso a beber más, al final sudaba copiosamente y su cuerpo empezó a oler a establo. Le llegaba un olor de su cuerpo cómo a establo y se tuvo que ir a su casa a darse una ducha y después quiso salir más tiempo pero ya se encontraba muy cansado pero después de descansar le apetecía jugar, recién duchado, al futbolín con nuevos amigos. Pero Néstor casi no tenía amigos, ni viejos ni nuevos. Y cuando se puso a ver las noticias para distraerse decían que estábamos al borde de una tercera guerra mundial y que Rusia atacaría a la OTAN.
Néstor se puso más nervioso y comenzó a sudar de los nervios, los nervios le hacían sudar...¡Néstor se tuvo que dar otra ducha!
Trató de comer algo, pero no tenía a penas hambre.
¡La tercera guerra mundial era inminente!
¿Quién encadenará a La Bestia?
¡Ya no podíamos sentirnos seguros en Europa!
Con ropa limpia y entre cuatro paredes a Néstor se le pasaba la vida leyendo, quería salir más, hacer más cosas...¡Tanta vida intelectual no podía ser buena! Ver las noticias tampoco ayudaba.
¡Si pudiera cambiarse de nombre y de casa y de ciudad y de país y de hábitos de consumo! ¡Si pudiera ser otro y no tener que soportarse todos los días!
Trató de comer algo más pero era una tontería porque ya antes no tenía nada de hambre, pero trataba de comer por aburrimiento.
¡Y si algún día nos faltara el alimento en Europa!
¡Y si algún día nos faltara el agua potable en Europa!
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
Néstor no quería pensar en ello, pero le llegaban intuiciones...cada noche, lo juro.
Rusia es un poderoso aliado de China y en caso de guerra no sólo se vería concernida toda Europa sino también los Estados Unidos de América, pero eso lo sabemos todos...¿Y eso cambia las cosas? Eso en realidad no cambia nada, sólo que nos estamos acercando cada día más a una tercera guerra mundial que de momento sólo puede implicar a los países Nórdicos o los países Bálticos pero que luego puede hacerse mucho más grande y si a ésto tenemos que sumarle los grandes desastres naturales que nos esperan, el mundo está sumido en un gigantesco caos. Da igual que prepares un espectáculo con canciones y vino y con gente de bodegas de Burgos y con interesados de la Seminci con palabras bonitas del ayuntamiento y la diputación y todo sin miedito y con palabras escogidas y sin ese pavor cerebral de los que no quieren meter la pata ni ejercer la autocrítica en este país, porque los americanos se hacen la autocrítica y si tienen que cargarse a un presidente se lo cargan pero aquí estamos pendientes de los trabajos de la diputación y de hablar con el electricista para que no reciba a nadie desde la puerta del garaje y que quite las zonas de riego porque se están fundiendo los plomos y hacer pruebas es no ir a tiro hecho de zona A y de zona B y así esperar un trabajo en el ayuntamiento sobre los terrenos que han cedido y así tener enchufe pero está roto el cable y el año pasado funcionaba bien y luego dieron todos mucha guerra y en una caja blanca al exterior sacaron en una arqueta trabajos para todos los del pueblo y provincia y al año siguiente otra vez hasta que alguno no quiso bajar a por una atornilladora y le cayó mal al alcalde o a un concejal y así llevamos sin trabajo los de la diputación y el ayuntamiento todo el año y ahora los artistas tenemos la misión de preparar un espectáculo con catas de vino...¿Y para qué? ¿Es verdad? ¡Es absurdo! ¿Para qué?
¡Si va a haber una tercera guerra mundial!
¡Oh, España sumida en la Gran Crisis entre los pejigueros!
¿Qué nos cabe esperar?
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
Y así se desperezaba Néstor hacia su nueva vida en la que había decidido leer a Kafka y dejar de leer a Nietzshe, y así se desperezaba Néstor de tanta filosofía y de tanto Shiller y de tanto Heideger y así volvía Néstor a mundos más prosaicos, incluso le apetecía volver a jugar al futbolín.
¡Jugar al futbolín y beber cervezas de tercio, eso sería una buena terapia después de tanto haber leído a Siller!
¡Pero Néstor no encontraba amigos para jugar al futbolín!
Cómo era un hombre tan raro todo el mundo le evitaba, lo que pasaba es que él era muy inteligente y muy sensible...y le costaba intimar, relacionarse normalmente con los demás. Según fuera por su exigencia o según fuera por su pesimismo, siempre acababa por quedarse sin amigos...¡Y ahora no tenía a nadie para jugar al futbolín y beber cervezas de tercio!
Releer a Kafka tampoco era la mejor opción...¿Qué hacer?
¡Ver las noticias! Eso era muy entretenido.
Otra noche sin salir de casa.
¿Y qué decían las noticias? ¡Ah, sí, que la OTAN estaba invadiendo las fronteras de Rusia! ¿Y ahora qué iba a pasar? ¿Una tercera guerra mundial? ¡Y Néstor no tenía a nadie para jugar al futbolín!
Otra noche aburrida.
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
Néstor había pasado la tarde bebiendo cervezas en el Parque Grande de Pucela a la sombra de los grandes árboles y viendo a prostitutas, delincuentes suramericanos y viejos maricones, todos cómo disimulando a lo que iban y lo que hacían, al final se puso nervioso y se tuvo que ir y en una parada de autobús se puso más nervioso todavía y se puso a beber más, al final sudaba copiosamente y su cuerpo empezó a oler a establo. Le llegaba un olor de su cuerpo cómo a establo y se tuvo que ir a su casa a darse una ducha y después quiso salir más tiempo pero ya se encontraba muy cansado pero después de descansar le apetecía jugar, recién duchado, al futbolín con nuevos amigos. Pero Néstor casi no tenía amigos, ni viejos ni nuevos. Y cuando se puso a ver las noticias para distraerse decían que estábamos al borde de una tercera guerra mundial y que Rusia atacaría a la OTAN.
Néstor se puso más nervioso y comenzó a sudar de los nervios, los nervios le hacían sudar...¡Néstor se tuvo que dar otra ducha!
Trató de comer algo, pero no tenía a penas hambre.
¡La tercera guerra mundial era inminente!
¿Quién encadenará a La Bestia?
¡Ya no podíamos sentirnos seguros en Europa!
Con ropa limpia y entre cuatro paredes a Néstor se le pasaba la vida leyendo, quería salir más, hacer más cosas...¡Tanta vida intelectual no podía ser buena! Ver las noticias tampoco ayudaba.
¡Si pudiera cambiarse de nombre y de casa y de ciudad y de país y de hábitos de consumo! ¡Si pudiera ser otro y no tener que soportarse todos los días!
Trató de comer algo más pero era una tontería porque ya antes no tenía nada de hambre, pero trataba de comer por aburrimiento.
¡Y si algún día nos faltara el alimento en Europa!
¡Y si algún día nos faltara el agua potable en Europa!
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
Néstor no quería pensar en ello, pero le llegaban intuiciones...cada noche, lo juro.
Rusia es un poderoso aliado de China y en caso de guerra no sólo se vería concernida toda Europa sino también los Estados Unidos de América, pero eso lo sabemos todos...¿Y eso cambia las cosas? Eso en realidad no cambia nada, sólo que nos estamos acercando cada día más a una tercera guerra mundial que de momento sólo puede implicar a los países Nórdicos o los países Bálticos pero que luego puede hacerse mucho más grande y si a ésto tenemos que sumarle los grandes desastres naturales que nos esperan, el mundo está sumido en un gigantesco caos. Da igual que prepares un espectáculo con canciones y vino y con gente de bodegas de Burgos y con interesados de la Seminci con palabras bonitas del ayuntamiento y la diputación y todo sin miedito y con palabras escogidas y sin ese pavor cerebral de los que no quieren meter la pata ni ejercer la autocrítica en este país, porque los americanos se hacen la autocrítica y si tienen que cargarse a un presidente se lo cargan pero aquí estamos pendientes de los trabajos de la diputación y de hablar con el electricista para que no reciba a nadie desde la puerta del garaje y que quite las zonas de riego porque se están fundiendo los plomos y hacer pruebas es no ir a tiro hecho de zona A y de zona B y así esperar un trabajo en el ayuntamiento sobre los terrenos que han cedido y así tener enchufe pero está roto el cable y el año pasado funcionaba bien y luego dieron todos mucha guerra y en una caja blanca al exterior sacaron en una arqueta trabajos para todos los del pueblo y provincia y al año siguiente otra vez hasta que alguno no quiso bajar a por una atornilladora y le cayó mal al alcalde o a un concejal y así llevamos sin trabajo los de la diputación y el ayuntamiento todo el año y ahora los artistas tenemos la misión de preparar un espectáculo con catas de vino...¿Y para qué? ¿Es verdad? ¡Es absurdo! ¿Para qué?
¡Si va a haber una tercera guerra mundial!
¡Oh, España sumida en la Gran Crisis entre los pejigueros!
¿Qué nos cabe esperar?
Debemos tener caridad, ser más caritativos los unos con los otros.
EL SEMBRADOS DE LO OCULTO 3
Los elementos de la vida esparcidos por doquier y la vida manando de un surtidor donde no llega la propia vida y en pos del abandono y la sombra el propio abandono y la propia sombra y en la amalgama de los sentidos amalgama de los sentidos y sobre el corazón inmaculado y satinado los sentimientos despiertos.
Y así se desperezaba Néstor hacia su nueva vida en la que había decidido leer a Kafka y dejar de leer a Nietzshe, y así se desperezaba Néstor de tanta filosofía y de tanto Shiller y de tanto Heideger y así volvía Néstor a mundos más prosaicos, incluso le apetecía volver a jugar al futbolín.
¡Jugar al futbolín y beber cervezas de tercio, eso sería una buena terapia después de tanto haber leído a Siller!
¡Pero Néstor no encontraba amigos para jugar al futbolín!
Cómo era un hombre tan raro todo el mundo le evitaba, lo que pasaba es que él era muy inteligente y muy sensible...y le costaba intimar, relacionarse normalmente con los demás. Según fuera por su exigencia o según fuera por su pesimismo, siempre acababa por quedarse sin amigos...¡Y ahora no tenía a nadie para jugar al futbolín y beber cervezas de tercio!
Releer a Kafka tampoco era la mejor opción...¿Qué hacer?
¡Ver las noticias! Eso era muy entretenido.
Otra noche sin salir de casa.
¿Y qué decían las noticias? ¡Ah, sí, que la OTAN estaba invadiendo las fronteras de Rusia! ¿Y ahora qué iba a pasar? ¿Una tercera guerra mundial? ¡Y Néstor no tenía a nadie para jugar al futbolín!
Otra noche aburrida.
Néstor había pasado la tarde bebiendo cervezas en el Parque Grande de Pucela a la sombra de los grandes árboles y viendo a prostitutas, delincuentes suramericanos y viejos maricones, todos cómo disimulando a lo que iban y lo que hacían, al final se puso nervioso y se tuvo que ir y en una parada de autobús se puso más nervioso todavía y se puso a beber más, al final sudaba copiosamente y su cuerpo empezó a oler a establo. Le llegaba un olor de su cuerpo cómo a establo y se tuvo que ir a su casa a darse una ducha y después quiso salir más tiempo pero ya se encontraba muy cansado pero después de descansar le apetecía jugar, recién duchado, al futbolín con nuevos amigos. Pero Néstor casi no tenía amigos, ni viejos ni nuevos. Y cuando se puso a ver las noticias para distraerse decían que estábamos al borde de una tercera guerra mundial y que Rusia atacaría a la OTAN.
Néstor se puso más nervioso y comenzó a sudar de los nervios, los nervios le hacían sudar...¡Néstor se tuvo que dar otra ducha!
Trató de comer algo, pero no tenía a penas hambre.
¡La tercera guerra mundial era inminente!
¿Quién encadenará a La Bestia?
¡Ya no podíamos sentirnos seguros en Europa!
Con ropa limpia y entre cuatro paredes a Néstor se le pasaba la vida leyendo, quería salir más, hacer más cosas...¡Tanta vida intelectual no podía ser buena! Ver las noticias tampoco ayudaba.
¡Si pudiera cambiarse de nombre y de casa y de ciudad y de país y de hábitos de consumo! ¡Si pudiera ser otro y no tener que soportarse todos los días!
Trató de comer algo más pero era una tontería porque ya antes no tenía nada de hambre, pero trataba de comer por aburrimiento.
¡Y si algún día nos faltara el alimento en Europa!
¡Y si algún día nos faltara el agua potable en Europa!
Néstor no quería pensar en ello, pero le llegaban intuiciones...cada noche, lo juro.
Y así se desperezaba Néstor hacia su nueva vida en la que había decidido leer a Kafka y dejar de leer a Nietzshe, y así se desperezaba Néstor de tanta filosofía y de tanto Shiller y de tanto Heideger y así volvía Néstor a mundos más prosaicos, incluso le apetecía volver a jugar al futbolín.
¡Jugar al futbolín y beber cervezas de tercio, eso sería una buena terapia después de tanto haber leído a Siller!
¡Pero Néstor no encontraba amigos para jugar al futbolín!
Cómo era un hombre tan raro todo el mundo le evitaba, lo que pasaba es que él era muy inteligente y muy sensible...y le costaba intimar, relacionarse normalmente con los demás. Según fuera por su exigencia o según fuera por su pesimismo, siempre acababa por quedarse sin amigos...¡Y ahora no tenía a nadie para jugar al futbolín y beber cervezas de tercio!
Releer a Kafka tampoco era la mejor opción...¿Qué hacer?
¡Ver las noticias! Eso era muy entretenido.
Otra noche sin salir de casa.
¿Y qué decían las noticias? ¡Ah, sí, que la OTAN estaba invadiendo las fronteras de Rusia! ¿Y ahora qué iba a pasar? ¿Una tercera guerra mundial? ¡Y Néstor no tenía a nadie para jugar al futbolín!
Otra noche aburrida.
Néstor había pasado la tarde bebiendo cervezas en el Parque Grande de Pucela a la sombra de los grandes árboles y viendo a prostitutas, delincuentes suramericanos y viejos maricones, todos cómo disimulando a lo que iban y lo que hacían, al final se puso nervioso y se tuvo que ir y en una parada de autobús se puso más nervioso todavía y se puso a beber más, al final sudaba copiosamente y su cuerpo empezó a oler a establo. Le llegaba un olor de su cuerpo cómo a establo y se tuvo que ir a su casa a darse una ducha y después quiso salir más tiempo pero ya se encontraba muy cansado pero después de descansar le apetecía jugar, recién duchado, al futbolín con nuevos amigos. Pero Néstor casi no tenía amigos, ni viejos ni nuevos. Y cuando se puso a ver las noticias para distraerse decían que estábamos al borde de una tercera guerra mundial y que Rusia atacaría a la OTAN.
Néstor se puso más nervioso y comenzó a sudar de los nervios, los nervios le hacían sudar...¡Néstor se tuvo que dar otra ducha!
Trató de comer algo, pero no tenía a penas hambre.
¡La tercera guerra mundial era inminente!
¿Quién encadenará a La Bestia?
¡Ya no podíamos sentirnos seguros en Europa!
Con ropa limpia y entre cuatro paredes a Néstor se le pasaba la vida leyendo, quería salir más, hacer más cosas...¡Tanta vida intelectual no podía ser buena! Ver las noticias tampoco ayudaba.
¡Si pudiera cambiarse de nombre y de casa y de ciudad y de país y de hábitos de consumo! ¡Si pudiera ser otro y no tener que soportarse todos los días!
Trató de comer algo más pero era una tontería porque ya antes no tenía nada de hambre, pero trataba de comer por aburrimiento.
¡Y si algún día nos faltara el alimento en Europa!
¡Y si algún día nos faltara el agua potable en Europa!
Néstor no quería pensar en ello, pero le llegaban intuiciones...cada noche, lo juro.
domingo, 3 de julio de 2016
EL SEMBRADOR DE LO OCULTO 2
Ser devorado por los mosquitos en un parque mientras bebes cerveza caliente...¿Es eso todo lo que la vida le iba a deparar a Néstor Crespo? Él quería cambiar, hacer algo más con su vida. Se encontraba evolucionado, era mucho mejor persona, mucho más compasivo y también sentía que el mundo se había vuelto más compasivo. En el quiosco miraban los cuadernos cuando él entraba por si hubiera dejado alguna cerveza a deber, en el quiosco ya no se fiaban de él porque vivía en una ciudad en la que nadie se fiaba de nadie. Llenaba su macuto de cervezas y se iba a los parques, hacía mucho calor, las cervezas se quedaban calientes y luego los mosquitos, agresivos, atacaban.
Una pareja de amigos había venido a ayudar a su mejor amigo que se había desmayado por el calor, entraron en su casa y abrieron las ventanas. Su amigo no salió de casa en toda la tarde, se encontraba muy enfermo y su mejor amiga estaba de mal humor, también por las altas temperaturas.
Se había abierto un portal dimensional en el mundo por el que entraban seres de otras dimensiones y la prensa se hacía eco de esa noticia, jamás pensaba Néstor que pudiera vivir en un lugar así, donde se dieran esas noticias. Y sin embargo todo era verdad, todo era real. Empezábamos a vivir en un mundo muy extraño, al borde de una gran guerra y con una gran crisis económica que no era sino el inicio del colapso del sistema. España seguía sin gobierno y con sus catorce millones de pobres y sólo un seis por ciento de los alumnos de bachillerato elegían estudiar una carrera de ciencias. Ya no quedaban científicos en España, no había suficiente inteligencia para ello. Los científicos eran muy pocos y sin embargo todo el mundo era escritor y poeta y artista. Pero científicos había muy pocos y los pocos que había emigraban hacia Alemania...¿Por qué en España sólo el seis por ciento de los alumnos del bachillerato estaban cualificados para estudiar una carrera de científica? ¡No lo sabía Néstor, no podía imaginar lo que era...tanta torpeza...¿Por qué?
España, un país de camareros y de gente que hacía el ridículo cuando salía al extranjero.
España entraba en una cuenta regresiva de caos...
Y el que se podía comprar un helado ponía la foto en Facebook...
¡Oh, España!
¿Qué va a ocurrir en el mundo? ¿Una gran explosión en Central Park?
¡No despertemos al gigante dormido!
Pasó al lado de Néstor una chica con una gran caja de cerezas y un vestido azul, caminaba con mucho garbo y eso puso a Néstor de buen humor y lo hizo salir de su estado comatoso-depresivo y después vio a muchos chicos divirtiéndose, de fiesta...para ellos todavía no había llegado el fin del mundo y eran felices en su ignorancia y en su inconsciencia...¡Chicos felices a pesar de su iracundia! ¿Y por qué el mundo no podía ser siempre así? ¿Por qué no podrías encontrarte siempre por la calle con gente feliz divirtiéndose? ¿Por qué tantas caras de haba feas y tristes llevando su estupor y su amargor? ¡Viva la inocencia de la juventud y sus días regalados!
Entonces Néstor pensó en lo buen poeta que era él en 1994 y en 1995, lo fantásticamente bien que escribía en aquellos años y lo mucho que la gente le admiraba por ello y le animaba a seguir escribiendo...¿Qué había pasado con el genio de su juventud? ¿Dónde había ido a parar? ¡No lo sabía...no podía saberlo! Se perdió una noche de alcohol y pesadillas y se sumió en un estado descaeciente y trepidante...¿Por qué había tenido que ser así? ¿Por qué Dios retiró de él su elevada genialidad? ¡No podía saberlo! ¿Qué había pasado con sus mejores años, con los mejores momentos vividos? ¡No podía saberlo!
¿Qué podía ocurrir ahora? ¿Una explosión en un estadio de Francia?
¿Y en España? ¿Irían a ocurrir más explosiones?
¡No podía saberlo! ¡No podía ver el futuro! ¡Néstor sólo podía ver su pasado y eso era lo que hacía y su pasado había sido glorioso, Néstor había sido un artista rico y acomodado con dinero y talento y cierta fama y bastante orgullo siempre al límite de todo y camino del exceso!
¡Sus mejores años ahora no existían!
¡Sus mejores años había quedado sólo en su recuerdo!
Néstor sentía que ya no podía soportarlo y que ya no podía soportarlo más.
Y ahora él y España se iban por el sumidero...¿Por qué el destino es tan adverso y la vida tan injusta? ¡Pero de alguna manera había sucedido lo mismo para todos! (No era ningún consuelo)
¡Booooomm! (Otra explosión)
Y entonces Néstor recordó aquellas vacaciones en las que encontró latas verdes de cerveza Skoll por tan sólo 80 céntimos en una gasolinera de una residencia, ahora ya no había dinero en España para pagar las pensiones y pronto la guerra civil y el caos se adueñarían de las calles, pero antes de que Jesucristo derramara su Copa de Muerte sobre España, Néstor tenía en su mente sus bellos recuerdos en forma de latas verdes de cerveza helada a 80 céntimos tan sólo, cerca de una residencia. Y así sería feliz cuando todos sus compatriotas, uno por uno, empezaran a morir...¡Habíamos vivido muy bien en España y todo el mundo, todas las capas sociales y eso deberíamos agradecerlo al Estado de Bienestar, a Europa, a la que sacamos el dinero todo lo que quisimos, y a los gobiernos progresistas que repartieron la riqueza que primero habían creado los partidos conservadores en un trabajo en equipo y una espiral de riqueza que hicieron que las cosas fueran muy bien en España.¡Ahora íbamos a morir todos! ¿Pero lo que nos hemos reído, qué? ¡Eso no nos lo quita nadie! Néstor en todo caso lamentaba la suerte de las jóvenes generaciones que nunca conocieron tiempos buenos en España y que siempre o casi siempre vivieron sumidos en la crisis y la precariedad y que ahora, para más Inri, les tocaría coger un fusil y morir cómo idiotas...¿Pero él qué podía hacer? ¡Él ya había vivido lo suyo y ahora esperaba la tercera guerra mundial en el mundo y la rebelión en España con su consecuente conato de guerra civil o Golpe de Estado! Y mientras hacía eso recordaba las latas verdes heladas de cerveza Scoll frente al mar en un pueblo de la costa del sur de España muy frecuentado por los británicos y los belgas, los alemanes y los rusos, que se habían hecho su propio espacio allí...
¡Oh, España! ¡Qué buenos tiempos hemos vivido! ¡Ahora a morir por Dios!
¡Pero antes Néstor tenía que recuperar su talento perdido, tenía que volver a ser el buen poeta que había sido en los años 90! ¿Y cómo Néstor, en busca de la genialidad, podría volver a ser el buen poeta que había sido en los años 90? ¡No lo sabía! ¡No podía saberlo! Y además pensaba:
--¿Son éstos tiempos para andar mirándose el ombligo, para andar escribiendo poesía?
Y entonces escribir y querer escribir le hacía sentirse culpable...¿Pero qué podía hacer? Siempre había sido un poeta y un escritor, había publicado dos libros, había ganado más de catorce concursos literarios, había creado más de sesenta blogs de estilo y prensa, había escrito para revistas, periódicos y colaborado en diversos medios...así que... ¿Qué otra cosa podría hacer Néstor?
Pero Néstor tenía razón: No eran tiempos para andarse mirando el ombligo.
¿Poesía Social, tal vez? ¡Cómo Blas de Otero! Pero ya no había poetas sociales, ya no quedaba ningún Blas de Otero en España...
¡A la gente no le gustaba la Poesía Social, les hacía recordar cuando España fue pobre y desigual!
¡Pero quizás ahora era el momento de la Poesía Social! ¿O no?
Y es que quizás el terreno de la Poesía Social lo tiene ahora la política, y todo se transforma para que nada cambie y todo sea más o menos lo mismo...
¿Y vivir en una tienda de campaña?
¡Néstor no sabía qué hacer con su vida!
Ahora venían grandes atentados terroristas en el mundo y en Europa y luego vendría la caída del asteroide y luego los terremotos globales que destruirán todas las ciudades del mundo y la lluvia de meteoros incandescentes...¡En 5 años morirían 3000 millones de personas! ¿Era necesario preocuparse sólo por escribir poesía? Pero...¿Y si Néstor se equivocaba? ¿Y sin nunca hubiera tercera guerra mundial, ni atentados terroristas, ni caída del asteroide, ni terremotos históricos, ni meteoros incendiarios? ¿Qué habría hecho Néstor Crespo con su vida, entonces? ¡Sólo escribir unas cuantos buenos poemas en los años 90! ¿Eso era suficiente en la vida de un hombre? Estaba en medio de su propia estupefacción...¿De qué sería capaz?
¡Y qué habríamos hecho con nuestra vida todos!
Poned una cara sonriente.
Ya no quedaba dinero para pagar las pensiones en España...¿Qué pensión iba a tener Néstor? ¿Y qué pensión iban a tener los de su generación si no había dinero...y los que vinieran detrás? ¡Nadie iba a tener pensiones (del Estado) y sólo podrían tener pensiones privadas! ¿No era eso peor que una tercera guerra mundial, no poder tener ningún dinero para la vejez? ¿Qué iba a pasar con todos esos millones de personas que no tendrían pensión...de qué iban a vivir?
El sistema está colapsando, la sociedad está creando a un nuevo tipo de criminal.
Pasas el tiempo jugando al parchís o la oca o leyendo tebeos o guardando tus colecciones asombrosas de cosas importantes que te acompañan y cuando quieres darte cuenta ya no tienes pensión, ya no tienes dinero y ya no tienes futuro...¿No es eso una tercera guerra mundial? ¿No es una tercera guerra mundial convertir en pobres a cientos de millones de personas?
Una pareja de amigos había venido a ayudar a su mejor amigo que se había desmayado por el calor, entraron en su casa y abrieron las ventanas. Su amigo no salió de casa en toda la tarde, se encontraba muy enfermo y su mejor amiga estaba de mal humor, también por las altas temperaturas.
Se había abierto un portal dimensional en el mundo por el que entraban seres de otras dimensiones y la prensa se hacía eco de esa noticia, jamás pensaba Néstor que pudiera vivir en un lugar así, donde se dieran esas noticias. Y sin embargo todo era verdad, todo era real. Empezábamos a vivir en un mundo muy extraño, al borde de una gran guerra y con una gran crisis económica que no era sino el inicio del colapso del sistema. España seguía sin gobierno y con sus catorce millones de pobres y sólo un seis por ciento de los alumnos de bachillerato elegían estudiar una carrera de ciencias. Ya no quedaban científicos en España, no había suficiente inteligencia para ello. Los científicos eran muy pocos y sin embargo todo el mundo era escritor y poeta y artista. Pero científicos había muy pocos y los pocos que había emigraban hacia Alemania...¿Por qué en España sólo el seis por ciento de los alumnos del bachillerato estaban cualificados para estudiar una carrera de científica? ¡No lo sabía Néstor, no podía imaginar lo que era...tanta torpeza...¿Por qué?
España, un país de camareros y de gente que hacía el ridículo cuando salía al extranjero.
España entraba en una cuenta regresiva de caos...
Y el que se podía comprar un helado ponía la foto en Facebook...
¡Oh, España!
¿Qué va a ocurrir en el mundo? ¿Una gran explosión en Central Park?
¡No despertemos al gigante dormido!
Pasó al lado de Néstor una chica con una gran caja de cerezas y un vestido azul, caminaba con mucho garbo y eso puso a Néstor de buen humor y lo hizo salir de su estado comatoso-depresivo y después vio a muchos chicos divirtiéndose, de fiesta...para ellos todavía no había llegado el fin del mundo y eran felices en su ignorancia y en su inconsciencia...¡Chicos felices a pesar de su iracundia! ¿Y por qué el mundo no podía ser siempre así? ¿Por qué no podrías encontrarte siempre por la calle con gente feliz divirtiéndose? ¿Por qué tantas caras de haba feas y tristes llevando su estupor y su amargor? ¡Viva la inocencia de la juventud y sus días regalados!
Entonces Néstor pensó en lo buen poeta que era él en 1994 y en 1995, lo fantásticamente bien que escribía en aquellos años y lo mucho que la gente le admiraba por ello y le animaba a seguir escribiendo...¿Qué había pasado con el genio de su juventud? ¿Dónde había ido a parar? ¡No lo sabía...no podía saberlo! Se perdió una noche de alcohol y pesadillas y se sumió en un estado descaeciente y trepidante...¿Por qué había tenido que ser así? ¿Por qué Dios retiró de él su elevada genialidad? ¡No podía saberlo! ¿Qué había pasado con sus mejores años, con los mejores momentos vividos? ¡No podía saberlo!
¿Qué podía ocurrir ahora? ¿Una explosión en un estadio de Francia?
¿Y en España? ¿Irían a ocurrir más explosiones?
¡No podía saberlo! ¡No podía ver el futuro! ¡Néstor sólo podía ver su pasado y eso era lo que hacía y su pasado había sido glorioso, Néstor había sido un artista rico y acomodado con dinero y talento y cierta fama y bastante orgullo siempre al límite de todo y camino del exceso!
¡Sus mejores años ahora no existían!
¡Sus mejores años había quedado sólo en su recuerdo!
Néstor sentía que ya no podía soportarlo y que ya no podía soportarlo más.
Y ahora él y España se iban por el sumidero...¿Por qué el destino es tan adverso y la vida tan injusta? ¡Pero de alguna manera había sucedido lo mismo para todos! (No era ningún consuelo)
¡Booooomm! (Otra explosión)
Y entonces Néstor recordó aquellas vacaciones en las que encontró latas verdes de cerveza Skoll por tan sólo 80 céntimos en una gasolinera de una residencia, ahora ya no había dinero en España para pagar las pensiones y pronto la guerra civil y el caos se adueñarían de las calles, pero antes de que Jesucristo derramara su Copa de Muerte sobre España, Néstor tenía en su mente sus bellos recuerdos en forma de latas verdes de cerveza helada a 80 céntimos tan sólo, cerca de una residencia. Y así sería feliz cuando todos sus compatriotas, uno por uno, empezaran a morir...¡Habíamos vivido muy bien en España y todo el mundo, todas las capas sociales y eso deberíamos agradecerlo al Estado de Bienestar, a Europa, a la que sacamos el dinero todo lo que quisimos, y a los gobiernos progresistas que repartieron la riqueza que primero habían creado los partidos conservadores en un trabajo en equipo y una espiral de riqueza que hicieron que las cosas fueran muy bien en España.¡Ahora íbamos a morir todos! ¿Pero lo que nos hemos reído, qué? ¡Eso no nos lo quita nadie! Néstor en todo caso lamentaba la suerte de las jóvenes generaciones que nunca conocieron tiempos buenos en España y que siempre o casi siempre vivieron sumidos en la crisis y la precariedad y que ahora, para más Inri, les tocaría coger un fusil y morir cómo idiotas...¿Pero él qué podía hacer? ¡Él ya había vivido lo suyo y ahora esperaba la tercera guerra mundial en el mundo y la rebelión en España con su consecuente conato de guerra civil o Golpe de Estado! Y mientras hacía eso recordaba las latas verdes heladas de cerveza Scoll frente al mar en un pueblo de la costa del sur de España muy frecuentado por los británicos y los belgas, los alemanes y los rusos, que se habían hecho su propio espacio allí...
¡Oh, España! ¡Qué buenos tiempos hemos vivido! ¡Ahora a morir por Dios!
¡Pero antes Néstor tenía que recuperar su talento perdido, tenía que volver a ser el buen poeta que había sido en los años 90! ¿Y cómo Néstor, en busca de la genialidad, podría volver a ser el buen poeta que había sido en los años 90? ¡No lo sabía! ¡No podía saberlo! Y además pensaba:
--¿Son éstos tiempos para andar mirándose el ombligo, para andar escribiendo poesía?
Y entonces escribir y querer escribir le hacía sentirse culpable...¿Pero qué podía hacer? Siempre había sido un poeta y un escritor, había publicado dos libros, había ganado más de catorce concursos literarios, había creado más de sesenta blogs de estilo y prensa, había escrito para revistas, periódicos y colaborado en diversos medios...así que... ¿Qué otra cosa podría hacer Néstor?
Pero Néstor tenía razón: No eran tiempos para andarse mirando el ombligo.
¿Poesía Social, tal vez? ¡Cómo Blas de Otero! Pero ya no había poetas sociales, ya no quedaba ningún Blas de Otero en España...
¡A la gente no le gustaba la Poesía Social, les hacía recordar cuando España fue pobre y desigual!
¡Pero quizás ahora era el momento de la Poesía Social! ¿O no?
Y es que quizás el terreno de la Poesía Social lo tiene ahora la política, y todo se transforma para que nada cambie y todo sea más o menos lo mismo...
¿Y vivir en una tienda de campaña?
¡Néstor no sabía qué hacer con su vida!
Ahora venían grandes atentados terroristas en el mundo y en Europa y luego vendría la caída del asteroide y luego los terremotos globales que destruirán todas las ciudades del mundo y la lluvia de meteoros incandescentes...¡En 5 años morirían 3000 millones de personas! ¿Era necesario preocuparse sólo por escribir poesía? Pero...¿Y si Néstor se equivocaba? ¿Y sin nunca hubiera tercera guerra mundial, ni atentados terroristas, ni caída del asteroide, ni terremotos históricos, ni meteoros incendiarios? ¿Qué habría hecho Néstor Crespo con su vida, entonces? ¡Sólo escribir unas cuantos buenos poemas en los años 90! ¿Eso era suficiente en la vida de un hombre? Estaba en medio de su propia estupefacción...¿De qué sería capaz?
¡Y qué habríamos hecho con nuestra vida todos!
Poned una cara sonriente.
Ya no quedaba dinero para pagar las pensiones en España...¿Qué pensión iba a tener Néstor? ¿Y qué pensión iban a tener los de su generación si no había dinero...y los que vinieran detrás? ¡Nadie iba a tener pensiones (del Estado) y sólo podrían tener pensiones privadas! ¿No era eso peor que una tercera guerra mundial, no poder tener ningún dinero para la vejez? ¿Qué iba a pasar con todos esos millones de personas que no tendrían pensión...de qué iban a vivir?
El sistema está colapsando, la sociedad está creando a un nuevo tipo de criminal.
Pasas el tiempo jugando al parchís o la oca o leyendo tebeos o guardando tus colecciones asombrosas de cosas importantes que te acompañan y cuando quieres darte cuenta ya no tienes pensión, ya no tienes dinero y ya no tienes futuro...¿No es eso una tercera guerra mundial? ¿No es una tercera guerra mundial convertir en pobres a cientos de millones de personas?
jueves, 5 de mayo de 2016
EL SEMBRADOR DE LO OCULTO
NÉSTOR CRESPO
Pocos hombres tienen el valor de conformarse con su propia locura. Para Néstor Crespo el tiempo de los monos ya había acabado y dejó de contemplar a sus semejantes cómo a simios grandes. Pasaba el tiempo en la habitación más oscura de su casa rodeado de suciedad y bolsas de basura sin atreverse a salir a la calle porque todo le parecía desagradable. Llevaba unas cuantas semanas así, sin salir de su casa, sin bajar la basura, comiendo muy poco y sólo una vez al día y escuchando la radio de madrugada porque no podía dormir hasta que llegaban las cinco de la mañana y entonces dormía unas horas y a las once de la mañana se despertaba y se quedaba largo rato en la cama, sin querer salir de casa. Para muchos doctores Néstor podría estar sufriendo una grave depresión, pero lo que a él le sucedía es que estaba cambiando. De hecho él sentía que había crecido unos cuantos centímetros estando en la cama y que se había estilizado mucho su cuerpo por la falta de alimento y de alguna manera se sentía bien así y no quería cambiar.
A veces había desfiles de luces de colores en su habitación y por la noche extrañas sombras reptaban por la casa sin encontrar Néstor ninguna explicación lógica a todo el asunto, pero le aterraba más la calle a su propia habitación y sin embargo no sentía exactamente miedo sino una nausea y un mareo por todo lo que significara enfrentarse a la vida.
Néstor soñaba que dormía en otras camas y tecleaba sus experiencias en el ordenador durante más de diez años. La sensación era que no dormía en su cama sino en otras y en otros lugares y cuando se quedaba dormido la sensación era de no estar durmiendo en su cuarto.
Los amigos volvieron a buscarle y al final consiguieron que se aseara y se diera una ducha, una por una fueron bajando los amigos las bolsas de la basura y luego le ayudaron a hacer limpieza.
--¡Otra vez así, Néstor! ¡Siempre la misma historia! ¡Nos preocupas!
Los amigos le echaban la bronca para que se componiera e hiciese su vida y no viviera fuera del mundo, pero Néstor no parecía escuchar y se encontraba ausente.
Pero Néstor había decidido vivir fuera de la realidad, en mundos extraños que no le cansaban y le esperaban, su verdadera casa en el fondo.
Invitaron a Néstor sus amigos a un café y él parecía estudiar el mundo nuevo y extraño que le circundaba.
Esa noche Néstor soñó con barcos que iban a la deriva y él iba en ellos y las olas eran negras, enormes y muy altas.
Después de unos días, Néstor se atrevió a salir de casa y lo primero que hizo fue ir hasta el banco, ahí le quedaba un poco de dinero de sus ahorros y cogió un buen montón.
Luego se perdió por los bares del centro y se pedía un vino tras otro y se sentía muy animado. El mundo volvía a tener un color nuevo y él se sentía a gusto bebiendo y así llegó la hora de comer y Néstor no quiso regresar a su casa, hacia las seis de la tarde, muerto de hambre y de sueño, volvió a su hogar y durmió durante doce horas seguidas.
Cuando Néstor despertó sabía que la sexta raza de seres humanos ya estaba creada por los padres extraterrestres y él se acordó cuando de pequeño tuvo que elegir entre cuatro vasos amarillos y él lo recordaba así pero no eran cuatro vasos amarillos sino cuatro vasos de colores y a él le gustaba el rojo pero eligió el amarillo para poder aprender algo cuando lo cierto era que eligió el naranja y ahora con la sexta raza que venía a la Tierra él reencarnaría después de la Ocupación y la Gran disolución en un humano que viviría 800 años y para éstos los seres humanos de otra edad, los seres que ahora habitamos la Tierra, serían seres oscuros y terroríficos cómo ahora lo son para nosotros los vampiros y los hombres lobo. Néstor sabía todo y en silencio callaba, pero su alma quería expresar...¿Pero quién iba a creerle? Sin embargo él podía saber cosas que no sabría nunca nadie...¿Y cómo podía compartirlas? Su mente se hacía al caos.
Néstor guaradaba en su casa cajitas de ceniza, un puñado de ceniza por cada sueño juvenil roto o estropeado. Así guardaba Néstor muchas cajas de ceniza porque en el fondo lo que quería era no olvidar.
Sus vecinas "las pericas" cómo así se llamaban de vez en cuando le traían comida a su casa en grandes pucheros, ese día de verano las pericas le trajeron un gran puchero de condimento y una pequeña tarta. Así fue cómo Néstor pasó una tarde agradable pero se daba cuenta de que tenía que salir al mundo, a la calle, y expresarse libremente y ser quién era. Pero eso lo haría después de bien comer.
Entonces Néstor recordó la frase de Goethe: "Todo lo perecedero no es más que un símbolo"
Esa frase quería decir que la simple carne mortal que somos es el espejo de algo mayor, algo que había que investigar y así sucedía con todas las cosas y con el mundo que nos rodeaba, todo era un misterio que evocaba a algo mayor y sin duda ese algo mayor valía la pena que fuera investigado. Y esa era la misión de vida, Misión en la Tierra, del bueno de Néstor Crespo. Eso era totalmente una realidad y no había que dejarse amilanar por ella.
¿Pero qué significaba su vida?
También era un símbolo y un misterio.
--La mies es poca y los obreros muchos--pensó Néstor--de no evitarlo una tercera guerra mundial los jóvenes de ahora sólo tendrán una pensión de unos 300 euros cuando sean mayores...¡Pero la tercera guerra mundial es inevitable y la aniquilación de una gran parte de la raza humana también lo es...y todo porque la mies es poca y los obreros muchos. Tiempo de precariedad y colapso.
Y dando un brinco salió de su casa, en dirección a los bares del centro, con un buen fajo de billetes...de cinco euros.
EL ESPEJO DE ESCAYOLA
Néstor Crespo se mira en el espejo, tiene dieciocho años recién cumplidos y empieza el verano con moratones en el pecho y vientre porque un amigo le ha dado una paliza en broma, ritos iniciáticos de la adolescencia. Néstor se encuentra viviendo en casa de su abuela y estudiando el carnet de conducir, hoy escribe con la vieja Olivetti de su abuelo un bello cuento titulado "El espejo de escayola" y en el habla del Más Allá.
Tiempo de beber litros de cerveza a las puertas de las panaderías pasando la botella entre amigos.
Néstor ha tenido un desdoblamiento astral y ha visto el Más Allá y con eso está haciendo un cuento que escribe en el caluroso mes de junio en la Olivetti de su abuelo.
El cuento es muy bueno, describe las calles y objetos que el vio en el Más Allá, un mundo muy parecido al nuestro con calles limpias y empedradas de mármol y bellas avenidas y edificios refulgentes.
Néstor no recuerda si es su primer viaje astral o no, no es aprensivo y dormir en el cuarto donde su tía ha muerto de leucemia no le ha dado ningún miedo, antes al revés: sabía que sería un pasaporte para alcanzar alguna dimensión desconocida.
El cuento se perdió, viajo entre carpetas a través del tiempo y se perdió. Fue presentado a algunos concursos literarios que no fallaron a favor de él y al final el cuento se perdió.
Fue entonces su mayor momento de cambio.
Nunca se sacaría el carnet de conducir.
Néstor entonces recuerda de aquella época de sus dieciocho años recién cumplidos aquel bar de la jarras polares o jarras heladas de cerveza donde él era tan buen cliente, le llegaron a contratar cómo relaciones públicas y le pagaban en cervezas y él llevaba a todo el instituto a ese bar y también lo que hacía era dar volantes y entradas para aquel sitio. Y nunca pidió dinero, lo suyo le parecía que no era trabajar. Era muy ingenuo entonces por aquellos tiempos. Siempre tenía sus jarras polares o jarras heladas de cerveza esperando en aquel bar y se tomaba siete u ocho durante toda la noche y ese era el pago a sus servicios y nunca le dolió la garganta por el frío ni la tripa ni se sintió mareado o mal , al contrario disfrutó mucho de esos días que duraron un verano o quizás poco antes. Sencillamente le cayó simpático a los dueños, recuerda a un hombre moren con gomina en el pelo y buenas camisas algo chaparrito. Fueron buenas tardes las que pasó y muchos años después, cuando ya había recién cumplido los cuarenta años, quiso volver a ese bar y llevaba mucho tiempo cerrado y estaba en estado de ruina y semiabandonado y habían pasado 25 años y Néstor se dio cuenta de que en 25 años no había vuelto a ir a ese bar...¿Por qué? No sabría decirlo, la zona de copas y de marcha donde estaba ubicado aquel bar en sus inmediaciones, murió. Ya no quedaba casi nadie en aquella especie de polígono cuadrado lleno de bares, casi todos habían cerrado. La diversión se traslado a otras zonas de la ciudad, habían pasado casi treinta años desde entonces.
Néstor entonces recuerda de aquella época de sus dieciocho años recién cumplidos aquel bar de la jarras polares o jarras heladas de cerveza donde él era tan buen cliente, le llegaron a contratar cómo relaciones públicas y le pagaban en cervezas y él llevaba a todo el instituto a ese bar y también lo que hacía era dar volantes y entradas para aquel sitio. Y nunca pidió dinero, lo suyo le parecía que no era trabajar. Era muy ingenuo entonces por aquellos tiempos. Siempre tenía sus jarras polares o jarras heladas de cerveza esperando en aquel bar y se tomaba siete u ocho durante toda la noche y ese era el pago a sus servicios y nunca le dolió la garganta por el frío ni la tripa ni se sintió mareado o mal , al contrario disfrutó mucho de esos días que duraron un verano o quizás poco antes. Sencillamente le cayó simpático a los dueños, recuerda a un hombre moren con gomina en el pelo y buenas camisas algo chaparrito. Fueron buenas tardes las que pasó y muchos años después, cuando ya había recién cumplido los cuarenta años, quiso volver a ese bar y llevaba mucho tiempo cerrado y estaba en estado de ruina y semiabandonado y habían pasado 25 años y Néstor se dio cuenta de que en 25 años no había vuelto a ir a ese bar...¿Por qué? No sabría decirlo, la zona de copas y de marcha donde estaba ubicado aquel bar en sus inmediaciones, murió. Ya no quedaba casi nadie en aquella especie de polígono cuadrado lleno de bares, casi todos habían cerrado. La diversión se traslado a otras zonas de la ciudad, habían pasado casi treinta años desde entonces.
UN PUNTO DE SABOR
Pero estar bien tampoco es lo mejor muchas veces porque resulta o puede resultar aburrido, es entonces cuando la actualidad se abre a la proximidad de los sentidos y hace allí su casa. Van pasando los automóviles a tu lado y recuerdas aquella tarde de calor en Sevilla en un bar que no era ni grande ni pequeño y si un poco cutrecillo donde se bebía bastante y pasaban extrañas personas que podías ver por una diminuta ventana de barro.
Luego tu primo te llevaba en moto por los poblados y por las barriadas de casas dispersas y atravesabas un gran puente sobre el río y luego la ciudad que era inmensa.
Las croquetas de chipirones tenían un punto de sabor.
Y luego fuiste a un gran concierto de un grupo de rock de los Estados Unidos y lo pasaste muy bien y al descansar todavía tenías música en la cabeza.
Recuerdos, tan sólo estás hablando de recuerdos.
El parque central.
Las mujeres ligeras de ropa.
El sabor del vino de manzanilla.
La luz.
La playa quedaba lejos, carromatos y caballos y restaurantes de pizzas.
Un chalet a lo lejos.
El cuento que escribiste (y que era de terror)
Y luego regresar.
EL HOMBRE QUE HABÍA DESPERTADO
Néstor Crespo tuvo en su mente muchas ideas que dejar avanzar, la mayor parte de ellas eran ideas sobre Dios. Subió a un autobús donde una argentina con tatuajes rojos llevaba a su hija pequeña consigo acompañada de un señor español que era su pareja llevando a su hijo mayor con él. Se estaban dando extrañas uniones en este mundo en el que los mejores optaban a las mejores parejas, aunque también muchas veces era cuestión de suerte.
Néstor pensaba en Yavé, pensaba que Yavé había sido un Extraterreste Oscuro y Jesucristo un Extraterreste de la Luz y que Dios era un extraterrestre y Jesucristo había sido otro y que los seres humanos somos creaciones mixtas de extraterrestres claros y oscuros...¿Y eso qué más daba?
¿Quién era Dios? Dios era el ser que creó al extraterrestre que nos creó a nosotros y que llamamos Dios, luego Dios tenía que existir pero no era el dios que adorábamos.
Todas las religiones eran cuentos y las democracias también.
Sólo había realmente un dios: el dinero...y se estaba muriendo.
¿Qué iba a pasar con el mundo?
¡Iríamos hacia una tercera guerra mundial!
La argentina y el señor se bajaron antes que él y se metieron en un bar.
Él se bajó en la siguiente parada y se metió en otro bar.
¡Los bares eran la verdadera religión, eran la única Verdad, el alcohol era la única Verdad y el tabaco era la única Verdad y la droga era la única Verdad y el sexo era la única Verdad y pasarlo bien era la única Verdad...y Dios era un extraterrestre!
Pensó en eso mientras se emborrachaba.
Luego pensó sobre el tema del odio a la vida, sobre el tema de la gente que odiaba la vida y sobre el tema del odio en general y del odio a la vida en particular. Personas muy frustradas con la vida que odiaban su vida y la vida en general y que sólo querían que ocurriesen desgracias a todo el mundo y que el mundo se destruyera por completo. Pensó en toda la gente amargada que existe deseando que se acabe el mundo porque su vida es una mierda. Pensó en todas esas personas, cada vez eran más. Cada vez había más gente amargada y resentida. El mundo se estaba convirtiendo en un lugar muy peligroso. Demasiada gente dolida, demasiada gente frustrada, demasiada gente amargada...¿Y por qué no se metía esa gente en las drogas...? ¡Por lo menos así podrían disfrutar algo más de todo lo que les rodeaba! ¿Y por qué esa gente no se hacía alcohólica? ¡Así serían más felices! En vez de eso se dedicaban a esperar el fin del planeta Tierra y gozarse de que el mundo estuviera cada vez peor. Y en la televisión, internet y los periódicos, buscaban desgracias.
El mundo necesitaba una nueva droga, algo que colocara mucho a la gente y las sacara de sus miserables vidas. El alcohol ya no era suficiente, aunque para Néstor el alcohol si era lo bastante y algún porrito de vez en cuando pero sin abusar...¡Ay, Dios! ¡Qué vida ésta!
Néstor dejó de quejarse y cambió de bar, se fue al bar de su amiga china Sing-Young que ponía cervezas muy baratas, iba ya de buen humor.
Cuando llegó Sing-Young no estaba.
--Pregunta a Sing si ha dejado un sobre para nosotros--decían un par de viejos.
--No está, está en el hospital--decía la china que la substituía.
--¡Pero tiene que haber dejado un sobre para nosotros, mira a ver bien!
Los viejos eran muy impertinentes, habían llegado a cobrar el alquiler y seguramente no había nada de dinero...
--¡Llámala por teléfono!--ordenaban los viejos muy exigentes.
--No hay sobre--dijo un chino que hacía de camarero.
Los viejos estaban que echaban chispas...¡Cómo iría la economía en España si ya no funcionaban los bares de los chinos!
Néstor se dio cuenta de que no le habían puesto tapa,algo de picar, el negocio iba mal.
Pagó su cerveza barata y se fue, los viejos se quedaron ahí con mucha cara de gilipollas.
¡Oh, España! (Sus cervezas baratas en bares regentados por chinos y alquilados a viejos avariciosos)
Luego pensó sobre el tema del odio a la vida, sobre el tema de la gente que odiaba la vida y sobre el tema del odio en general y del odio a la vida en particular. Personas muy frustradas con la vida que odiaban su vida y la vida en general y que sólo querían que ocurriesen desgracias a todo el mundo y que el mundo se destruyera por completo. Pensó en toda la gente amargada que existe deseando que se acabe el mundo porque su vida es una mierda. Pensó en todas esas personas, cada vez eran más. Cada vez había más gente amargada y resentida. El mundo se estaba convirtiendo en un lugar muy peligroso. Demasiada gente dolida, demasiada gente frustrada, demasiada gente amargada...¿Y por qué no se metía esa gente en las drogas...? ¡Por lo menos así podrían disfrutar algo más de todo lo que les rodeaba! ¿Y por qué esa gente no se hacía alcohólica? ¡Así serían más felices! En vez de eso se dedicaban a esperar el fin del planeta Tierra y gozarse de que el mundo estuviera cada vez peor. Y en la televisión, internet y los periódicos, buscaban desgracias.
El mundo necesitaba una nueva droga, algo que colocara mucho a la gente y las sacara de sus miserables vidas. El alcohol ya no era suficiente, aunque para Néstor el alcohol si era lo bastante y algún porrito de vez en cuando pero sin abusar...¡Ay, Dios! ¡Qué vida ésta!
Néstor dejó de quejarse y cambió de bar, se fue al bar de su amiga china Sing-Young que ponía cervezas muy baratas, iba ya de buen humor.
Cuando llegó Sing-Young no estaba.
--Pregunta a Sing si ha dejado un sobre para nosotros--decían un par de viejos.
--No está, está en el hospital--decía la china que la substituía.
--¡Pero tiene que haber dejado un sobre para nosotros, mira a ver bien!
Los viejos eran muy impertinentes, habían llegado a cobrar el alquiler y seguramente no había nada de dinero...
--¡Llámala por teléfono!--ordenaban los viejos muy exigentes.
--No hay sobre--dijo un chino que hacía de camarero.
Los viejos estaban que echaban chispas...¡Cómo iría la economía en España si ya no funcionaban los bares de los chinos!
Néstor se dio cuenta de que no le habían puesto tapa,algo de picar, el negocio iba mal.
Pagó su cerveza barata y se fue, los viejos se quedaron ahí con mucha cara de gilipollas.
¡Oh, España! (Sus cervezas baratas en bares regentados por chinos y alquilados a viejos avariciosos)
lunes, 2 de mayo de 2016
RECUERDOS DEL VERANO
Nada más bajar del coche y sabedor de que tenía diez euros en el bolsillo, lo primero que hice fue irme al bar de la urbanización y me gustó mucho porque era un bar tropical realizado todo de madera y con sillas de paja. También había sillas de madera y sillas normales, la camarera era muy amable y enseguida intimé con ella. Me encontraba un poco revuelto por el viaje pero las dos cervezas que me tomé me calmaron enseguida y me supieron a gloria. Serían cómo las siete de la tarde y habíamos salido de viaje a las nueve y cuarto de la mañana y ya estábamos en una lujosa urbanización de Marbella donde habíamos alquilado un piso. Las casas estaban justo al lado de la playa, sólo tenías que abrir una pequeña cancela y te encontrabas con la playa enseguida. Yo tenía que pasar un mes allí y ya a las siete de la tarde nada más llegar estrené el bar de la urbanización.
Recuerdo que la energía era tan intensa por la proximidad del mar que tardé tres días en poder dormir bien y acostumbrarme a ese flujo tan intenso de energías. Cómo había venido mi sobrino las tres primeras noches dormí en un sofá del salón y me gustaba despertarme allí, el sol se colaba por las terrazas y era una sensación lumínica magnífica recibir tanto sol. Tenía todo el día por delante y me iba a la piscina o a la playa. Desde la piscina cogía con mi ordenador la señal wifi del bar y me conectaba para escribir mis artículos. Me gustaba pasear por la urbanización frondosa de árboles y cuidados jardines. Por la noche la piscina y el bar se iluminaban atrayéndote a una atmósfera muy influyente.
Pero el primer día para mi fue el más feliz, me sentía muy contento explorando los aspectos atractivos de la lujosa urbanización y contemplando todos sus extras. Enseguida pude darme cuenta de que había un supermercado al lado de la carretera al que era fácil llegar andando, ahí encontré latas de cervezas de color amarillo que costaban sólo 26 céntimos. así que ya tenía solucionado todo el verano. Me encontraba feliz.
También fui feliz aquel día en que decidí coger un autobús para visitar el viejo lugar-pueblo-urbanización en el que había veraneado de joven y de niño, allí tenía amigos que me estaban esperando. Ese día me tomé tres cervezas por la mañana y a la hora de comer, un poco colocado, me despedí de mi familia y empecé a coger autobuses, tardé más de hora y media en llegar y cuando lo hice me embargó una emoción intensa por estar en la vieja urbanización-lugar-pueblo en la que prácticamente me había criado. Estaba borracho por la mañana, hice el viaje borracho y cuando llegué me dediqué a emborracharme. Así que pasé el día borracho y el viaje de vuelta también lo estaba. Ese día estaba feliz y no sólo por el alcohol.
Quedé en el vivero con mi amigo el jabacuc nos tomamos una cerveza y nos fuimos a la playa y allí estuve en la playa un par de horas antes de cogerme el autobús de vuelta, hablando de todo con amigos que no veía desde hacía casi un año.
Fue un día bueno, tenía dinero suficiente para cervezas y estuve todo el tiempo con un puntillo, colocado o borracho. Hacía una temperatura increíble y se estaba bien en la playa.
Pero luego llegaron días malos en los que no tenía suficiente dinero y tenía que quedarme en la urbanización elegida ese año mientras mis amigos se divertían en otra a hora y media de autobús.
Tenía que organizarme mejor y eso hice esos días, administrarme mejor el poco dinero que tenía para tener al menos para un par de cervezas al día compradas en un supermercado.
Luego estuvo el día en el que descubrí en una gasolinera cercana cervezas baratas de muy buen sabor, unas Skoll de color verde muy buenas y muy frías por estar en el congelador. Me costaban 80 céntimos y guardando un poco de dinero eran la mejor opción. Me las compraba y me iba a pasear con ellas o a la playa y me hacía fotos con el móvil que luego subía al Facebook y todo lo hacía con el móvil, también entrar y salir de Facebook y poner fotos allí. La verdad es que tener móvil con conexión a internet me entretuvo muchas horas porque lo cierto es que no había wifi en el piso que teníamos alquilado y tenía que cogerlo del bar en la piscina y eso sólo lo hacía un par de horas por la mañana, tiempo suficiente para colgar mis artículos y cobrar un dinero por ello.
Recuerdo que ese verano se jodió la economía de China y gracias a ello estuve bastante entretenido y después de joderse la economía de China les tiraron una bomba atómica en el puerto de Tianjim y murió mucha gente, al parecer era una barra de magnesio arrojada desde un satélite militar que hizo el efecto de bomba atómica y China y Estados Unidos estaban en guerra y por momentos estallaban centrales de petróleo en China o en Estados Unidos y así se pasaron arrojándose bombazos todo el verano y la gente decía que era el inicio de la tercera guerra mundial pero luego se calmaron en cuanto la economía se recuperó, luego tan amigos otra vez pero gracias a eso estuve todo el verano de agosto del 2015 entretenido.
Entonces me llegaron recuerdos del taller literario de Madrid y de las cañas que me tomaba en un bar de Castellana con los miembros del grupo, realmente fue un taller literario muy distinguido reunidos todos en torno a una gran mesa de roble del ayuntamiento en la que nos sentábamos en sillas cómodamente y departíamos. Yo llevé mis dos libros publicados y tuve mucha aceptación, otra persona también llevó su libro publicado y una mujer que se interesó por mi me pidió leer los dos libros y se los llevó y luego a los quince días quedé con ella en una pastelería de un centro comercial y nos tomamos un café y me devolvió los libros. No asistí más de dos o tres clases a ese taller literario y no sé bien por qué lo hice. No conseguí hacerme amigos a excepción de esa mujer y mi amistad con ella duró justo un mes. Yo recordaba ese taller literario de Madrid porque en Castellana las cañas sabían a gloria y nos las tomábamos a las nueve después de la clase. Así recuerdo que una vez me puse a beber cañas en Castellana y ya no me apetecía volver a casa y me quedé a dormir en casa de un amigo. Recuerdo que entonces empezaba a beber y ya no podía parar, sin embargo ahora con dos o tres cervezas al día me conformaba aunque a veces bebiera más y sin embargo sabía que un día incluso podría dejarlo, la obsesión por el alcohol es algo de mi primera juventud y ya había trascendido ese proceso.
¿Por qué era así? ¡Esa ansiedad por beber todo el día! ¿Por qué? ¿Heridas emocionales? ¿Vicio? ¿Adicción? ¿Exceso de energía? ¡Quién lo sabe!
Algo pasó ese verano. La primera vez que fui en autobús a aquel lugar-urbanización.pueblo de mis días felices, fue cómo un premio, conseguí beber bastante y no me afectó en absoluto y estuve bien y feliz, pero luego, en los siguientes momentos del verano, recuerdo que más de dos cervezas no me sentaban bien y me daban sueño o modorra o sentía hartazgo. El alcohol parecía ser que ya no me sentaba bien, y quizás beber dos o tres cervezas me hacía tener un punto pero más no podía beber y a veces me compraba dos cervezas grandes y ya no podía con ellas.
Tardé tiempo en volver a ponerme a escribir en serio, primero realicé unos tímidos textos y cuentos a finales del año 2015 y en el mes de agosto y septiembre escribí una serie de poemas que he de reconocer que eran muy malos. Me faltaban lecturas, me faltaba aplicación y me faltaba talento. No sería hasta la primavera del año 2016 cuando me empezaron a aflorar ideas importantes para relatar una historia. Mientras tanto seguía escribiendo mis impresiones de los veranos pasados en la costa del sur de Europa y del sur de España. Realmente eran artículos a modo de calentamiento de lo que más tarde llegaría a escribir más en serio y de nuevo volví a foguearme en espléndidas lecturas de filósofos y teólogos y también de buenos escritores.
Tenía que volver a tener aplicación y talento y yo buscaba todo eso desde hacía más de un año, y ante todo buscaba y necesitaba una mayor inspiración y tratar de salir del estado depresivo en el que alguna manera me sentía atrapado.
Era una lucha constante conmigo mismo.
El secreto de la felicidad se encuentra en la calidad de las relaciones humanas que uno tiene, por eso regiones de España donde la gente es más amable y más abierta y más simpática son en extremo valoradas. Pero también la felicidad se basa en estar bien o encontrase bien con los miembros de la propia familia y con la pandilla de amigos, rodearse de gente buena y sincera y que no tenga ninguna intención de hacer daño o el mal es lo más importante de la vida, de otra manera el mundo es un caos y se convierte en un lugar harto desagradable para ti y para todos.
Era un tiempo bueno para escribir un cuento y pienso que todo tiempo es bueno para escribir un cuento. Realmente los poemas que escribí en aquel verano del año 2015 no eran muy buenos. Luego repasando todo aquello que había escrito recuerdo que tenía mi poemario "El final de los tiempos" escrito en 1999 con muy buenos poemas, pero con especial cariño recuerdo mi poemario "Ishtar" escrito en 1995 con unos poemas geniales...¿Qué me pasó? Veinte años más tarde mis poemas eran muy mediocres, no conseguía escribir nada bueno ese verano. Había perdido mi antigua fuerza y mi viejo poder y recuerdo que me llevé dos libros de poesía para tratar de inspirarme y uno de ellos, el de Alejandra Pizarnik, lo leía todas las noches e incluso me sabía algunos versos de memoria. También llevé una antología de Silvia Platz pero no la hice tanto caso...¡Lo buen poeta que era yo en los años 90! ¿Pero por qué? No lo entiendo, no lograba entenderlo. No conseguía escribir nada bueno...y cuando recordaba mis poemarios "Ishtar" y "El final de los tiempos" que eran muy buenos no conseguía explicarme qué vida llevaba, qué sentía, qué rumbo tomó mi vida, qué bebía o qué hacía o qué tipo de energía tenía para poder escribir tan bien en el pasado. Eso me deprimía un poco y sobre todo me hacía viejo.
Luego llegó el año 2016, llegó el buen tiempo y estuve un mes entero, el mes de abril, tomando cervezas al sol, tres o cuatro a lo sumo. Salía a un parque y aprovechando el buen tiempo me bebía tres o cuatro cervezas con la cara puesta al sol y una gorra en la cabeza. Y así pasó un mes. Yo mientras tanto recordaba mi vida, todo lo que había hecho en ella y lo que había dejado de hacer. Beber cerveza al sol sentado en un banco fue un vicio solitario que inicie en el verano del año 2015, en aquella lujosa urbanización de Marbella y cómo fue mi fuente de felicidad hacer eso, luego lo seguí haciendo cuando llegaba el buen tiempo.
Ya llevo una hora y media sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo? Te pasas una hora y media sin ver noticias y pasa de todo.
Cómo iba diciendo yo repasé en aquel verano del año 2015 mi estatus cómo escritor, es así. Y entonces me di cuenta de que escribía mejor hace 20 años
Pasé un buen día hace un par de semanas visitando mi antiguo barrio donde había vivido casi doce años o poco más, me tomé un par de cervezas muy baratas porque era una zona algo deprimida y barata con muy buenos precios, pero habían puesto una gran frutería con servicio a domicilio y una casa de apuestas, el barrio crecía y crecía sin mi, la vida seguía.
Luego la semana siguiente volví de nuevo pero ya recurrí otra vez a mis viejos bancos en el parque en donde bebía mis cervezas enlatadas, seguía haciendo buen tiempo y todo aquello me recordaba al verano del año 2015 donde me habitué a beber cerveza enlatada en los bancos tomando el sol.
Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, nombres nuevos de la política y Susana Díez también y Javier Rivera...nombres nuevos de la política cuando ya no me interesaba la política o eso me creía, España siempre cambiando aunque a peor. La gente sufriendo décadas de crisis y cantando copla...¿Y qué me importaba a mi todo eso? Me preocupaba el mundo a nivel global más que mi país, me preocupaba la humanidad en su totalidad más que mis paisanos. Era una constante, se había convertido en una constante...Mi pequeña y precaria aportación al mundo, escribiendo desde internet: 60 blogs con más de doscientas mil visitas y otras doscientas mil visitas de escribir en prensa por internet, más las cien mil visitas de mi trabajo y así en 15 años medio millón de personas me habían leído, aunque a lo mejor eran siempre las mismas haciéndolo muchas veces, viva el pasodoble español.
¡Hacer algo en la vida! ¡No estar parado!
Dos horas ya sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Me acabo de tomar una cerveza fresca y ha cambiado mi estado de ánimo, estoy más contento y activo, con ganas de hacer más cosas y si estuviera todo el día bebiendo no pararía de realizar actividades, pero tampoco puede ser y además no es sano, aunque me daría mucha vidilla...¡Es la pura verdad!
Tres horas sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
38000 visitas en el blog de Maestro Ocultista en 4 años, aproximadamente las mismas visitas que consigues haciendo un simple vídeo de Youtube, porque la gente ya no quiere leer, quiere ver vídeos y los vídeos son el futuro. Si no haces vídeos no llegas a la gente, son los vídeos lo que vende y lo que es importante, ya nadie lee blogs o cada vez lo hace menos gente. Mi blog de poesía, con el talento tan grande que tengo yo para la poesía, apenas ha recibido 2000 visitas en cuatro años y otras 2000 visitas habrá recibido mi blog de economía...¡Es cómo si estuvieras perdiendo el tiempo! No llegas a nadie o llegas a muy poca gente, hay que hacer vídeos. Los vídeos son el futuro.
Recuerdo aquel bar-restaurante de la Rondilla que tenía un compañero de Hispánicas, íbamos toda la clase a beber jarras de cerveza y a comer morro y oreja de cerdo. Yo tendría 25 años. El compañero no quería trabajar en el negocio familiar, quería terminar la carrera pero se tuvo que conformar con seguir trabajando en el bar. Ahora, creo, tiene un buen negocio y un futuro cómo empresario, hubiera desperdiciado su vida estudiando Hispánicas...¿Por qué ese interés de todo el mundo por ser un intelectual? ¡Si lo mejor que se puede hacer en España es regentar un bar! Y luego el saber no ocupa lugar, siempre podrás comprarte tus libros y ver tus exposiciones culturales y asistir a eventos o museos y conciertos de música de órgano sacro...¡Siempre podrás ir al auditorio Miguel Delibes!
El resto de la clase...¡Ahora somos pobres!
Veinte minutos sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Fue un buen verano en aquellos tiempos cuando tomábamos morro y oreja en aquel bar de la Rondilla y bebíamos grandes jarras de cerveza, seríamos unas veinte personas de las ochenta que empezamos la carrera, simplemente los más allegados. Fueron buenos tiempos...¡Hablábamos de ETA y del gobierno socialista, lo que tocaba en aquellos tiempos! ¡Lo que nos preocupaba antes de la madre de todas las crisis! En el fondo vivíamos muy bien...y por eso queríamos ser todos unos intelectuales. No sabíamos que alguno acabaría pasando hambre entre sus torres de libros.
Veinte suicidios diarios en España en el año 2016, la gente está acabada. La gente no es que esté desesperada, es que está acabada. Pero siempre hay gente a la que le va bien, ésto ha sido siempre así, en todas las crisis y en todas las guerras.
He visto a las avispas cerca de mi casa, han hecho un avispero dentro de un tiesto. Los pájaros no tienen tarjeta de crédito y no les falta de nada. Si te pones a acampar en el campo te dice la Guardia Civil que qué estás haciendo. Los bosques tienen dueño y las tierras y los mares. Hemos prostituido la naturaleza.
Cuarenta minutos sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Tendremos todos que regresar al campo cuando se acabe el dinero y aprender a cultivar lo que haya y lo que se pueda, de otra manera nos vamos a morir de hambre.
Brasil ha declarado el estado de calamidad económica...¡Un país tan rico cómo Brasil! y en Venezuela llevan meses pasando hambre...¡Un país con tantos recursos naturales cómo Venezuela! ¿Cómo es posible que estén pasando estas cosas en el mundo? Y los países bálticos al borde de una guerra con Rusia...una guerra que nadie quiere...¿O no?
Habrá que tener cuidadito.
Habrá que vivir con miedo.
Y en España 14 millones de pobres...
Y yo en el año 2013 o 2014 me fui a Santander y me pasé tres días allí un mes de junio, me instalé en un hotel que tenía de todo y no tuve mucho dinero para gastar. Me entretuve en un locutorio latino poniendo mis experiencias de Santander en los blogs pues había una convención de diseñadores gráficos y yo informaba de ello. Leía los periódicos locales en los bares, era cuando Santander tenía problemas en su zoológico de gorilas y esas eran las noticias. En la calle se manifestaban estudiantes de instituto a favor de una mejor educación y en contra de los recortes sociales en educación. Yo me compraba latas de café moka para desayunar y también me compraba latas de cerveza para la cena mientras veía las autonómicas en la televisión y comía una barra de pan a secas con tres latas de cerveza y dormí muy bien, hacía calor pero no mucho. El agua estaba muy fría y me bañé en el mar, pero cerca del puerto y no en la playa común donde va toda la gente para que fuera una experiencia más íntima. Se me acabó el dinero y tenía hambre, conseguí que mi hermano me pusiera prestado un ingreso de 10 euros en el banco para poder tomarme un café y merendar algo. Estuve bien hasta que se me acabó el dinero, pero estuve tres días así, a mi aire, bastante bien, en unas minivacaciones en junio. Era lo que me podía permitir y realmente ni eso me podía permitir.
Realmente tenía de todo.
Pero pasé un par de horas o cuatro en las que tenía hambre y ganas de tomar un café y no tenía dinero y tenía que coger a la noche un tren de vuelta, si no es por mi hermano que me ingresó 10 euros lo hubiera pasado muy malamente. Menos mal que cogí billete de tren ida y vuelta a la ida que me salió más barato y me aseguró no quedarme en la calle. Pero la aventura es la aventura. Sin casi dinero me pasé tres días de minivacaciones en Santander...¿Volvería a hacerlo? Ya cada vez menos.
Recuerdo que la energía era tan intensa por la proximidad del mar que tardé tres días en poder dormir bien y acostumbrarme a ese flujo tan intenso de energías. Cómo había venido mi sobrino las tres primeras noches dormí en un sofá del salón y me gustaba despertarme allí, el sol se colaba por las terrazas y era una sensación lumínica magnífica recibir tanto sol. Tenía todo el día por delante y me iba a la piscina o a la playa. Desde la piscina cogía con mi ordenador la señal wifi del bar y me conectaba para escribir mis artículos. Me gustaba pasear por la urbanización frondosa de árboles y cuidados jardines. Por la noche la piscina y el bar se iluminaban atrayéndote a una atmósfera muy influyente.
Pero el primer día para mi fue el más feliz, me sentía muy contento explorando los aspectos atractivos de la lujosa urbanización y contemplando todos sus extras. Enseguida pude darme cuenta de que había un supermercado al lado de la carretera al que era fácil llegar andando, ahí encontré latas de cervezas de color amarillo que costaban sólo 26 céntimos. así que ya tenía solucionado todo el verano. Me encontraba feliz.
También fui feliz aquel día en que decidí coger un autobús para visitar el viejo lugar-pueblo-urbanización en el que había veraneado de joven y de niño, allí tenía amigos que me estaban esperando. Ese día me tomé tres cervezas por la mañana y a la hora de comer, un poco colocado, me despedí de mi familia y empecé a coger autobuses, tardé más de hora y media en llegar y cuando lo hice me embargó una emoción intensa por estar en la vieja urbanización-lugar-pueblo en la que prácticamente me había criado. Estaba borracho por la mañana, hice el viaje borracho y cuando llegué me dediqué a emborracharme. Así que pasé el día borracho y el viaje de vuelta también lo estaba. Ese día estaba feliz y no sólo por el alcohol.
Quedé en el vivero con mi amigo el jabacuc nos tomamos una cerveza y nos fuimos a la playa y allí estuve en la playa un par de horas antes de cogerme el autobús de vuelta, hablando de todo con amigos que no veía desde hacía casi un año.
Fue un día bueno, tenía dinero suficiente para cervezas y estuve todo el tiempo con un puntillo, colocado o borracho. Hacía una temperatura increíble y se estaba bien en la playa.
Pero luego llegaron días malos en los que no tenía suficiente dinero y tenía que quedarme en la urbanización elegida ese año mientras mis amigos se divertían en otra a hora y media de autobús.
Tenía que organizarme mejor y eso hice esos días, administrarme mejor el poco dinero que tenía para tener al menos para un par de cervezas al día compradas en un supermercado.
Luego estuvo el día en el que descubrí en una gasolinera cercana cervezas baratas de muy buen sabor, unas Skoll de color verde muy buenas y muy frías por estar en el congelador. Me costaban 80 céntimos y guardando un poco de dinero eran la mejor opción. Me las compraba y me iba a pasear con ellas o a la playa y me hacía fotos con el móvil que luego subía al Facebook y todo lo hacía con el móvil, también entrar y salir de Facebook y poner fotos allí. La verdad es que tener móvil con conexión a internet me entretuvo muchas horas porque lo cierto es que no había wifi en el piso que teníamos alquilado y tenía que cogerlo del bar en la piscina y eso sólo lo hacía un par de horas por la mañana, tiempo suficiente para colgar mis artículos y cobrar un dinero por ello.
Recuerdo que ese verano se jodió la economía de China y gracias a ello estuve bastante entretenido y después de joderse la economía de China les tiraron una bomba atómica en el puerto de Tianjim y murió mucha gente, al parecer era una barra de magnesio arrojada desde un satélite militar que hizo el efecto de bomba atómica y China y Estados Unidos estaban en guerra y por momentos estallaban centrales de petróleo en China o en Estados Unidos y así se pasaron arrojándose bombazos todo el verano y la gente decía que era el inicio de la tercera guerra mundial pero luego se calmaron en cuanto la economía se recuperó, luego tan amigos otra vez pero gracias a eso estuve todo el verano de agosto del 2015 entretenido.
Entonces me llegaron recuerdos del taller literario de Madrid y de las cañas que me tomaba en un bar de Castellana con los miembros del grupo, realmente fue un taller literario muy distinguido reunidos todos en torno a una gran mesa de roble del ayuntamiento en la que nos sentábamos en sillas cómodamente y departíamos. Yo llevé mis dos libros publicados y tuve mucha aceptación, otra persona también llevó su libro publicado y una mujer que se interesó por mi me pidió leer los dos libros y se los llevó y luego a los quince días quedé con ella en una pastelería de un centro comercial y nos tomamos un café y me devolvió los libros. No asistí más de dos o tres clases a ese taller literario y no sé bien por qué lo hice. No conseguí hacerme amigos a excepción de esa mujer y mi amistad con ella duró justo un mes. Yo recordaba ese taller literario de Madrid porque en Castellana las cañas sabían a gloria y nos las tomábamos a las nueve después de la clase. Así recuerdo que una vez me puse a beber cañas en Castellana y ya no me apetecía volver a casa y me quedé a dormir en casa de un amigo. Recuerdo que entonces empezaba a beber y ya no podía parar, sin embargo ahora con dos o tres cervezas al día me conformaba aunque a veces bebiera más y sin embargo sabía que un día incluso podría dejarlo, la obsesión por el alcohol es algo de mi primera juventud y ya había trascendido ese proceso.
¿Por qué era así? ¡Esa ansiedad por beber todo el día! ¿Por qué? ¿Heridas emocionales? ¿Vicio? ¿Adicción? ¿Exceso de energía? ¡Quién lo sabe!
Algo pasó ese verano. La primera vez que fui en autobús a aquel lugar-urbanización.pueblo de mis días felices, fue cómo un premio, conseguí beber bastante y no me afectó en absoluto y estuve bien y feliz, pero luego, en los siguientes momentos del verano, recuerdo que más de dos cervezas no me sentaban bien y me daban sueño o modorra o sentía hartazgo. El alcohol parecía ser que ya no me sentaba bien, y quizás beber dos o tres cervezas me hacía tener un punto pero más no podía beber y a veces me compraba dos cervezas grandes y ya no podía con ellas.
Tardé tiempo en volver a ponerme a escribir en serio, primero realicé unos tímidos textos y cuentos a finales del año 2015 y en el mes de agosto y septiembre escribí una serie de poemas que he de reconocer que eran muy malos. Me faltaban lecturas, me faltaba aplicación y me faltaba talento. No sería hasta la primavera del año 2016 cuando me empezaron a aflorar ideas importantes para relatar una historia. Mientras tanto seguía escribiendo mis impresiones de los veranos pasados en la costa del sur de Europa y del sur de España. Realmente eran artículos a modo de calentamiento de lo que más tarde llegaría a escribir más en serio y de nuevo volví a foguearme en espléndidas lecturas de filósofos y teólogos y también de buenos escritores.
Tenía que volver a tener aplicación y talento y yo buscaba todo eso desde hacía más de un año, y ante todo buscaba y necesitaba una mayor inspiración y tratar de salir del estado depresivo en el que alguna manera me sentía atrapado.
Era una lucha constante conmigo mismo.
El secreto de la felicidad se encuentra en la calidad de las relaciones humanas que uno tiene, por eso regiones de España donde la gente es más amable y más abierta y más simpática son en extremo valoradas. Pero también la felicidad se basa en estar bien o encontrase bien con los miembros de la propia familia y con la pandilla de amigos, rodearse de gente buena y sincera y que no tenga ninguna intención de hacer daño o el mal es lo más importante de la vida, de otra manera el mundo es un caos y se convierte en un lugar harto desagradable para ti y para todos.
Era un tiempo bueno para escribir un cuento y pienso que todo tiempo es bueno para escribir un cuento. Realmente los poemas que escribí en aquel verano del año 2015 no eran muy buenos. Luego repasando todo aquello que había escrito recuerdo que tenía mi poemario "El final de los tiempos" escrito en 1999 con muy buenos poemas, pero con especial cariño recuerdo mi poemario "Ishtar" escrito en 1995 con unos poemas geniales...¿Qué me pasó? Veinte años más tarde mis poemas eran muy mediocres, no conseguía escribir nada bueno ese verano. Había perdido mi antigua fuerza y mi viejo poder y recuerdo que me llevé dos libros de poesía para tratar de inspirarme y uno de ellos, el de Alejandra Pizarnik, lo leía todas las noches e incluso me sabía algunos versos de memoria. También llevé una antología de Silvia Platz pero no la hice tanto caso...¡Lo buen poeta que era yo en los años 90! ¿Pero por qué? No lo entiendo, no lograba entenderlo. No conseguía escribir nada bueno...y cuando recordaba mis poemarios "Ishtar" y "El final de los tiempos" que eran muy buenos no conseguía explicarme qué vida llevaba, qué sentía, qué rumbo tomó mi vida, qué bebía o qué hacía o qué tipo de energía tenía para poder escribir tan bien en el pasado. Eso me deprimía un poco y sobre todo me hacía viejo.
Luego llegó el año 2016, llegó el buen tiempo y estuve un mes entero, el mes de abril, tomando cervezas al sol, tres o cuatro a lo sumo. Salía a un parque y aprovechando el buen tiempo me bebía tres o cuatro cervezas con la cara puesta al sol y una gorra en la cabeza. Y así pasó un mes. Yo mientras tanto recordaba mi vida, todo lo que había hecho en ella y lo que había dejado de hacer. Beber cerveza al sol sentado en un banco fue un vicio solitario que inicie en el verano del año 2015, en aquella lujosa urbanización de Marbella y cómo fue mi fuente de felicidad hacer eso, luego lo seguí haciendo cuando llegaba el buen tiempo.
Ya llevo una hora y media sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo? Te pasas una hora y media sin ver noticias y pasa de todo.
Cómo iba diciendo yo repasé en aquel verano del año 2015 mi estatus cómo escritor, es así. Y entonces me di cuenta de que escribía mejor hace 20 años
Pasé un buen día hace un par de semanas visitando mi antiguo barrio donde había vivido casi doce años o poco más, me tomé un par de cervezas muy baratas porque era una zona algo deprimida y barata con muy buenos precios, pero habían puesto una gran frutería con servicio a domicilio y una casa de apuestas, el barrio crecía y crecía sin mi, la vida seguía.
Luego la semana siguiente volví de nuevo pero ya recurrí otra vez a mis viejos bancos en el parque en donde bebía mis cervezas enlatadas, seguía haciendo buen tiempo y todo aquello me recordaba al verano del año 2015 donde me habitué a beber cerveza enlatada en los bancos tomando el sol.
Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, nombres nuevos de la política y Susana Díez también y Javier Rivera...nombres nuevos de la política cuando ya no me interesaba la política o eso me creía, España siempre cambiando aunque a peor. La gente sufriendo décadas de crisis y cantando copla...¿Y qué me importaba a mi todo eso? Me preocupaba el mundo a nivel global más que mi país, me preocupaba la humanidad en su totalidad más que mis paisanos. Era una constante, se había convertido en una constante...Mi pequeña y precaria aportación al mundo, escribiendo desde internet: 60 blogs con más de doscientas mil visitas y otras doscientas mil visitas de escribir en prensa por internet, más las cien mil visitas de mi trabajo y así en 15 años medio millón de personas me habían leído, aunque a lo mejor eran siempre las mismas haciéndolo muchas veces, viva el pasodoble español.
¡Hacer algo en la vida! ¡No estar parado!
Dos horas ya sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Me acabo de tomar una cerveza fresca y ha cambiado mi estado de ánimo, estoy más contento y activo, con ganas de hacer más cosas y si estuviera todo el día bebiendo no pararía de realizar actividades, pero tampoco puede ser y además no es sano, aunque me daría mucha vidilla...¡Es la pura verdad!
Tres horas sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
38000 visitas en el blog de Maestro Ocultista en 4 años, aproximadamente las mismas visitas que consigues haciendo un simple vídeo de Youtube, porque la gente ya no quiere leer, quiere ver vídeos y los vídeos son el futuro. Si no haces vídeos no llegas a la gente, son los vídeos lo que vende y lo que es importante, ya nadie lee blogs o cada vez lo hace menos gente. Mi blog de poesía, con el talento tan grande que tengo yo para la poesía, apenas ha recibido 2000 visitas en cuatro años y otras 2000 visitas habrá recibido mi blog de economía...¡Es cómo si estuvieras perdiendo el tiempo! No llegas a nadie o llegas a muy poca gente, hay que hacer vídeos. Los vídeos son el futuro.
Recuerdo aquel bar-restaurante de la Rondilla que tenía un compañero de Hispánicas, íbamos toda la clase a beber jarras de cerveza y a comer morro y oreja de cerdo. Yo tendría 25 años. El compañero no quería trabajar en el negocio familiar, quería terminar la carrera pero se tuvo que conformar con seguir trabajando en el bar. Ahora, creo, tiene un buen negocio y un futuro cómo empresario, hubiera desperdiciado su vida estudiando Hispánicas...¿Por qué ese interés de todo el mundo por ser un intelectual? ¡Si lo mejor que se puede hacer en España es regentar un bar! Y luego el saber no ocupa lugar, siempre podrás comprarte tus libros y ver tus exposiciones culturales y asistir a eventos o museos y conciertos de música de órgano sacro...¡Siempre podrás ir al auditorio Miguel Delibes!
El resto de la clase...¡Ahora somos pobres!
Veinte minutos sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Fue un buen verano en aquellos tiempos cuando tomábamos morro y oreja en aquel bar de la Rondilla y bebíamos grandes jarras de cerveza, seríamos unas veinte personas de las ochenta que empezamos la carrera, simplemente los más allegados. Fueron buenos tiempos...¡Hablábamos de ETA y del gobierno socialista, lo que tocaba en aquellos tiempos! ¡Lo que nos preocupaba antes de la madre de todas las crisis! En el fondo vivíamos muy bien...y por eso queríamos ser todos unos intelectuales. No sabíamos que alguno acabaría pasando hambre entre sus torres de libros.
Veinte suicidios diarios en España en el año 2016, la gente está acabada. La gente no es que esté desesperada, es que está acabada. Pero siempre hay gente a la que le va bien, ésto ha sido siempre así, en todas las crisis y en todas las guerras.
He visto a las avispas cerca de mi casa, han hecho un avispero dentro de un tiesto. Los pájaros no tienen tarjeta de crédito y no les falta de nada. Si te pones a acampar en el campo te dice la Guardia Civil que qué estás haciendo. Los bosques tienen dueño y las tierras y los mares. Hemos prostituido la naturaleza.
Cuarenta minutos sin ver noticias...¿Qué habrá pasado en el mundo?
Tendremos todos que regresar al campo cuando se acabe el dinero y aprender a cultivar lo que haya y lo que se pueda, de otra manera nos vamos a morir de hambre.
Brasil ha declarado el estado de calamidad económica...¡Un país tan rico cómo Brasil! y en Venezuela llevan meses pasando hambre...¡Un país con tantos recursos naturales cómo Venezuela! ¿Cómo es posible que estén pasando estas cosas en el mundo? Y los países bálticos al borde de una guerra con Rusia...una guerra que nadie quiere...¿O no?
Habrá que tener cuidadito.
Habrá que vivir con miedo.
Y en España 14 millones de pobres...
Y yo en el año 2013 o 2014 me fui a Santander y me pasé tres días allí un mes de junio, me instalé en un hotel que tenía de todo y no tuve mucho dinero para gastar. Me entretuve en un locutorio latino poniendo mis experiencias de Santander en los blogs pues había una convención de diseñadores gráficos y yo informaba de ello. Leía los periódicos locales en los bares, era cuando Santander tenía problemas en su zoológico de gorilas y esas eran las noticias. En la calle se manifestaban estudiantes de instituto a favor de una mejor educación y en contra de los recortes sociales en educación. Yo me compraba latas de café moka para desayunar y también me compraba latas de cerveza para la cena mientras veía las autonómicas en la televisión y comía una barra de pan a secas con tres latas de cerveza y dormí muy bien, hacía calor pero no mucho. El agua estaba muy fría y me bañé en el mar, pero cerca del puerto y no en la playa común donde va toda la gente para que fuera una experiencia más íntima. Se me acabó el dinero y tenía hambre, conseguí que mi hermano me pusiera prestado un ingreso de 10 euros en el banco para poder tomarme un café y merendar algo. Estuve bien hasta que se me acabó el dinero, pero estuve tres días así, a mi aire, bastante bien, en unas minivacaciones en junio. Era lo que me podía permitir y realmente ni eso me podía permitir.
Realmente tenía de todo.
Pero pasé un par de horas o cuatro en las que tenía hambre y ganas de tomar un café y no tenía dinero y tenía que coger a la noche un tren de vuelta, si no es por mi hermano que me ingresó 10 euros lo hubiera pasado muy malamente. Menos mal que cogí billete de tren ida y vuelta a la ida que me salió más barato y me aseguró no quedarme en la calle. Pero la aventura es la aventura. Sin casi dinero me pasé tres días de minivacaciones en Santander...¿Volvería a hacerlo? Ya cada vez menos.
sábado, 9 de abril de 2016
OBSERVAR LA VIDA
Somos la fuente de la alegría del universo y estamos aquí y entre todos nos desperdigamos y somos viento y luz y mar y tierra.
Entonces su ayuda estaba en él, en él estaba su ayuda de las fuentes del mar, el fuego y la tierra.
Y la vieja alegría que brota pura y no es ridícula.
La vieja alegría del leproso que canta y baila y tiene un cometido especial.
Pero luego no supo qué dirección dar a su vida, luego no supo qué dirección tomar y luego se encontró perdido y depresivo sin una dirección que poder tomar.
Pero él tenía fe en Dios y en las cosas sencillas, tenía fe en Dios y en las cosas sencillas y con todo aquello pretendía llevar una vida plena.
No sabía muy bien a dónde dirigirse ni qué hacer con su energía.
Y a veces se sentía inusualmente triste pues veía que el mundo iba hacia su destrucción y que nada tenía sentido.
Pero hallaba una razón en observar la vida porque la vida era interesante y era interesante vivir tiempos de cambio.
Pensaba en escribir algo pero para él eran tiempos de cambio, pensaba dar un nuevo giro a su vida pero se encontraba perdido. Pedía ayuda a sus guías y oraba, oraba para encontrar la felicidad porque no se sentía en absoluto feliz y él pretendía ser feliz pero no conseguía serlo...¿Era tan complicado ser feliz? ¿Qué se necesitaba? Buscaba refugio en el alcohol y un día salió a beber y se hartó de salir a beber, en el alcohol no estaba la felicidad tampoco.
Observar la vida sería la solución, esa sería la solución. Observar la vida. Mirar el mundo todo los días y lo que en él pasaba. Así irían trascurriendo los días hasta encontrar una salida a sus problemas.
¿Por qué se sentía tan desgraciado? Pensaba que había tenido mala suerte en la vida y eso era todo y que incluso había tenido muy mala suerte algunas veces quizás se debiera a su negatividad y a su incapacidad para ver y disfrutar lo bueno que tiene la vida.
Entonces su ayuda estaba en él, en él estaba su ayuda de las fuentes del mar, el fuego y la tierra.
Y la vieja alegría que brota pura y no es ridícula.
La vieja alegría del leproso que canta y baila y tiene un cometido especial.
Pero luego no supo qué dirección dar a su vida, luego no supo qué dirección tomar y luego se encontró perdido y depresivo sin una dirección que poder tomar.
Pero él tenía fe en Dios y en las cosas sencillas, tenía fe en Dios y en las cosas sencillas y con todo aquello pretendía llevar una vida plena.
No sabía muy bien a dónde dirigirse ni qué hacer con su energía.
Y a veces se sentía inusualmente triste pues veía que el mundo iba hacia su destrucción y que nada tenía sentido.
Pero hallaba una razón en observar la vida porque la vida era interesante y era interesante vivir tiempos de cambio.
Pensaba en escribir algo pero para él eran tiempos de cambio, pensaba dar un nuevo giro a su vida pero se encontraba perdido. Pedía ayuda a sus guías y oraba, oraba para encontrar la felicidad porque no se sentía en absoluto feliz y él pretendía ser feliz pero no conseguía serlo...¿Era tan complicado ser feliz? ¿Qué se necesitaba? Buscaba refugio en el alcohol y un día salió a beber y se hartó de salir a beber, en el alcohol no estaba la felicidad tampoco.
Observar la vida sería la solución, esa sería la solución. Observar la vida. Mirar el mundo todo los días y lo que en él pasaba. Así irían trascurriendo los días hasta encontrar una salida a sus problemas.
¿Por qué se sentía tan desgraciado? Pensaba que había tenido mala suerte en la vida y eso era todo y que incluso había tenido muy mala suerte algunas veces quizás se debiera a su negatividad y a su incapacidad para ver y disfrutar lo bueno que tiene la vida.
martes, 22 de marzo de 2016
EL AÑO DE PISCIS (SEGUNDA PARTE)
Lo primero que piensas es que estás en un bar que no existía más que en tus sueños pues habías visto un bar parecido soñando, es la zona de Isabel la Católica junto al bar Universal, pero allá sólo hay un centro didáctico donde estudiar administrativo. Sin embargo te quedas allí y allí estás bien, has jugado al trivial de la máquina otros años y hoy juegas al poker con nuevas monedas, las monedas son cómo de cien pesetas pero el doble de grandes y piensas que son monedas que van a venir y así lo vas pensando y luego no le das importancia.
Tengo 19 años y me voy a buscar un trabajo de camarero en el Universal y voy con un chandal y unos cartones, los cartones son para tirar con arco. El camarero que me atiende me trata cómo un loco y los amigos me dicen que no me vaya a buscar trabajo en chandal y portando cartones sucios. No me dan el trabajo pero el camarero me dice que le sirva un vino para ver qué tal lo hago y yo lo hago y él se lo bebe, luego le pido una cerveza y hablamos.
Todo esto lo recuerdo en un bar en el que las cervezas están a un euro y cincuenta y me he tomado ya cuatro más un botellín de dos euros y hay una pareja joven que va a realizar un viaje en autocarabana porque están aburridos de la ciudad y así se lo dicen al camarero..."Hay mucha gente sola" dice la mujer mirándome y al día siguiente una amiga me dice que yo estoy solo con mis borracheras en los bares pero lo cierto es que no me emborracho ya, a lo sumo me cojo un puntillo que me hace estar más animado pero con cierta ansiedad y voy pensando que los años buenos se han acabado ya y entonces me acuerdo de cuando tiraba con arco y me iba a pedir trabajo de camarero al Universal y el gerente se pensaba que estaba loco.
Luego me recuerdo con 22 años en mi trabajo de venta de servicios para bares y cafeterías de una empresa de provisiones, recorriendo la calle Cauce y hablando con los jefes de los bares que en ese momento hacían las maletas para otra parte y no recuerdo bien por qué, es un gran paseo soleado y realmente me gusta mi trabajo porque ante todo hace buen tiempo para estar en la calle y mi trabajo consiste en meterme en bares y hablar con los responsables, no tardé ni una semana en dejar ese trabajo y gano 500 pesetas.
En el mismo Paseo del Cauce tengo dos recuerdos, el primero es que estoy borracho perdiendo dinero con unos amigos de Filosofía Pura, el dinero se cae de mi bolsillo y no me molesto en buscarlo y voy perdiendo por la calle muchas monedas pero me da igual y el segundo recuerdo es estar buscando trabajo de comercial en una oficina donde me ofrecen un empleo con una carta que dice "Confidencial" y me parece que todo es un timo y un camelo y no vuelvo a pasar por allí, no acepto el empleo, me parecían en la oficina las personas muy manipuladoras aunque sólo me atiende un chico muy joven con un traje elegante. Cuando salgo de aquel lugar me meto en un bar llamado Geisha que tiene una foto de una japonesa muy joven y guapa, me pido una caña que me sabe a gloria y quiero dejar propina pero el camarero me dice que coja la moneda y no acepta mi propina. Me quedo un poco extrañado y abandono el barrio con la sensación de no haber sido bien recibido. Un viejo del lugar con bolsas del supermercado habla conmigo y me dice que el sitio en el que estoy no es un lugar muy seguro, sobre todo por la noche y veo colegios e institutos cerrados y no sé bien lo que pasa, estamos en los años 90 y tardaré otros diez años en volver a aquel lugar y ya las cosas estaban mejor pero...¿Qué pasaba en ese barrio? Las noticias del periódico no decían nada, sólo lo sabía la gente.
Tengo poco más de 40 años y estoy atravesando una gran crisis. Con el poco dinero que gano he ahorrado para irme de vacaciones a Palencia y estoy cenando en un bar llamado "El patio de mi casa" que me recuerda a Andalucía por su decoración. Entonces saco mi portátil de una bolsa de viaje y me conecto a internet y veo una noticia que dice "La tercera guerra mundial ya ha comenzado" y se suceden atentados en Europa muy virulentos y todos dicen que Europa está en guerra. En España hay 14 millones de pobres y el 30 por ciento de la población o casi está sumida en al pobreza...Sigo buscando noticias en internet y todas dicen que la tercera guerra mundial ya ha comenzado. Es un momento muy emocionante y me pido media botella de vino tras la cena y me quedo bebiendo vino y viendo las noticias de internet, creo que era un Muruve o un Peñagrande, y mientras se suceden las noticias sobre la hecatombe mundial y degusto un buen vino y lo que hago es aprovechar el momento. Elegí un mal día para dejar de beber. Sin embargo en la televisión de las noticias no dicen nada. Al parecer en 5 años van a morir más de 3000 millones de personas. Hablan todos de muertes en masa, de morir en masa en Europa y en Estados Unidos. Hablan las noticias de muertes en masa y yo estoy de vacaciones en Palencia.
La vida te enseña...pero...
¿Qué ha pasado con mi vida? Se han terminado los buenos tiempos y la juventud y ahora mi país está en ruinas y el mundo en guerra. Atravieso una gran crisis personal.
Me quedan los recuerdos de una vida pasada mejor.
Los domingos de mis veinte años o menos, siempre en el cine. Me recuerdo yendo al cine por sistema los domingos. Los domingos era el día para ir al cine para descansar un poco de los excesos del viernes y del sábado. Los domingos en el cine, viendo cualquier película que hubiera. Por sistema. Entonces recortaba del periódico la cartelera de las películas que veía en el cine y un año sucedió que miré todas las carteleras de las películas que había visto el año anterior y no me acordaba de casi ninguna. De veras que no me acordaba de casi ninguna, había olvidado todas las películas que había visto o casi todas...¿Por qué? Me impresionó un poco. Iba mirando una por una las carteleras que había recortado del periódico de las películas que había visto y no me acordaba de casi ninguna. Entonces dejé de recortar las carteleras del periódico. Años más tarde ya no me acordaría de ninguna película por muy buena que fuera que hubiera visto en los seis meses siguientes. Para mi una películas simpre es nueva. No recuerdo en absoluto haberla visto. Con los libros que leo me pasa lo mismo. Seis meses y cómo si nunca los hubiera leído...¿Por qué? Mi memoria a largo y medio plazo no funciona y de la vida tampoco recuerdo tantas cosas y todo en el fondo se me va olvidando y no sé por qué. Recuerdo pequeños detalles, algunos días concretos, situaciones diversas, lo más importante...pero no tengo buena memoria...¿Por qué?
Lo de no recordar ninguna película que hubiera visto en mi juventud me tiene un poco preocupado.
Todo ésto me lleva a 1993. Tengo 21 años y han pasado cosas muy emocionantes en mi vida. Eso lo leo en 1997. Leo en 1997 en un diario escrito por mi en 1993 que han pasado cosas muy emocionantes en mi vida. Sin embargo en 1997 no consigo recordar nada de 1993. Lo más interesante es el capítulo del verano de 1993. Hay muchas chicas y muchas experiencias y muchos amigos y mucha vida en el verano de 1993, sin embargo en 1997 no consigo recordar nada de ello y me parece estar leyendo algo que ha escrito otra persona. No reconozco los nombres, no consigo poner cara a los nombres que aparecen. No recuerdo nada.
Sobre todo no recuerdo nada del verano. Sólo una vorágine de mucha gente, muchas chicas y mucha diversión. Lo pasé muy bien en 1993 según leo en 1997. Pero no puedo recordar nada.
Tengo 21 años y una amiga que está estudiando Magisterio, hay una fiesta en la Facultad de Magisterio y allá que me voy. Me la encuentro y hablamos en la puerta y me dice que la fiesta le parece de lo más vulgar, luego cuando entro parece todo una manifestación y hay cientos de jóvenes borrachos con batas blancas y pintura en la cara. El ambiente es de lo más chabacano, creo que bebo unos cachis de cerveza solo y me voy, a mi amiga sólo la he podido ver un momento. La gente está muy alterada, muchísima gente, y dan gritos y voces correteando por todas partes. Parece la fiesta de un pueblo en sus peores momentos. No tardo mucho en largarme de allí.
Ese recuerdo siempre lo enlazo con mis 24 años en la Facultad de Medicina, tiene allí un bar con cervezas muy baratas y me quedo largo rato sentado en una mesa bebiendo cervezas, es un recuerdo extraño porque estoy cogiendo papel de una libreta y con el papel hago unas bolitas y luego las voy poniendo encima de la mesa y eso me calma, creo que voy escribiendo algo en el papel con el que voy haciendo las bolas. Había quedado después con mi amigo el triste pero todavía él no había salido de su casa, es una tarde primaveral y hay muy buen ambiente por la calle. La Facultad de Medicina tiene un jardín y allí camino entre los árboles fumando un cigarrillo algo borracho y de repente me siento muy feliz, he alcanzado por fin llegar a la universidad, estoy en Filosofía Pura y me voy acercando a otras facultades para conocer e intimar y me dedico a llamar la atención allá por donde voy porque me siento muy importante, el centro del universo. Peso 52 kilos.
Tengo casi 40 años y 860000 lectores en un periódico digital en el que escribo, tengo unos sesenta blogs con más de 100.000 vistas y pienso que soy de alguna forma conocido aunque nadie sepa quién soy, gano unos cien euros a la semana y he vuelto a vivir con mis padres al quedarme sin la casa del barrio de La Farola y sin la pensión de la zona de Parquesol. Después de unos tres años de independencia por mis medios y de unos diez años de vivir en pareja he vuelto al principio y estoy de nuevo con mis padres. Entonces me pongo a buscar trabajo en Infojobs y ya me he apuntado a tres trabajos de teleoperador de marqueting y ventas y a tres trabajos de redactor de contenidos. Sin embargo ya no me llaman de ninguno de esos trabajos y rechazan mis candidaturas. Empiezo a preocuparme por mi futuro, de repente parece que ya no hay trabajo en España o es muy difícil conseguirlo. Voy por los bares bebiendo solo y mirando las noticias que salen en el móvil y son todas terribles, el mundo está francamente mal, parece que estuviéramos en una guerra y la crisis arrecia y es cada vez más intensa, si ha habido recuperación económica ha sido para los grandes oligopolios extractivos. Recuerdo los buenos años de mi primera juventud, cuando escuchábamos a "Héroes del Silencio" y salíamos hasta las diez de la mañana y me doy cuenta de que ya ha pasado todo eso y que ahora es otra vida. Me siento mal por ello, el tiempo que no regresa nunca más. La buena vida que se va. La buena vida que se ha ido. Para todos.
Tengo 19 años y estoy en una urbanización de casitas muy blancas de un pueblo costero de Málaga. bebemos sangría mientras jugamos a las cartas. Estoy con mi amigo el jabacú y también con la Toñi y Noelia. Jugamos a las cartas y bebemos sangría. Son las cuatro y media de la tarde y ya hemos empezado a beber. Me gusta estar en una casa de veraneo cerca de la playa pero sin ir a la playa, bebiendo con mis amigos y jugando a las cartas. Bbebemos y jugamos hasta las diez de la noche y luego bjamos al parque cuando termina de pasar el calor. El aire fresco nos despeja a todos la borrachera y el jabacú saca a su perro y todos fumamos cigarrillos y nos reímos...El jabacú va a empezar a estudiar Geografía e Historia en la universidad de Sevilla, la Toñi trabaja desde hace tiempo en algún sitio del que no hace comentarios y Noelia es peón agrícola y siempre tiene dinero porque vive con sus padres. De hecho los que peor estamos de dinero somos el jabacú y yo, que somos estudiantes. Lo cierto es que pasaría tiempo antes de que el jabacú iniciase sus estudios de Geografía e Historia, o bien suspendió la Selectividad o bien se tomó un año sabático que yo pienso que fue lo que sucedió. Muchos estudiantes del Bachillerato y COU se tomaban un año sabático antes de iniciar sus estudios universitarios, un año para descansar y no hacer nada. Yo no lo hice pero muchos lo hicieron...¡Qué bien vivíamos entonces con cientos de universidades abiertas y prácticamente gratuitas! El jabacú acabó la carrera con 36 años y luego jamás encontró trabajo de lo suyo, vendía botellines de agua por las calles de Sevilla y hacía el oficio de pintor de brocha gorda en bares de amigos...y una vez en la vida, un par de meses, trabajó en unas excavaciones arqueológicas y nunca más volvió a hacerlo. Susana, que también había estudiado Geografía e Historia se acabó marchando a Italia y allí se casó con un hombre algo mayor que ella y bien posicionado y en la actualidad es ama de sus casa en el extranjero y tiene tres niños. Recuerdo siempre a Susana con sus apuntes de Geografía e Historia sobre ruinas y monedas antiguas y colgantes, pasadores y estatuillas. Jabacú en la actualidad vive con sus padres, de vez en cuando pinta un bar y le dan algún dinero. Ha tomado cientos de cursos del paro, lo que en una temporada le permitió dar clases de informática a personas mayores, pero todo eso ya pasó y ahora el jabacú tiene una vida dura, sin curro, sin casa propia, sin trabajo y sin pensión. Su madre por caridad le da algunas monedas para que se divierta en el bar los viernes y conozca a una chica, entonces el jabacú llega tarde a su casa y ve un poco de porno antes de acostarse y se masturba y luego se queda plácidamente dormido con la borrachera que lleva encima. Tiene ya más de 40 años y casi no ha trabajado en su vida que se la pasó estudiando. Sus padres son pensionistas. El jabacú no se vuelve loco porque sus padres le pagan una conexión a internet y se entretiene mucho, no sólo viendo pornografía. Lo mejor de él es que no ha perdido el hábito de leer "libros que son de su campo" y así sabe mucho de Antropología y de Marbín Harris y Noam Chomski. Ahora es un intelectual más que se masturba en casa de sus padres con dos carnets de la biblioteca y un curriculum tan extenso cómo un dedo. De vez en cuando me lo encuentro y hablamos de la tercera guerra mundial, le pregunté si tenía algún tipo de enfermedad venérea y me dijo que ya le gustaría. Se ha quedado muy delgado de la angustia, la pena y el estrés. La vida pasa pero nadie ha sido antes más feliz ni ha vivido mejor, ahora son otros tiempos: tiempos duros.
Siempre recuerdo en los 90 cuando ponían en los bares de Pucela la canción de los Héroes "Entre dos tierras" y la gente se volvía loca y todos seguíamos el ritmo con los pies, desde los primeros compases ya sabíamos que nos lo íbamos a pasar bien escuchando esa canción. Pero no siempre existieron los "Héroes del Silencio" y antes escuchábamos en los bares a "Los Suaves" y también seguíamos el ritmo con los pies con una jarra de cerveza en la mano y los que tenían más suerte con una copa de whiskey. Y antes fue "Alasca y Dinarama" y antes fue "Platero y tú" y antes fueron muchos grupos pop, sobre todo "Mecano". De Mecano guardo un recuerdo agridulce porque no era una buena etapa de mi vida cuando sonaban esas canciones, ni era un niño, ni era un muchacho, ni era un hombre. Era una cosa rara a medio formar que se metía en los bares porque ya había dejado de ir a las hamburgueserías a tirar patatas fritas a las chicas y ahora se empezaba a envalentonar un poco con el alcohol...y luego llegarían las primeras discotecas y discomovidas con canciones de "The Cure" y sus ritmos modernos. Todavía hacía mucho deporte en aquella época, estaba en el equipo preolímpico DARCL3 y era un buen velocista y corredor de fondo. Fue dejar el deporte lo que me hizo bien, ya que hacer atletismo consumía todas mis energías. Con 17 o 18 años dejé el atletismo y me concentré en beber y divertirme, concentré mis energías en beber y pasarlo bien y mi vida dio un giro. Todo el tiempo que estuve haciendo mucho deporte me dejó agotado, cuando salía los fines de semana no tenía fuerzas ni ganas para nada. Lo mejor que pude hacer fue dejar el deporte, el atletismo, consumía todas mis energías. Por eso la etapa de deporte y atletismo cuando no estaba formado todavía y recién me iniciaba en bares y discotecas y discomovidas, no fue una buena etapa para mi. Fue una etapa de cambios muy duros y de dejar amigos y de cambiar de amigos y así hasta el segundo año de instituto no me encontré en mi sitio recién aterrizado, en mi lugar de excesos, poesía, rabia y diversión en el que estuve muchos años. La verdad es que por eso soy antideporte, me pareció haberlo hecho perder muchísimo tiempo y energías que se pueden utilizar para otra cosa mejor, cómo agarrarte una buena curda por ejemplo o echar un polvo.
Y así fue cómo dejé el deporte y empecé a fumar y no fue mal cambió y luego a la edad de 23 años empezaría a fumar hachís y marihuana y así me tiré hasta los 33 años que fue mi año de dejar las drogas. Esa década entre los 23 y los 33 años fue la mejor de mi vida y coincidió conque fuera también la mejor de la historia de España pese al acicate del terrorismo de ETA que parecía que no se iba a acabar nunca...¡Esa década en la que estuve colocado...qué buenos años, qué bien me lo pasé!Pero siempre llega un momento en el que sabes que tienes que dejar las drogas y entonces las dejas y no pasa nada, ha sido una experiencia más pero no puedes seguir así toda la vida sobre todo porque la vida es hacer cosas y tener un proyecto que a veces es un proyecto común. Cuando veo señores de 50 años que todavía son unos drogadictos me dan mucha pena, hay que saber parar a tiempo, antes de que sea demasiado tarde y te puedas convertir en un deshecho social sin ambiciones ni expectativas ni futuro ninguno.
Sin embargo todo cambió en torno a mis 40 años, llegó una crisis descomunal al mundo y a España y las prisas no son buenas para hacer ni para cambiar las cosas. Tenía mi personalidad y estaba contento con ella y tenía mi carácter y mi teléfono de Movistart y mis ordenadores portátiles. Lo tenía todo para enfrentar la vida moderna pero sin embargo el mundo actual no me gustaba nada, estábamos perdiendo derechos a pasos agigantados en el mundo y en Europa, era cómo si todos nos moviésemos para atrás, hacia el siglo XIX y eso me daba cierto apuro,respeto y a veces miedo aunque yo no fuera una persona miedosa pero la prudencia nos hacía sentir una desazón descorazonadora y veíamos caer a gente a nuestro alrededor quemada por la crisis y francamente todo cambió y nos resultaba más difícil conseguir lo que antes lográbamos sin esfuerzo.
La gente teniendo que cerrar sus negocios, millones de españoles cerrando sus negocios, empresas que se fueron a la quiebra, la gente en paro, la gente sin trabajo y todos cruzando la puerta del cambio pero no del éxito y al final un país de 14 millones de pobres con una exigua clase media de tan sólo el quince por ciento de la población española y que estaban peor que antes. Todas esas cosas me emocionaban de alguna manera pero tenía el apoyo de la familia y el acercamiento de algunos amigos y prefería eso a otro tipo de cosas. Me llevaba especialmente bien con algunas camareras que me daban la razón, pero no tenía nada con ninguna persona y a veces me tenía que quedar en casa y mi libertad era parte del programa de otros y tenía que saber nuevas teorías y remontar mi situación, sin embargo había gente que no vivía una unión familiar y que incluso se había suicidado y había momentos que no sobraban que eran muy duros y sin saberlo te sentías solo y un día te mirabas en un espejo redondo y habías cambiado pero tenías que hablar y contabas cosas aunque no supieras nada. Nada. Ni bueno ni malo ni regular. Me dejaban ser cómo era yo, al menos.
Voy a cumplir 40 años y ya estoy atravesando la crisis de los 40 desde hace cinco. La crisis de los 40 coincide con una gran crisis mundial y económica en el mundo. Rusia comienza a actuar en Siria a espaldas de los Estados Unidos y Corea del Norte y China se preparan para la guerra. Trasladan bombas nucleares tácticas hacia Alemania y todos los países se están rearmando nuclearmente. Hablan de un futura Gran Guerra en Oriente Medio y en Asia Menor y también en Asia-Pacífico. Dicen los medios que la tercera guerra mundial es inminente y todos hablamos de ello en los bares. Los bares en España están llenos a pesar de la crisis, para unas cañas y unos vinos siempre hay dinero. Viajo a Palencia en tren para cambiar de aires y me pierdo por sus calles y en una cafetería decorada con una piel de vaca y motivos africanos me quedó profundamente dormido y al despertarme veo manzanas tiradas en el suelo de alguna mujer a la que se le ha roto la bolsa del supermercado. Todo es muy surrealista y me compro unas latas de cerveza y me voy a la pensión a dormir y ese día no salgo por la noche pero al día siguiente si que salgo por la noche y en un bar de copas echo las cartas del Tarot a una camarera brasileña muy guapa y morena de unos veinte años y me vuelvo a la pensión pensando en ella, en cómo será su vida en el futuro, viviendo en España, con toda la vida por delante...Pienso en lo que le deparará el futuro a esa joven mujer y por un momento dejo de preocuparme sólo por mi para pensar en los demás, porque esta crisis que estamos viviendo es para todos y los atentados terroristas futuros serán para todos y la futura tercera guerra mundial será para todo y yo al menos he disfrutado de toda mi juventud pero pienso en la gente joven que lo tendrá muy difícil...¿Qué será de ellos? ¿Qué tipo de juventud van a tener? Me ensombrezco ante la agonía del mundo pero duermo en paz...¿Qué puedo hacer? De repente, y sin saber muy bien por qué, dejo de preocuparme.
Siempre hay un jardín. Siempre hay un jardín en mis recuerdos de la costa del sur de España y yo paso mucho tiempo en ese jardín. Me recuerdo una noche a las nueve recién llegado de un autobús sin escalas de Málaga en directo hacia aquel lugar-pueblo-urbanización. Me recuerdo recién llegado y ya estoy a las nueve de la noche en el jardín y se ven la luna, el sol y las estrellas. Y se ve todo a la vez, la luna, el sol y las estrellas y es un momento mágico a las nueve de la noche cuando otros se dedican a ver sólo las noticias y yo miro el sol, la luna y las estrellas que salen todos a la vez. Y busco dentro de mi bolsa de campaña y encuentro un trozo grueso de hachís y lo parto y empiezo a fumar porros y así estoy hasta las doce de la noche,cuando me entra hambre y me voy a cenar a casa y hay un filete con patatas fritas que ha cocinado mi madre y me doy cuenta de que soy muy feliz y soy feliz así pasando el tiempo solo en aquel lugar-pueblo-urbanización de la costa del sur de España al que acabo de llegar en un autobús sin escalas. Soy muy joven aún y peso muy poco. Soy puro nervio y espíritu, tremendamente sensible, tan sensible que a veces no podía ni escribir.
Luego los días en los que ya no había nadie y todo el mundo se había ido. Al comprar mis padres un piso en la zona costera nos pasábamos más de tres meses de vacaciones de verano y a finales de agosto y principios de septiembre empezaban a desaparecer los coches y los amigos pero nosotros seguíamos allí y entonces se convertía la urbanización en una urbanización fantasma sin turistas ni veraneantes y se hacía muy extraño ese lugar en el que seguía existiendo el sol y haciendo buen tiempo. Entonces te cruzabas a las urbanizaciones vecinas y te jugabas un billar tu solo y te tomabas una copa tu solo escuchando música y viendo a los gordos alemanes emborracharse con sus mujeres flacas y así pasaba el tiempo y sabías que cuando llegaras a tu lugar de origen tendrías que retomar los estudios o hacer unos exámenes o repetir un curso pero que siempre iba a haber algo nuevo, algo nuevo que hacer y que estudiar y eso te daba ánimos porque aunque no te aburrieras, tres meses de vacaciones llegaban a cansar, sobre todo si había habido muchos excesos los dos primeros y todo se había convertido en una vorágine en la que estuviste un tiempo--por ejemplo--sólo jugando al fútbol porque estabas cansado ya de la playa y de la arena y el mar.
Pero aquello era de adolescente y de casi niño, los problemas venían más adelante cuando tenías cerca de los treinta años y ya no eras tan joven. Entonces no podías salir al pueblo porque no tenías coche y día tras día sin salir de la urbanización te acababan por dejar una honda huella y te convertías en una especie de ermitaño. Recuerdo entonces que una inglesa puso un bar en el monte al que todo el mundo llamaba sin mucha imaginación "el bar de la inglesa" y entonces yo me subía hasta el monte para dar un paseo y me quedaba en el bar de la inglesa solo, emborrachándome, y un día, sin saber por qué, se hizo muy de noche y estaba muy oscuro y al bajar del monte no se escuchaba ni un solo ruido y en ese momento sentía miedo y cierta paranoya y estuve cierto tiempo sin salir por la noche cuando oscurecía y no había luna porque el ambiente del monte era demasiado salvaje para mi y así siempre me subía al monte por la tarde temprano y me venía antes de que anocheciera pues cuando anochecía aquel lugar era fantástico, lóbrego y misterioso y nunca soporté sus energías, todos los gatos del mundo se daban cita a esas horas y hacían ruidos extraños con sus bocas y patas y uno acababa sintiendo cierta desazón y deseaba estar en un lugar más urbanizado, más civilizado y de mayor densidad de población. Entonces deseabas volver a tu ciudad de origen y ver casas y edificios y coches y calles transitadas y gente. Aquello era cómo una isla a finales de agosto y principios de septiembre y aunque no llegaras a aburrirte si que es verdad que ya, de más mayor y no con quince ni veinte años, y al no tener automóvil para salir a los pueblos vecinos, te llegabas a agobiar un poco y así hasta que finalmente ya no salía por las noches porque no me sentía a gusto y en cuanto caía el sol me iba a mi casa y miraba la televisión. A veces paseabas hasta una gasolinera y te comprabas unas latas y luego te ibas a la playa, yo me sentía muy bien así. En la playa con unas latas, solo. En la playa siempre había gente y se estaba tranquilo. Luego llegaba la noche y todo cambiaba y si no tenías a nadie con quién darte una vuelta te lo tenías que pensar mucho antes de aventurarte por ahí solo, pero a veces lo hacía y creo recordar que también el alcohol me daba cierto valor. A veces paseaba hasta las urbanizaciones vecinas y me tomaba unas copas en sus bares, porque al menos eso significaba salir de mi sitio. Al volver te invadía una desazonante sensación de soledad porque aquel lugar había sido creado para ser compartido por mucha gente cómo lugar de vacaciones y cuando se quedaba desierto ya era otra cosa, algo siniestro que no tenía ningún sentido clavado en medio del monte y frente al mar y las energías salvajes eran todopoderosas y te volvían loco.
Pero ser feliz solo. Ser feliz estando solo. Yo eso lo recuerdo. Lo recuerdo bien e incluso con cariño. Estar bien solo. Ser feliz estando solo (mientras hubiese dinero), yo eso lo recuerdo.
Salir de casa, abrir la puerta de la calle, saber que tienes un par de billetes y un paquete de cigarrillos y un par de mecheros e incluso un poco de hachís y papelillos de fumar, salir de casa bien provisto de todo, sin haber quedado con nadie, sin saber muy bien a dónde ir y empezar a funcionar y con cada paso comienza la aventura.
Así recuerdo yo muchas noches en aquel lugar-urbanización-pueblo del sur de España. Salir a las ocho o las nueve, abrir la puerta y no saber bien a donde ir.
Primero te largabas al quiosco y te comprabas unas latas para ver anochecer bebiendo cerveza en el parque y allí caían un par de porros y luego te ibas hasta el bar de Paco y cenabas algo de tapas y te tomabas unas cañas y después escuchabas a la gente que se iba al pueblo en coche pero tú no tenías coche y entonces tú te tenías que ir andando por el borde de la carretera a la aventura. Y caminando con una lata que te habías guardado en tu bolsa de campaña te ibas hasta un hotel cercano y luego hasta el bar El Pirata en medio casi de la carretera y luego caminabas hasta CentroDiana y te tomabas unas copas y allí esperabas encontrare algún amigo que tuviera coche para no tener que venirte andando y al final te ibas solo caminando por el borde de la carretera más cocido que un piojo y te metías en la venta de Claudio y así acababas la noche, borracho y solo y cuando llegabas mirando la luna y estabas feliz de haber llegado a la urbanización terminabas en el vivero tomando la última pero siempre ya a esas horas había algún amigo con el que charlar y lo normal era acabar la noche en el parque con alguien fumando porros. Salía a la aventura, a ver quién o qué me podía encontrar y así pasé muy buenas noches y otras no tan buenas pero siempre estuve entretenido y cómodo con la facilidad de tener dinero y tabaco y porros de sobra...¡Eran muy buenos tiempos!¡Y sobre todo yo tenía muchísima energía!
Pero había otros días en los que había mucho menos dinero, sólo para emborracharte con cervezas y no salir de la urbanización y esos días a veces eran muy mágicos porque en el fondo tenías más dinero de lo que te pensabas y tres o cuatro bares en la urbanización daban para mucho y al final siempre acababas encontrándote a alguien, era triste tener que hacer eso en fines de semana cuando todos se iban al pueblo gracias a sus coches pero en días de diario muy poca gente cogía coche y entonces si que podías coincidir con algún amigo o amiga y acababas pasándolo incluso mejor que los fines de semana y además en vacaciones todos los días eran días de fiesta.
El clima era maravilloso, la noche era maravillosa.
Creo que todo eso lo hice hasta los 27 y los 28 años, luego ya, sin tener coche, no me aventuraba a caminar borracho por el borde de la carretera y me quedaba en casa viendo un DVD que a veces era erótico-festivo y lo miraba mientras todos dormían...Quería tener una vida más tranquila y ya no quería tantas aventuras y sin embargo seguía saliendo solo pero ya por la tarde, de 6 de la tarde a diez de la noche y luego me metía en casa y me leía un libro hasta que todos se dormían y entonces me ponía un DVD pornográfico en la soledad de mi cuarto en el que tenía un televisor con DVD...Los discos me los traía de mi ciudad de origen, comprados a los gitanos en el rastro y a veces se veían de pena y se congelaban las imágenes en lo más interesante cómo diciendo "mira todo lo que te estás perdiendo" y entonces en vez de ponerme de mal humor miraba las imágenes congeladas cómo si fueran fotos. Me fumaba unos porros viendo pornografía y me ponía muy burro y luego tenía sueños eróticos muy intensos y me sentía muy vivo en la despreocupación de mi existencia. Pero eso no lo hacía todos los días y las más de las veces me quedaba dormido leyendo.
Lo que sucedía entonces es que llegaba a mi casa a las diez de la noche completamente borracho cuando todos comenzaban a cenar y yo cenaba deprisa y me metía en la cama y a veces me quedaba dormido con la borrachera y me despertaba alas cinco de la mañana y ya no me podía volver a dormir y entonces miraba el día ver amanecer y desayunaba dos o tres veces y realmente me lo pasaba muy bien así de madrugada viendo amanecer y después de desayunar tres veces me volvía a meter en la cama y dormía hasta la una.
Lo mejor de mis escapadas era un hotel en el que una mujer tocaba el piano, un hotel muy elegante en el que yo siempre estaba bien vestido y perfumado con cuarenta ojos a todo. Estaba justo enfrente de mi urbanización y no había que caminar mucho, el problema es que las copas estaban muy caras y eran muy pequeñas. Así que siempre que acudía a aquel hotel me pedía botellines de cerveza, un día hubo un espectáculo de magia muy malo y yo me entretuve mirándolo pero la verdad es que me sentía cómo si estuviera en un lugar extranjero, nadie a mi alrededor hablaba en español y sólo escuchaba el inglés y el alemán e incluso el espectáculo se daba en inglés y yo allí escuchando y mirando y bebiendo y también imaginando que estaba en Gran Bretaña y que había salido de mi país, me imaginaba que estaba en un país del extranjero viviendo y eso me ayudaba a divertirme. Nunca tuve problemas en ese hotel porque siempre iba bien afeitado, duchado y perfumado y bien vestido pero a otras personas sé que no les dejaron pasar. A veces caminaba por las inmediaciones de la piscina iluminada y me echaba un cigarrillo, me gustaba escuchar las voces del concierto que daban en el hotel mientras yo me encontraba en las inmediaciones. La gente venía en coche, pero yo no. Había taxis en la entrada, el lugar estaba muy concurrido. No me gastaba mucho dinero allí sobre todo porque una tarde por un paquete de tabaco me soplaron seis euros. Era un hotel de cinco estrellas, para muy ricos.
Había días en que me dedicaba a aprovechar las mañanas, mi familia iba a la playa por su cuenta y yo por la mía y tenía unas llaves de casa. Decía en casa que me iba a la playa y me quedaba en el parque bebiendo cerveza que me compraba en el supermercado y aprovechaba siempre para escribir algunos poemas o relatos en mi libreta. Lo mejor de todo era saber que iba siempre a coincidir con amigos que vinieran de la playa y que se tomaran unas cervezas antes de ir a comer y yo por supuesto me apuntaba a esas cervezas pero ya estaba borracho y de muy buen humor. Mi amigo Charlie solía venir de la playa con su madre porque no tenía novia ni pareja ni padre y siempre se iba a la playa con su madre. Entonces su madre se iba a casa a hacer la comida para ellos y yo me quedaba con mi amigo Charlie tomando cervezas, a veces hasta más de las tres y cuando llegaba a casa comía y me echaba una siesta y la comida me sabía a gloria porque tenía mucha hambre siempre. Por fortuna en casa comíamos tarde en vacaciones. Me despertaba sobre las seis de la tarde y me iba solo a la playa y esta vez si que iba a la playa y en unos botellines de agua vacíos cargaba algo del whiskey de la botella de mi padre y me ponía a tomar el sol cociéndome de whiskey y luego era una gozada quitarse la borrachera bañándose en el mar. Siempre encontraba a alguien para tomar unas cervezas en el chiringo sobre las ocho de la tarde y con unos buenos amigos que me encontraba en la playa por la tarde cómo Tocho y Arancha y un montón de gente cómo Cesar y Jaime. Luego a las once, después de cenar, me encontraba con mi amigo David en los jardines y nos íbamos al pueblo en autobús y allí nos quedábamos hasta las cuatro de la mañana que nos volvíamos en un taxi. Podía pasarme todo el día borracho y no me sentía mal en absoluto, desde la mañana hasta la noche y así los tres meses de vacaciones de verano. Exceso tras exceso se me iba la vida, lástima que mucho de lo que escribí ya lo he perdido porque era bueno y muy inspirado. Todavía no existía internet y no guardábamos nada en los blogs ni en la nube. Yo escribía en folios-holandesas con una vieja máquina de escribir y muchas cosas de la libreta no las pasaba a máquina porque era complicado o me daba pereza y así perdí muchos textos que en aquellos días eran buenos. No sabía que estaba viviendo los mejores años de mi vida.
Todavía no había sido la guerra de Yugoslavia del 92 al 96 y ya se vendían en el Paco los famosos cafeses irlandeses a un precio un poco elevado. Mi conciencia me dice sin falsedad que conservo en mi propia sangre la decisión de tomarme esos cafeses que valían un trono. Mi madre me daba algo de dinero esa tarde para los cafeses pero no sabía que me los iba a tomar con tanto alcohol, o tal vez fuera mi padre el que me diera algo de dinero para esos vicios. Yo estaba repitiendo algún curso de bachiller en el instituto sin que mi corazón sufriera con ello ni me doliera de esperar. Ninguna sentencia agorera pronunciada con vino dulce me hará hablar de silencio o traición cuando hay gritos que salen de las bocas de mujeres cahondas porque en la vida pude encontrar yo mayor placer que los cafeses irlandeses en aquel verano en el sur de España en aquel lugar-pueblo-urbanización que mezclaba mis alegrías de primogénito envueltas en inmensas satisfacciones estivales que al final de mi vida no me importaban aunque viviera para contarlo. Siervo del placer y del alcohol desde muy joven, no tendría ni veinte años cuando me envicié ese verano con el café con whiskey servido solo y bien caliente y rico en crema y nata montada. Era cómo una merienda, era cómo un reconstituyente y al mismo tiempo era un lujo y un placer hasta que la modorra extendía su manto de olvido, bien lo sé yo. Ahora no comprendo por qué tengo tanto interés en recordar algo que en el fondo debería olvidar, pero ese placer del café con whiskey, del café irlandés servido en el bar Paco en aquella urbainzación-lugar.pueblo que rodeaba el mar, me hacía sentirme un príncipe majestuosos que creía en el sol y en las estrellas y en la vida del amor que no ahoga a la verdad. Ostenté la Gloria y el Sumo Placer aquellos días, aquel verano, aquellas tardes del despertar alcohólico o de su proceder...¿Por qué lo estoy recordando con tanta intensidad? ¡Seguramente porque quiero que se vuelvan a poner de moda--aunque ya han pasado muchos años--los cafeses irlandeses.
He quedado aprisionado entre mis recuerdos alcohólicos.
En el fondo lo mejor era estar solo pero teniendo bastante dinero. Cuando era muy joven y estaba en el instituto salía con 8000 pesetas a caminar por la urbanización, con mucho dinero que yo recaudaba de las propinas de mis padres, tíos y abuelos y me sentía el rey del Mambo. Todavía no había llegado el euro y un café por ejemplo te costaba sólo cien pesetas, casi lo mismo que una cerveza y una copa te podía costar 250 pesetas...¡En aquellos días yo era rico! Hacía siempre lo mismo, salía después de desayunar con abundante dinero en el bolsillo por la urbanización-pueblo-lugar de la costa del sur de España y llevando una libreta para escribir todo lo que se me ocurriera salía a inspirarme. Primero me compraba una litrona en el supermercado--se trataba de que el dinero me durase días--y me la empezaba a beber por los parques y luego iba al bar Paco y allí escribía tomándome unas cañas y cuando me cansaba me iba al bar del Olegario en la parte baja y seguía tomando cañas y escribiendo en la libreta y luego me subía hasta el bar del Antonio en el monte y allí ya caían un par de copas de ron antes de ir a comer y entonces ya acababa la historia que estaba escribiendo...¡En el fondo estaba trabajando, ahora me doy cuenta! Y a eso de las dos de la tarde te encontrabas con David que venía de trabajar de fontanero con su padre que también era fontanero y le invitabas a unas tapas y luego aparecían Charlie, Arancha y el Tocho o Sandra y Laura...y mucha otra gente...Yo cómo estaba bien de dinero invitaba a todo el mundo a consumiciones y a las tres y media de la tarde me iba borracho a comer a casa con dos o tres cuentos escritos en la libreta o con unos poemas o con el inicio de una novela...¡Me gustaba mucho escribir mientras bebía en soledad, era lo mejor del mundo! Y entonces tras comer y echarme una siesta me iba a la playa con mi libreta y seguía escribiendo y luego me iba al chiringuito y también acababa invitando a todo el mundo que quisiera ponerme a mi lado, yo era muy generoso sobre todo porque me sobraba el dinero. Y así pasaba meses enteros y todos me decían que era un genio, un gran artista, un gran escritor cuando les leía mis escritos borracho pagando las consumiciones de todos. Así fue cómo aprendí que a la gente le caes mucho mejor si estás bien de dinero y si puedes invitarles a alguna cosa y así fue cómo yo de muy joven, de estudiante de instituto, tuve muchos amigos en el sur de España cuando las vacaciones y también en mi ciudad de origen. Todo aquello duró unos diez años, luego vino el euro, la madurez y la crisis...y se acabó ser rico...¡Fueron de los mejores años de mi vida, siempre con dinero de sobra y amigos de sobra y compañía femenina...pero sobre todo con talento y ganas de escribir!
Más tarde los amigos se portaron muy bien conmigo, mis abuelos y mis tíos habían muerto y sólo me daba dinero mi padre pero ya no tanto porque no era muy buen estudiante y al final tenía que poner bote con los amigos, pero pasado el tiempo y sin poderme yo buscar la vida, los amigos acabaron invitándome a mi porque se acordaban de mi generosidad de mis mejores años y yo también me acordaba de mis mejores años y de cuando luego perdí capacidad adquisitiva y llegó el euro y nos empobrecimos todos y todo costaba más dinero y ganar dinero costaba más esfuerzo. Aunque la verdad sea dicha, yo con poco dinero hacía maravillas, aprendí a darlo más de sí.
Y luego la dinámica de buscarse trabajillos y ganar algún dinero extra y lo que costaba entonces gastarlo por lo mucho que te había costado ganarlo. Entonces recuerdas los mejores tiempos en los que tenías dinero sin trabajar. Sin trabajar en absoluto aunque siempre estuvieras trabajando de novelista, poeta, cuentista o escritor.
El sabor de la cerveza por la mañana en verano, cuando con el calor la cerveza está riquísima y te hidrata y te da vitaminas y sobre todo cuando eres muy joven, cuando todavía estás estudiando en el instituto y estás de vacaciones y te vas tu solo por el parque a beber y a estar a tu bola. El sabor de esas cervezas con diecisiete, dieciocho y diecinueve años. Ese sabor que ya no vuelve...¡Cómo podía ser tan feliz con tan poco! Empezaba a beber cerveza y todo mi mundo se iluminaba.
Salía de casa después de desayunar, me fumaba unos cigarrillos, me daba un pequeño paseíto para hacer ejercicio y coger algo de calor y cuando ya tenía algo de sed y bastante calor me acercaba hasta el supermercado de la urbanización-pueblo-lugar de la costa del sur de España y me compraba una botella de litro de cerveza que solía ser Mahou o Skoll pero también Águila y en aquella época recuerdo que mayormente era cerveza Skoll que ahora ya ni existe. Cogías la botella sintiendo el frío del cristal y te ibas todo contento al parque, te sentabas en un banco y destapabas la botella.
Tenías un poco de cuidado con la espuma y acto seguido empezabas a sentir su sabor rotundo y recio que por las mañanas te acababa de despertar y te sumía en un aldabonazo, en una llamada hacia un lugar más agradable y más seguro justo cuando ya estabas en un lugar más agradable y más seguro y entonces era todo felicidad sobre felicidad y no podías sentirte mejor y te dabas cuenta de que eras muy joven y de que te quedaban años enteros por delante para seguir disfrutando y eso te hacía más feliz....el buen tiempo, el sol, la playa, el mar, la juventud, toda esa fuerza y energía, las alegrías de vivir bien, protegido y amado...la seguridad, la paz, la democracia, el Estado de Bienestar, el amor de la familia, el privilegio de vivir en España y de ser español, el amor de la sociedad porque eres joven y en última instancia incluso el Amor de Dios...todo eso junto...¡Y a ser feliz , muy feliz, gastando sólo ochenta pesetas!
¡Qué bien hemos vivido todos los españoles de la generación del 70, hemos tenido de todo y todo gratis en el mejor de los países llamado España!
No quiero pensarlo. No quiero pensar que he sido feliz por fumar y beber pero he sido feliz por fumar y beber. Pienso en todos esos días en los que me perdía solo por la urbanización-pueblo-lugar de la costa del sur de España, aquellos días en los que no coincidía con amigos o los amigos tenían otros planes. Pienso en esos días en los que estuve solo en el bar Paco tomando cañas y hablando con las camareras hasta tarde y me lo pasé bien yo solo, pero porque estaba en el bar. En el bar Paco caían al menos tres o cuatro botellines mientras leía el periódico o miraba un poco la televisión, a veces la camarera me ponía los canales del satélite que yo quería ver y entonces gracias a su colaboración estaba muy entretenido y siempre bebiendo hasta que me entraba sueño o hambre y me volvía a casa a dormir o a comer. Siempre solo en el bar Paco una vez entraron unas mujeres muy provocativas y me tuve que contener para no tirarlas los tejos, creo que me hice una violencia a mí mismo pero sé que con unas copas de más hubiera perdido el control y hubiera intentado unos ligues. Recuerdo esas mujeres que entraron un día, una noche, una vez y que me atrajeron mucho. Tuve que contenerme para no tirarlas todo el tejadillo, hubiera sido un poco triste. Algo parecido me pasó en el bar de Olegario en la parte baja del lugar-pueblo-urbanización...Unas mujeres muy atractivas entraron y era cuando había un piano y un billar y se pusieron a jugar solas...pensé en pedirlas jugar con ellas pero hubiera sido patético su rechazo. Me contenté con verlas. Era el problema de siempre, beber me daba ganas de intimar con mujeres y cuando aparecían en el fragor veleidoso del verano uno tenía que contenerse. Sin embargo cuando iba con mi amigo David siempre intentábamos intimar con mujeres, entre los dos nos dábamos ánimos y fuerzas y fumados de porros hacíamos un poco el sinvergüenza...¡Éramos tan jóvenes! Sin embargo algunas veces eran ellas las que se dirigían a mi persona y me daban conversación, unas muchachas gallegas una vez, unas estudiantes de periodismo otras, una muchacha de Albacete...aquella mujer alemana, la otra de Barcelona....A veces eran las chicas las que hablaban contigo porque te veían tímido y te querían conocer. Recuerdo por ejemplo la amistad con Nuria y Sandra y también con Laura...Muchachas que hicieron un acercamiento a mi persona y yo fui receptivo, desinhibidas por el alcohol y el verano y el día que es un día. Las veces en las que ligabas eran menos que las que no ligabas, pero eso le pasaba a todo el mundo. Había buenos ratos muchas veces que dejaron muy buenos recuerdos y por supuesto las fiestas por la noche en la playa: las famosas moragas. Entonces todo el mundo acababa la noche con una chica y eran momentos muy mágicos y sobre todo porque sabías que en tu ciudad de origen era difícil que te pasaran esas cosas, aunque no imposible. Y al terminar el verano todo el mundo pensando en vivir en Marbella, en Estepona, y en Torremolinos o Bedalmádena...y no regresar jamás a su ciudad. Jamás.
No quiero pensar que he sido feliz por beber y fumar, pero he sido feliz por beber y fumar y además estar en esa dinámica me ayudaba a aguantar la soledad en la que casi siempre he vivido. De hecho durante mucho tiempo no he sido muy sociable y creo que hasta tenía problemas de comunicación por mi aislamiento y mi timidez sólo rotos por la locuacidad y valentía del alcohol, lo que suponía que siempre tuviera que estar borracho para relacionarme con normalidad y creo que borracho me he pasado años cómo si me diera miedo la gente, cómo si no me gustara la gente, cómo si tuviera una gran herida imposible de sanar. No quiero pensar que he sido feliz por fumar y beber pero por fumar y beber el mundo se me ha hecho soportable. Ha habido siempre algo en mi que nunca he podido superar. En el fondo no me gusta la vida, ni el mundo ni el planeta y siempre he querido estar muy lejos, en otra parte.
Típico de Piscis.
En el fondo de mis temores yo me preguntaba qué hacía para que el mundo fuera mejor porque la verdad es que yo no hacía nada para cambiar el mundo en el que no me gustaba vivir, lo único que hacía era evadirme. Un gran porcentaje de cobardía había en mi actitud e incluso mis planes estaban llenos de miedo y de temor y mis proyectos siempre se veían teñidos de negro por mi negatividad y al final eso impedía que me abriera incluso al amor de los demás, obsesivo a veces, maniático siempre, en el fondo he sido un enfermo...y lo he sido durante mucho tiempo, luego cambié. El cambio fue muy lento pero se produjo y se produjo a una edad luminosa en la que ya no podía tener más que madurez. De mi vida anterior me quedan gestos.
Ahora trato de ser impecable en la necesidad de mejorar cada día más y de manera global.
Ahora represento también las consecuencias de lo que he sido y eso es un peso.
Abrir la puerta y largarme de casa, con algo de dinero, cigarrillos y algo de hachís y papel de fumar. Abrir la puerta y encontrarme con el clima excelente de verano de aquel lugar-pueblo-urbanización de la costa del sur de España, una plataforma para ser uno de los escogidos para el placer y para el disfrute, la élite del exceso que a veces se supera y a veces se tira de los pelos. Con un alma transparente y a veces de colores, poder salir sin chaquetón, poder salir en bañador, en pantalón corto, en bermudas. Vivir así con un tiempo excelente y maravilloso y no saber dónde ir, si a la playa, si al quiosco a comprar unas cervezas, si al bar de abajo, al del medio, al de arriba...¡Salir y empezar a pasear y luego cuando entraban las ganas de beber saciarse en los bares del sitio! ¡Amaba tanto esos momentos de libertad, juventud y estropicio de mis sentidos! ¿Hay algo mejor que ser libre y joven y tener para vicios en un lugar de ensueño? Así un día tras otro, un mes tras otro, una semana tras otra...y pensabas...¿Por qué no vivir así toda la vida? ¡Porque había que trabajar! Pero si no...¿No se podía encontrar un medio para vivir sin trabajar y estar siempre da vacaciones cantando encantado en el paraíso?
¡Poder vivir de no hacer nada poniendo siempre la mejor cara con la sorpresa de poder encontrarte a alguien y que una cosa lleve a la otra!
Pero las cosas no iban a ser así siempre...
Fruto de la casualidad no fue, pasó el tiempo y llegó un verano y en ese verano en el sur de España no me encontré con mi amigo David. No pude verle por primera vez en muchos años. No sabía en dónde se había metido así que me limité a salir con el jabacú y la Toñi y también con Noelia y Marta. Y entonces un día, en una moraga, le escuché hablar...y allí estaba David en una fiesta nocturna en la playa con unos amigos que no conocía yo de nada. Y estando una tarde en el parque el jabacú y yo fumando unos porros se apareció David de casualidad muy alterado y dijo un par de frases y se largó. Nunca supe que sucedió ese verano. Mi amigo David se había buscado otros amigos y estaba con otra gente y hacía otras cosas y me llamó la atención lo bien vestido y afeitado que estaba y luego supe que sus nuevos amigos eran chicos de familias de mucho dinero y él se iba con ellos a disfrutar de algo que sólo entendía él. Era un nuevo comienzo en la vida de David, una sociedad de élite le había recibido en su seno y con esas personas estuvo todo un verano, un verano muy extraño en el que las chicas se duchaban desnudas en la playa sin ningún pudor y en el que la playa se volvió medio nudista sin saber bien por qué, un verano de muchísimo calor y muchísimo sol en el que la peña estuvo muy alterada. Era entonces cuando Rafa se ponía en pelotas en la playa y nos acercábamos a él para fumar unos porros y todo nos parecía muy surrealista, fue el verano de las grandes conversaciones filosóficas con Rafa que vivía su verano hippie en pelotas. Filosofar y fumar porros. Creo que ese verano salí con mi amigo el jabacú y con Marta y Noelia, íbamos sobre todo al chiringo por la noche porque también abría de noche y no nos íbamos al pueblo, fue un verano de mucha playa, más que otros años y de beber y hacer fiestas en la playa, desde la tarde hasta la noche. Un verano extraño y muy caluroso. Siempre he pensado que fue curioso que David se desprendiera de su vieja pandilla y se marchara a conocer gente nueva con la que quería estar. Sin embargo todo eso duró sólo un verano y al verano siguiente David volvió a salir de nuevo con todos nosotros cómo había hecho siempre. Nunca nos contó nada de su nueva pandilla de amigos, ni lo que hizo ni por qué quiso cambiar ni si había una chica en ese grupo que le interesase. Debíamos tener todos entonces en torno a los 24 o 25 años y algunos pasábamos por pequeñas crisis y fue eso lo que le debió pasar a David: que quería cambiar.
Lo recuerdo cómo el verano en el que todo el mundo se volvió hippie menos David que se volvió pijo.
Uno de mis mejores veranos en el sur de España lo denomino cómo el verano del Rock, era entonces cuando Alberto y el hermano pequeño del jabacú estaban siempre tocando la guitarra y también las hermanas de Arancha. Todo el mundo tocaba la guitarra canciones pop y rock con bastante maestría y entonces mi amigo Charlie me llevó a un bar del puerto donde estaba tocando una banda de música Rock, más tarde llegó el Tocho y Noelia y el Alberto y lo pasamos todos muy bien, ese verano Rock no vimos mucho a Marta, estaba en otra cofradía más light y casi no coincidimos con ella. Recuerdo con mucha emoción cómo fue entrar en ese bar del puerto donde estaban tocando y ya dentro todos los chicos fumando porros y bebiendo copas y así estuvimos toda la noche. Recuerdo bien que luego quisimos volver por la tarde otro día y no había nadie, no había concierto y era muy pronto todavía. Lo recuerdo bien. Estuvimos en ese bar donde ni siquiera había música esta vez, tomando botellines y aprovechando para hablar entre nosotros de nuestras cosas. También había conciertos en la playa, pero a mi me gustaban menos.
Luego recuerdo un verano en el que los conciertos eran de música jazz y había un festival de música jazz en el pueblo. David tenía una novia y salía con nosotros y Charlie también tenía una novia y también salía con nosotros. Al final seríamos cómo tres parejas y tres muchachos "solteros" y entonces el ambiente fue más recogido y más intelectual. Un verano más tranquilo de hablar mucho de política porque había cambios importantes en España y en el que yo me dejé barba y todo el mundo me decía que me quedaba bien. Un verano de salir más al pueblo pero no de trasnochar tanto, un verano más tranquilo en el que muchos tenían pareja y estaban más asentados. Los veranos más movidos fueron los del Jaks Danield´s, cuando nos comprábamos botellas de whiskey en la gasolinera y luego salíamos a beber whiskey por el pueblo. Esos veranos de los grandes bebedores de whiskey cómo el Alberto, el Tocho David y yo. Un verano en el que la botella de Jack Danield´s no podía faltar, un verano de beber muchísimo y de discutir incluso y de hablar en voz alta e incluso a gritos, un verano más alterado cuando ya todos nos estábamos acercando a la treintena y las copas no sentaban ya tan bien a veces. Muchos tuvieron pequeñas paranoyas y pequeños malos rollos y hubo desavenencias y escapadas de la gente y algunas veces cierto aislamiento y gente que no la volvíamos a ver en tres o cuatro días y que luego regresaban, unos veranos de locura realmente. David y yo salíamos entonces mucho por el puerto con Arancha y el Tocho y el jabacú salía menos o estaba con otra gente o no tenía dinero para salir y se quedaba en casa. Unos veranos en el que muchos tuvieron aventuras que luego no contaron a nadie. Lo que pasaba es que ya no éramos unos veiteañeros y cierto cansancio pesaba ya al realizar grandes excesos. La gente iba a dar el gran salto a dejar de divertirse y a buscar un sentido más trascendente y menos material a la vida, veranos de la crisis de los treinta que recién empezaba para muchos.
Creo que yo atravesé dos grandes crisis en esos veranos. Una cuando tenía 23 años y otra cuando tenía 28 años y creo que fue porque a los 23 años ya perdíamos todos la unión tan grande que había en el grupo y en vez de ser una gran pandilla de 40 o 50 personas que iban en masa al puerto o a las discotecas pasamos a ser un grupo más reducido y escindido de unas 8 o 10 personas a lo sumo que ya haría su vida por su cuenta. Parecido ocurrió con 28 años en el que incluso esa pequeña pandilla de 10 personas se acabó de romper y todos salíamos en grupos de dos o de tres o de cuatro a lo sumo coincidiendo con otros por allí en algún lugar. Fueron las etapas de pérdidas de las amistades y de la confianza de alguna manera porque todos ya teníamos nuestro propio destino trazado y era lógico pensar que de la pandilla grande de quinceañeros y veinteañeros años más tarde sólo fuéramos a quedar 8 o 10, pero fue más duro entender que de la panda de treintañeros con el tiempo y haciendo cada uno su vida se reduciría a grupos de dos o tres personas y que coincidiríamos en algún punto de vez en cuando pero que ya saldríamos en grupos de tres o de cuatro a lo sumo y a veces el que podía salir con un amigo se daba con un canto en los dientes. Era cómo entender que la gran juerga y fiesta y diversión y locura ya se había acabado y ahora todos nos dedicaríamos a nuestros asuntos e ilusiones y proyectos compartiendo alguna idea de los mismos con dos o tres amigos de confianza a lo sumo. Pasado el tiempo si de la gran pandilla de treinta o cuarenta personas de los años 80 te quedaban dos o tres amigos en el año 2000, te podías sentir afortunado. Así fue cómo llegué un verano al pueblo-urbanización-lugar del sur de España y mi amigo David salía a solas con Alberto y en cierta manera por caridad y porque no estuviera solo me dejaron salir con ellos pero a veces me sentía cómo si estuviera de más y es que en esa situación yo incluso sobraba y así pasó más adelante cuando David salía sólo con su amigo Deivid y también me hicieron un hueco y todo ésto hasta que un verano llegué al pueblo-urbanización y ya tampoco estaba David, se había largado a trabajar en el extranjero y de repente me vi sin amigos. Tuve un poco de suerte ese verano y coincidí con una pandilla de gente del hermano pequeño del jabacú y me dejaron unirme al grupo unas pocas horas por la noche, pero también sentía que estaba de más--recuerdo que fue un verano en el que salía solo al bar de la inglesa y hablaba un rato con ella y también me iba al Paco a merendar-- y al final ocurrió lo que se temía la gente que iba a ocurrir un día: la peña traía sus propios amigos de sus ciudades de origen para no estar sola y así te encontrabas a Charlie con un amigo de Madrid y a Marta con una amiga de Barcelona y a Jaime con un amigo de Sevilla y te ibas uniendo a esa gente con discreción y sin hacerte notar pero ya en el fondo eras un pegote. Todo eso sucedió cuando ya habíamos pasado la treintena, de alguna manera la pandilla ya no existía y todos hacían su vida y salían por su cuenta y el que no se había casado tenía novia y algunos tenían hijos y muchos problemas laborales o incluso de salud: la vida.
Y así fue cómo un día con casi 35 años y cuando ya había dejado el alcohol, me vi una tarde completamente solo tomando unas ensaladillas rusas con pan para merendar y una cerveza cero en el bar de Paco. Era cuando David estaba trabajando en Inglaterra y Deivid se había marchado a Gijón y Alberto veraneaba en una finca de Extremadura. De repente un verano me vi sin amigos y todo había cambiado. Yo también había cambiado y ya no bebía y creo que estaba preparando unas oposiciones a las que al final no me presenté. Ese verano vi una tarde a Marta, que hacía su vida y ya no salía conmigo, y otra noche a Charlie y haciendo un exceso me tomé con él un botellín de cerveza de cuatro grados que fue todo lo que bebería de alcohol durante el verano. Arancha y el Tocho también estaban por ahí pero ya ni nos saludábamos y creo que coincidí una vez con ellos cuando ya iban a emprender el camino de regreso a casa y me hablaron cómo si se estuvieran dirigiendo a un desconocido, tenían ya tres hijos. Ese verano me iba a la playa con la familia y tomaba con ellos un refrigerio antes de ir a comer y también mis padres me llevaron de pegote un par de veces a cenar con ellos para que no estuviera tan solo. Lo más duro de ese verano no fue sólo no beber sino mi gran aislamiento que no me llevó a querer intimar con Charlie o Marta para no importunarles cuando ya estaban haciendo su vida. Dormía mucho y miraba mucho la tele y también me entretenía con libros. Me daba cuenta de que los mejores años de mi vida ya habían pasado y ahora tenía que estar un tiempo sin beber para estar mejor de salud y sin beber me tiré tres años. Eso sería en el año 2007 o 2008. Sin embargo llegó el año 2010 y cuando llegué al parque-lugar-urbanización estaban todos mis amigos sevillanos y yo llevaba ya dos meses bebiendo, fue el cumpleaños de Jaime y salimos todos por el puerto de Marbella y fue cómo recobrar la juventud perdida, en parte gracias al alcohol y ese verano lo pasé bien con los sevillanos y también saliendo por la noche con Charlie del que ya tenía su teléfono y Marta fue más receptiva al ver a tanta gente de los siempre y el 2010 fue un buen verano para todos sobre todo porque yo había vuelto a beber y estaba más comunicativo.
Lo que sucedió el verano del año 2010 es que todos empezábamos a atravesar la crisis de los cuarenta y entonces todos queríamos ser jóvenes de nuevo y volver a salir en pandilla cómo cuando éramos unos chavales, esa situación procuró para todos un buen verano y volvimos a salir todos juntos aunque sin David--que estaba trabajando en Australia ahora--y todo fue cómo al principio y sin embargo había mucho de falsedad en nuestros hábitos y mucho de autoengaño...fue un verano de nonstalgia...¡Para todos habían pasado más de treinta años y sin embargo lo pasamos bien!
Lo que sucedió es que todos de alguna manera nos estábamos despidiendo de nosotros mismos, nos estábamos despidiendo de la pandilla que habíamos sido con unas grandes fiestas y unos excesos que retrotraían el recuerdo. Era cómo los grandes fuegos artificiales al final de una verbena y luego todo el mundo a su casa a trabajar el lunes, ya nunca volveríamos a ser los mismos y la fiesta había acabado.
Entonces comprendí que haberme pasado tres años sin beber había depurado y rejuvenecido mi cuerpo. Ya no volvería a cometer tantos excesos y sólo bebía botellines y a lo sumo cuatro o cinco en toda la noche, fumaba menos y ya llevaba 10 años sin probar ninguna droga y realmente me encontraba mejor. Tenía unos sanos 40 años y otros no podían decir lo mismo porque mucha gente se seguía poniendo hasta las patas y nunca habían parado.
Pero aquellos veranos del 2007, 2008 y 2009 en los que no bebía absolutamente nada y no quise comunicarme con los pocos amigos que había en el parque...¿Qué hice? No lo recuerdo bien. Estaba cómo en una nube. En una nube por no beber. Metido en mi mundo. Saliendo a cenar con mis padres y hermanos y dando largos paseos por la playa y comiendo mucho y durmiendo mucho. Creo que también estudiaba unas oposiciones a las que luego no me presenté. Años duros para mi en el fondo. Me recuerdo merendando en el Paco, tomando ensaladillas y cerveza sin alcohol y cómo de vuelta ya de todo, cansado y harto de la vida, sin rumbo ni ilusiones. Tal vez me tomara una vez cada veinte días una cerveza normal y esa sería toda mi alegría y todo mi exceso pero creo que eso fue algo que sólo hice un par de veces, estaba decidido a dejar de beber...¿Qué hice? Leer mucho aquellos días y ver noticias de la gran crisis que estábamos viviendo en internet y estudiar mis oposiciones. Años muy tranquilos, demasiado.
Hasta que en el año 2010 volví a beber un mes de junio y volví a ser yo mismo de nuevo.
Creo que aquel verano del año 2010 y porque era verano hice algunos excesos--cuatro cervezas al día-- pero después ya no volvería a beber cómo bebía antes, ya no tomaría nunca más vino ni copas y sólo bebería cervezas y dos o tres al día y los fines de semana cuatro cañas. En el fondo lo que hice fue retirarme de una vida de excesos y por supuesto no volví a consumir ningún tipo de droga y había días enteros en los que no bebía nada y así fue cómo llegó el verano del 2011 y del 2012 y del 2013 y sólo bebería 2 cervezas al día e incluso si llegaba el fin de semana me tomaba dos o tres cervezas cómo mucho y nunca copas ni vino y comencé a no salir por la noche y a acostarme pronto, incluso los fines de semana en los que salía de siete a once y aveces incluso a las diez de la noche estaba en casa, hora en la que otros salían. Me encontraba con mis amigos en verano y ya no salía por la noche con ellos y lo que hacía era tomarme el vermut o un aperitivo y todos pensaban que me había convertido en una sombra de lo que era, pero lo cierto es que tenía mucha más salud después de toda una larga vida de excesos y yo me sentía bien así e incluso llegaba a pensar que habría un día en el que no tomaría nada de alcohol y aunque fuera muy poco lo que bebía en el fondo pensaba en dejarlo por completo algún día aunque de momento un par de cañas en una jornada no me hacían ningún daño. Sencillamente había cambiado y mis amigos seguían siendo unos juergas y por eso ya no salía con ellos por la noche para empezar porque ya no salía por la noche. Sin duda yo había cambiado pero a mejor, a tener más salud.
Y entonces comprendí que se había pasado mi juventud.
Tengo 19 años y me voy a buscar un trabajo de camarero en el Universal y voy con un chandal y unos cartones, los cartones son para tirar con arco. El camarero que me atiende me trata cómo un loco y los amigos me dicen que no me vaya a buscar trabajo en chandal y portando cartones sucios. No me dan el trabajo pero el camarero me dice que le sirva un vino para ver qué tal lo hago y yo lo hago y él se lo bebe, luego le pido una cerveza y hablamos.
Todo esto lo recuerdo en un bar en el que las cervezas están a un euro y cincuenta y me he tomado ya cuatro más un botellín de dos euros y hay una pareja joven que va a realizar un viaje en autocarabana porque están aburridos de la ciudad y así se lo dicen al camarero..."Hay mucha gente sola" dice la mujer mirándome y al día siguiente una amiga me dice que yo estoy solo con mis borracheras en los bares pero lo cierto es que no me emborracho ya, a lo sumo me cojo un puntillo que me hace estar más animado pero con cierta ansiedad y voy pensando que los años buenos se han acabado ya y entonces me acuerdo de cuando tiraba con arco y me iba a pedir trabajo de camarero al Universal y el gerente se pensaba que estaba loco.
Luego me recuerdo con 22 años en mi trabajo de venta de servicios para bares y cafeterías de una empresa de provisiones, recorriendo la calle Cauce y hablando con los jefes de los bares que en ese momento hacían las maletas para otra parte y no recuerdo bien por qué, es un gran paseo soleado y realmente me gusta mi trabajo porque ante todo hace buen tiempo para estar en la calle y mi trabajo consiste en meterme en bares y hablar con los responsables, no tardé ni una semana en dejar ese trabajo y gano 500 pesetas.
En el mismo Paseo del Cauce tengo dos recuerdos, el primero es que estoy borracho perdiendo dinero con unos amigos de Filosofía Pura, el dinero se cae de mi bolsillo y no me molesto en buscarlo y voy perdiendo por la calle muchas monedas pero me da igual y el segundo recuerdo es estar buscando trabajo de comercial en una oficina donde me ofrecen un empleo con una carta que dice "Confidencial" y me parece que todo es un timo y un camelo y no vuelvo a pasar por allí, no acepto el empleo, me parecían en la oficina las personas muy manipuladoras aunque sólo me atiende un chico muy joven con un traje elegante. Cuando salgo de aquel lugar me meto en un bar llamado Geisha que tiene una foto de una japonesa muy joven y guapa, me pido una caña que me sabe a gloria y quiero dejar propina pero el camarero me dice que coja la moneda y no acepta mi propina. Me quedo un poco extrañado y abandono el barrio con la sensación de no haber sido bien recibido. Un viejo del lugar con bolsas del supermercado habla conmigo y me dice que el sitio en el que estoy no es un lugar muy seguro, sobre todo por la noche y veo colegios e institutos cerrados y no sé bien lo que pasa, estamos en los años 90 y tardaré otros diez años en volver a aquel lugar y ya las cosas estaban mejor pero...¿Qué pasaba en ese barrio? Las noticias del periódico no decían nada, sólo lo sabía la gente.
Tengo poco más de 40 años y estoy atravesando una gran crisis. Con el poco dinero que gano he ahorrado para irme de vacaciones a Palencia y estoy cenando en un bar llamado "El patio de mi casa" que me recuerda a Andalucía por su decoración. Entonces saco mi portátil de una bolsa de viaje y me conecto a internet y veo una noticia que dice "La tercera guerra mundial ya ha comenzado" y se suceden atentados en Europa muy virulentos y todos dicen que Europa está en guerra. En España hay 14 millones de pobres y el 30 por ciento de la población o casi está sumida en al pobreza...Sigo buscando noticias en internet y todas dicen que la tercera guerra mundial ya ha comenzado. Es un momento muy emocionante y me pido media botella de vino tras la cena y me quedo bebiendo vino y viendo las noticias de internet, creo que era un Muruve o un Peñagrande, y mientras se suceden las noticias sobre la hecatombe mundial y degusto un buen vino y lo que hago es aprovechar el momento. Elegí un mal día para dejar de beber. Sin embargo en la televisión de las noticias no dicen nada. Al parecer en 5 años van a morir más de 3000 millones de personas. Hablan todos de muertes en masa, de morir en masa en Europa y en Estados Unidos. Hablan las noticias de muertes en masa y yo estoy de vacaciones en Palencia.
La vida te enseña...pero...
¿Qué ha pasado con mi vida? Se han terminado los buenos tiempos y la juventud y ahora mi país está en ruinas y el mundo en guerra. Atravieso una gran crisis personal.
Me quedan los recuerdos de una vida pasada mejor.
Los domingos de mis veinte años o menos, siempre en el cine. Me recuerdo yendo al cine por sistema los domingos. Los domingos era el día para ir al cine para descansar un poco de los excesos del viernes y del sábado. Los domingos en el cine, viendo cualquier película que hubiera. Por sistema. Entonces recortaba del periódico la cartelera de las películas que veía en el cine y un año sucedió que miré todas las carteleras de las películas que había visto el año anterior y no me acordaba de casi ninguna. De veras que no me acordaba de casi ninguna, había olvidado todas las películas que había visto o casi todas...¿Por qué? Me impresionó un poco. Iba mirando una por una las carteleras que había recortado del periódico de las películas que había visto y no me acordaba de casi ninguna. Entonces dejé de recortar las carteleras del periódico. Años más tarde ya no me acordaría de ninguna película por muy buena que fuera que hubiera visto en los seis meses siguientes. Para mi una películas simpre es nueva. No recuerdo en absoluto haberla visto. Con los libros que leo me pasa lo mismo. Seis meses y cómo si nunca los hubiera leído...¿Por qué? Mi memoria a largo y medio plazo no funciona y de la vida tampoco recuerdo tantas cosas y todo en el fondo se me va olvidando y no sé por qué. Recuerdo pequeños detalles, algunos días concretos, situaciones diversas, lo más importante...pero no tengo buena memoria...¿Por qué?
Lo de no recordar ninguna película que hubiera visto en mi juventud me tiene un poco preocupado.
Todo ésto me lleva a 1993. Tengo 21 años y han pasado cosas muy emocionantes en mi vida. Eso lo leo en 1997. Leo en 1997 en un diario escrito por mi en 1993 que han pasado cosas muy emocionantes en mi vida. Sin embargo en 1997 no consigo recordar nada de 1993. Lo más interesante es el capítulo del verano de 1993. Hay muchas chicas y muchas experiencias y muchos amigos y mucha vida en el verano de 1993, sin embargo en 1997 no consigo recordar nada de ello y me parece estar leyendo algo que ha escrito otra persona. No reconozco los nombres, no consigo poner cara a los nombres que aparecen. No recuerdo nada.
Sobre todo no recuerdo nada del verano. Sólo una vorágine de mucha gente, muchas chicas y mucha diversión. Lo pasé muy bien en 1993 según leo en 1997. Pero no puedo recordar nada.
Tengo 21 años y una amiga que está estudiando Magisterio, hay una fiesta en la Facultad de Magisterio y allá que me voy. Me la encuentro y hablamos en la puerta y me dice que la fiesta le parece de lo más vulgar, luego cuando entro parece todo una manifestación y hay cientos de jóvenes borrachos con batas blancas y pintura en la cara. El ambiente es de lo más chabacano, creo que bebo unos cachis de cerveza solo y me voy, a mi amiga sólo la he podido ver un momento. La gente está muy alterada, muchísima gente, y dan gritos y voces correteando por todas partes. Parece la fiesta de un pueblo en sus peores momentos. No tardo mucho en largarme de allí.
Ese recuerdo siempre lo enlazo con mis 24 años en la Facultad de Medicina, tiene allí un bar con cervezas muy baratas y me quedo largo rato sentado en una mesa bebiendo cervezas, es un recuerdo extraño porque estoy cogiendo papel de una libreta y con el papel hago unas bolitas y luego las voy poniendo encima de la mesa y eso me calma, creo que voy escribiendo algo en el papel con el que voy haciendo las bolas. Había quedado después con mi amigo el triste pero todavía él no había salido de su casa, es una tarde primaveral y hay muy buen ambiente por la calle. La Facultad de Medicina tiene un jardín y allí camino entre los árboles fumando un cigarrillo algo borracho y de repente me siento muy feliz, he alcanzado por fin llegar a la universidad, estoy en Filosofía Pura y me voy acercando a otras facultades para conocer e intimar y me dedico a llamar la atención allá por donde voy porque me siento muy importante, el centro del universo. Peso 52 kilos.
Tengo casi 40 años y 860000 lectores en un periódico digital en el que escribo, tengo unos sesenta blogs con más de 100.000 vistas y pienso que soy de alguna forma conocido aunque nadie sepa quién soy, gano unos cien euros a la semana y he vuelto a vivir con mis padres al quedarme sin la casa del barrio de La Farola y sin la pensión de la zona de Parquesol. Después de unos tres años de independencia por mis medios y de unos diez años de vivir en pareja he vuelto al principio y estoy de nuevo con mis padres. Entonces me pongo a buscar trabajo en Infojobs y ya me he apuntado a tres trabajos de teleoperador de marqueting y ventas y a tres trabajos de redactor de contenidos. Sin embargo ya no me llaman de ninguno de esos trabajos y rechazan mis candidaturas. Empiezo a preocuparme por mi futuro, de repente parece que ya no hay trabajo en España o es muy difícil conseguirlo. Voy por los bares bebiendo solo y mirando las noticias que salen en el móvil y son todas terribles, el mundo está francamente mal, parece que estuviéramos en una guerra y la crisis arrecia y es cada vez más intensa, si ha habido recuperación económica ha sido para los grandes oligopolios extractivos. Recuerdo los buenos años de mi primera juventud, cuando escuchábamos a "Héroes del Silencio" y salíamos hasta las diez de la mañana y me doy cuenta de que ya ha pasado todo eso y que ahora es otra vida. Me siento mal por ello, el tiempo que no regresa nunca más. La buena vida que se va. La buena vida que se ha ido. Para todos.
Tengo 19 años y estoy en una urbanización de casitas muy blancas de un pueblo costero de Málaga. bebemos sangría mientras jugamos a las cartas. Estoy con mi amigo el jabacú y también con la Toñi y Noelia. Jugamos a las cartas y bebemos sangría. Son las cuatro y media de la tarde y ya hemos empezado a beber. Me gusta estar en una casa de veraneo cerca de la playa pero sin ir a la playa, bebiendo con mis amigos y jugando a las cartas. Bbebemos y jugamos hasta las diez de la noche y luego bjamos al parque cuando termina de pasar el calor. El aire fresco nos despeja a todos la borrachera y el jabacú saca a su perro y todos fumamos cigarrillos y nos reímos...El jabacú va a empezar a estudiar Geografía e Historia en la universidad de Sevilla, la Toñi trabaja desde hace tiempo en algún sitio del que no hace comentarios y Noelia es peón agrícola y siempre tiene dinero porque vive con sus padres. De hecho los que peor estamos de dinero somos el jabacú y yo, que somos estudiantes. Lo cierto es que pasaría tiempo antes de que el jabacú iniciase sus estudios de Geografía e Historia, o bien suspendió la Selectividad o bien se tomó un año sabático que yo pienso que fue lo que sucedió. Muchos estudiantes del Bachillerato y COU se tomaban un año sabático antes de iniciar sus estudios universitarios, un año para descansar y no hacer nada. Yo no lo hice pero muchos lo hicieron...¡Qué bien vivíamos entonces con cientos de universidades abiertas y prácticamente gratuitas! El jabacú acabó la carrera con 36 años y luego jamás encontró trabajo de lo suyo, vendía botellines de agua por las calles de Sevilla y hacía el oficio de pintor de brocha gorda en bares de amigos...y una vez en la vida, un par de meses, trabajó en unas excavaciones arqueológicas y nunca más volvió a hacerlo. Susana, que también había estudiado Geografía e Historia se acabó marchando a Italia y allí se casó con un hombre algo mayor que ella y bien posicionado y en la actualidad es ama de sus casa en el extranjero y tiene tres niños. Recuerdo siempre a Susana con sus apuntes de Geografía e Historia sobre ruinas y monedas antiguas y colgantes, pasadores y estatuillas. Jabacú en la actualidad vive con sus padres, de vez en cuando pinta un bar y le dan algún dinero. Ha tomado cientos de cursos del paro, lo que en una temporada le permitió dar clases de informática a personas mayores, pero todo eso ya pasó y ahora el jabacú tiene una vida dura, sin curro, sin casa propia, sin trabajo y sin pensión. Su madre por caridad le da algunas monedas para que se divierta en el bar los viernes y conozca a una chica, entonces el jabacú llega tarde a su casa y ve un poco de porno antes de acostarse y se masturba y luego se queda plácidamente dormido con la borrachera que lleva encima. Tiene ya más de 40 años y casi no ha trabajado en su vida que se la pasó estudiando. Sus padres son pensionistas. El jabacú no se vuelve loco porque sus padres le pagan una conexión a internet y se entretiene mucho, no sólo viendo pornografía. Lo mejor de él es que no ha perdido el hábito de leer "libros que son de su campo" y así sabe mucho de Antropología y de Marbín Harris y Noam Chomski. Ahora es un intelectual más que se masturba en casa de sus padres con dos carnets de la biblioteca y un curriculum tan extenso cómo un dedo. De vez en cuando me lo encuentro y hablamos de la tercera guerra mundial, le pregunté si tenía algún tipo de enfermedad venérea y me dijo que ya le gustaría. Se ha quedado muy delgado de la angustia, la pena y el estrés. La vida pasa pero nadie ha sido antes más feliz ni ha vivido mejor, ahora son otros tiempos: tiempos duros.
Siempre recuerdo en los 90 cuando ponían en los bares de Pucela la canción de los Héroes "Entre dos tierras" y la gente se volvía loca y todos seguíamos el ritmo con los pies, desde los primeros compases ya sabíamos que nos lo íbamos a pasar bien escuchando esa canción. Pero no siempre existieron los "Héroes del Silencio" y antes escuchábamos en los bares a "Los Suaves" y también seguíamos el ritmo con los pies con una jarra de cerveza en la mano y los que tenían más suerte con una copa de whiskey. Y antes fue "Alasca y Dinarama" y antes fue "Platero y tú" y antes fueron muchos grupos pop, sobre todo "Mecano". De Mecano guardo un recuerdo agridulce porque no era una buena etapa de mi vida cuando sonaban esas canciones, ni era un niño, ni era un muchacho, ni era un hombre. Era una cosa rara a medio formar que se metía en los bares porque ya había dejado de ir a las hamburgueserías a tirar patatas fritas a las chicas y ahora se empezaba a envalentonar un poco con el alcohol...y luego llegarían las primeras discotecas y discomovidas con canciones de "The Cure" y sus ritmos modernos. Todavía hacía mucho deporte en aquella época, estaba en el equipo preolímpico DARCL3 y era un buen velocista y corredor de fondo. Fue dejar el deporte lo que me hizo bien, ya que hacer atletismo consumía todas mis energías. Con 17 o 18 años dejé el atletismo y me concentré en beber y divertirme, concentré mis energías en beber y pasarlo bien y mi vida dio un giro. Todo el tiempo que estuve haciendo mucho deporte me dejó agotado, cuando salía los fines de semana no tenía fuerzas ni ganas para nada. Lo mejor que pude hacer fue dejar el deporte, el atletismo, consumía todas mis energías. Por eso la etapa de deporte y atletismo cuando no estaba formado todavía y recién me iniciaba en bares y discotecas y discomovidas, no fue una buena etapa para mi. Fue una etapa de cambios muy duros y de dejar amigos y de cambiar de amigos y así hasta el segundo año de instituto no me encontré en mi sitio recién aterrizado, en mi lugar de excesos, poesía, rabia y diversión en el que estuve muchos años. La verdad es que por eso soy antideporte, me pareció haberlo hecho perder muchísimo tiempo y energías que se pueden utilizar para otra cosa mejor, cómo agarrarte una buena curda por ejemplo o echar un polvo.
Y así fue cómo dejé el deporte y empecé a fumar y no fue mal cambió y luego a la edad de 23 años empezaría a fumar hachís y marihuana y así me tiré hasta los 33 años que fue mi año de dejar las drogas. Esa década entre los 23 y los 33 años fue la mejor de mi vida y coincidió conque fuera también la mejor de la historia de España pese al acicate del terrorismo de ETA que parecía que no se iba a acabar nunca...¡Esa década en la que estuve colocado...qué buenos años, qué bien me lo pasé!Pero siempre llega un momento en el que sabes que tienes que dejar las drogas y entonces las dejas y no pasa nada, ha sido una experiencia más pero no puedes seguir así toda la vida sobre todo porque la vida es hacer cosas y tener un proyecto que a veces es un proyecto común. Cuando veo señores de 50 años que todavía son unos drogadictos me dan mucha pena, hay que saber parar a tiempo, antes de que sea demasiado tarde y te puedas convertir en un deshecho social sin ambiciones ni expectativas ni futuro ninguno.
Sin embargo todo cambió en torno a mis 40 años, llegó una crisis descomunal al mundo y a España y las prisas no son buenas para hacer ni para cambiar las cosas. Tenía mi personalidad y estaba contento con ella y tenía mi carácter y mi teléfono de Movistart y mis ordenadores portátiles. Lo tenía todo para enfrentar la vida moderna pero sin embargo el mundo actual no me gustaba nada, estábamos perdiendo derechos a pasos agigantados en el mundo y en Europa, era cómo si todos nos moviésemos para atrás, hacia el siglo XIX y eso me daba cierto apuro,respeto y a veces miedo aunque yo no fuera una persona miedosa pero la prudencia nos hacía sentir una desazón descorazonadora y veíamos caer a gente a nuestro alrededor quemada por la crisis y francamente todo cambió y nos resultaba más difícil conseguir lo que antes lográbamos sin esfuerzo.
La gente teniendo que cerrar sus negocios, millones de españoles cerrando sus negocios, empresas que se fueron a la quiebra, la gente en paro, la gente sin trabajo y todos cruzando la puerta del cambio pero no del éxito y al final un país de 14 millones de pobres con una exigua clase media de tan sólo el quince por ciento de la población española y que estaban peor que antes. Todas esas cosas me emocionaban de alguna manera pero tenía el apoyo de la familia y el acercamiento de algunos amigos y prefería eso a otro tipo de cosas. Me llevaba especialmente bien con algunas camareras que me daban la razón, pero no tenía nada con ninguna persona y a veces me tenía que quedar en casa y mi libertad era parte del programa de otros y tenía que saber nuevas teorías y remontar mi situación, sin embargo había gente que no vivía una unión familiar y que incluso se había suicidado y había momentos que no sobraban que eran muy duros y sin saberlo te sentías solo y un día te mirabas en un espejo redondo y habías cambiado pero tenías que hablar y contabas cosas aunque no supieras nada. Nada. Ni bueno ni malo ni regular. Me dejaban ser cómo era yo, al menos.
Voy a cumplir 40 años y ya estoy atravesando la crisis de los 40 desde hace cinco. La crisis de los 40 coincide con una gran crisis mundial y económica en el mundo. Rusia comienza a actuar en Siria a espaldas de los Estados Unidos y Corea del Norte y China se preparan para la guerra. Trasladan bombas nucleares tácticas hacia Alemania y todos los países se están rearmando nuclearmente. Hablan de un futura Gran Guerra en Oriente Medio y en Asia Menor y también en Asia-Pacífico. Dicen los medios que la tercera guerra mundial es inminente y todos hablamos de ello en los bares. Los bares en España están llenos a pesar de la crisis, para unas cañas y unos vinos siempre hay dinero. Viajo a Palencia en tren para cambiar de aires y me pierdo por sus calles y en una cafetería decorada con una piel de vaca y motivos africanos me quedó profundamente dormido y al despertarme veo manzanas tiradas en el suelo de alguna mujer a la que se le ha roto la bolsa del supermercado. Todo es muy surrealista y me compro unas latas de cerveza y me voy a la pensión a dormir y ese día no salgo por la noche pero al día siguiente si que salgo por la noche y en un bar de copas echo las cartas del Tarot a una camarera brasileña muy guapa y morena de unos veinte años y me vuelvo a la pensión pensando en ella, en cómo será su vida en el futuro, viviendo en España, con toda la vida por delante...Pienso en lo que le deparará el futuro a esa joven mujer y por un momento dejo de preocuparme sólo por mi para pensar en los demás, porque esta crisis que estamos viviendo es para todos y los atentados terroristas futuros serán para todos y la futura tercera guerra mundial será para todo y yo al menos he disfrutado de toda mi juventud pero pienso en la gente joven que lo tendrá muy difícil...¿Qué será de ellos? ¿Qué tipo de juventud van a tener? Me ensombrezco ante la agonía del mundo pero duermo en paz...¿Qué puedo hacer? De repente, y sin saber muy bien por qué, dejo de preocuparme.
Siempre hay un jardín. Siempre hay un jardín en mis recuerdos de la costa del sur de España y yo paso mucho tiempo en ese jardín. Me recuerdo una noche a las nueve recién llegado de un autobús sin escalas de Málaga en directo hacia aquel lugar-pueblo-urbanización. Me recuerdo recién llegado y ya estoy a las nueve de la noche en el jardín y se ven la luna, el sol y las estrellas. Y se ve todo a la vez, la luna, el sol y las estrellas y es un momento mágico a las nueve de la noche cuando otros se dedican a ver sólo las noticias y yo miro el sol, la luna y las estrellas que salen todos a la vez. Y busco dentro de mi bolsa de campaña y encuentro un trozo grueso de hachís y lo parto y empiezo a fumar porros y así estoy hasta las doce de la noche,cuando me entra hambre y me voy a cenar a casa y hay un filete con patatas fritas que ha cocinado mi madre y me doy cuenta de que soy muy feliz y soy feliz así pasando el tiempo solo en aquel lugar-pueblo-urbanización de la costa del sur de España al que acabo de llegar en un autobús sin escalas. Soy muy joven aún y peso muy poco. Soy puro nervio y espíritu, tremendamente sensible, tan sensible que a veces no podía ni escribir.
Luego los días en los que ya no había nadie y todo el mundo se había ido. Al comprar mis padres un piso en la zona costera nos pasábamos más de tres meses de vacaciones de verano y a finales de agosto y principios de septiembre empezaban a desaparecer los coches y los amigos pero nosotros seguíamos allí y entonces se convertía la urbanización en una urbanización fantasma sin turistas ni veraneantes y se hacía muy extraño ese lugar en el que seguía existiendo el sol y haciendo buen tiempo. Entonces te cruzabas a las urbanizaciones vecinas y te jugabas un billar tu solo y te tomabas una copa tu solo escuchando música y viendo a los gordos alemanes emborracharse con sus mujeres flacas y así pasaba el tiempo y sabías que cuando llegaras a tu lugar de origen tendrías que retomar los estudios o hacer unos exámenes o repetir un curso pero que siempre iba a haber algo nuevo, algo nuevo que hacer y que estudiar y eso te daba ánimos porque aunque no te aburrieras, tres meses de vacaciones llegaban a cansar, sobre todo si había habido muchos excesos los dos primeros y todo se había convertido en una vorágine en la que estuviste un tiempo--por ejemplo--sólo jugando al fútbol porque estabas cansado ya de la playa y de la arena y el mar.
Pero aquello era de adolescente y de casi niño, los problemas venían más adelante cuando tenías cerca de los treinta años y ya no eras tan joven. Entonces no podías salir al pueblo porque no tenías coche y día tras día sin salir de la urbanización te acababan por dejar una honda huella y te convertías en una especie de ermitaño. Recuerdo entonces que una inglesa puso un bar en el monte al que todo el mundo llamaba sin mucha imaginación "el bar de la inglesa" y entonces yo me subía hasta el monte para dar un paseo y me quedaba en el bar de la inglesa solo, emborrachándome, y un día, sin saber por qué, se hizo muy de noche y estaba muy oscuro y al bajar del monte no se escuchaba ni un solo ruido y en ese momento sentía miedo y cierta paranoya y estuve cierto tiempo sin salir por la noche cuando oscurecía y no había luna porque el ambiente del monte era demasiado salvaje para mi y así siempre me subía al monte por la tarde temprano y me venía antes de que anocheciera pues cuando anochecía aquel lugar era fantástico, lóbrego y misterioso y nunca soporté sus energías, todos los gatos del mundo se daban cita a esas horas y hacían ruidos extraños con sus bocas y patas y uno acababa sintiendo cierta desazón y deseaba estar en un lugar más urbanizado, más civilizado y de mayor densidad de población. Entonces deseabas volver a tu ciudad de origen y ver casas y edificios y coches y calles transitadas y gente. Aquello era cómo una isla a finales de agosto y principios de septiembre y aunque no llegaras a aburrirte si que es verdad que ya, de más mayor y no con quince ni veinte años, y al no tener automóvil para salir a los pueblos vecinos, te llegabas a agobiar un poco y así hasta que finalmente ya no salía por las noches porque no me sentía a gusto y en cuanto caía el sol me iba a mi casa y miraba la televisión. A veces paseabas hasta una gasolinera y te comprabas unas latas y luego te ibas a la playa, yo me sentía muy bien así. En la playa con unas latas, solo. En la playa siempre había gente y se estaba tranquilo. Luego llegaba la noche y todo cambiaba y si no tenías a nadie con quién darte una vuelta te lo tenías que pensar mucho antes de aventurarte por ahí solo, pero a veces lo hacía y creo recordar que también el alcohol me daba cierto valor. A veces paseaba hasta las urbanizaciones vecinas y me tomaba unas copas en sus bares, porque al menos eso significaba salir de mi sitio. Al volver te invadía una desazonante sensación de soledad porque aquel lugar había sido creado para ser compartido por mucha gente cómo lugar de vacaciones y cuando se quedaba desierto ya era otra cosa, algo siniestro que no tenía ningún sentido clavado en medio del monte y frente al mar y las energías salvajes eran todopoderosas y te volvían loco.
Pero ser feliz solo. Ser feliz estando solo. Yo eso lo recuerdo. Lo recuerdo bien e incluso con cariño. Estar bien solo. Ser feliz estando solo (mientras hubiese dinero), yo eso lo recuerdo.
Salir de casa, abrir la puerta de la calle, saber que tienes un par de billetes y un paquete de cigarrillos y un par de mecheros e incluso un poco de hachís y papelillos de fumar, salir de casa bien provisto de todo, sin haber quedado con nadie, sin saber muy bien a dónde ir y empezar a funcionar y con cada paso comienza la aventura.
Así recuerdo yo muchas noches en aquel lugar-urbanización-pueblo del sur de España. Salir a las ocho o las nueve, abrir la puerta y no saber bien a donde ir.
Primero te largabas al quiosco y te comprabas unas latas para ver anochecer bebiendo cerveza en el parque y allí caían un par de porros y luego te ibas hasta el bar de Paco y cenabas algo de tapas y te tomabas unas cañas y después escuchabas a la gente que se iba al pueblo en coche pero tú no tenías coche y entonces tú te tenías que ir andando por el borde de la carretera a la aventura. Y caminando con una lata que te habías guardado en tu bolsa de campaña te ibas hasta un hotel cercano y luego hasta el bar El Pirata en medio casi de la carretera y luego caminabas hasta CentroDiana y te tomabas unas copas y allí esperabas encontrare algún amigo que tuviera coche para no tener que venirte andando y al final te ibas solo caminando por el borde de la carretera más cocido que un piojo y te metías en la venta de Claudio y así acababas la noche, borracho y solo y cuando llegabas mirando la luna y estabas feliz de haber llegado a la urbanización terminabas en el vivero tomando la última pero siempre ya a esas horas había algún amigo con el que charlar y lo normal era acabar la noche en el parque con alguien fumando porros. Salía a la aventura, a ver quién o qué me podía encontrar y así pasé muy buenas noches y otras no tan buenas pero siempre estuve entretenido y cómodo con la facilidad de tener dinero y tabaco y porros de sobra...¡Eran muy buenos tiempos!¡Y sobre todo yo tenía muchísima energía!
Pero había otros días en los que había mucho menos dinero, sólo para emborracharte con cervezas y no salir de la urbanización y esos días a veces eran muy mágicos porque en el fondo tenías más dinero de lo que te pensabas y tres o cuatro bares en la urbanización daban para mucho y al final siempre acababas encontrándote a alguien, era triste tener que hacer eso en fines de semana cuando todos se iban al pueblo gracias a sus coches pero en días de diario muy poca gente cogía coche y entonces si que podías coincidir con algún amigo o amiga y acababas pasándolo incluso mejor que los fines de semana y además en vacaciones todos los días eran días de fiesta.
El clima era maravilloso, la noche era maravillosa.
Creo que todo eso lo hice hasta los 27 y los 28 años, luego ya, sin tener coche, no me aventuraba a caminar borracho por el borde de la carretera y me quedaba en casa viendo un DVD que a veces era erótico-festivo y lo miraba mientras todos dormían...Quería tener una vida más tranquila y ya no quería tantas aventuras y sin embargo seguía saliendo solo pero ya por la tarde, de 6 de la tarde a diez de la noche y luego me metía en casa y me leía un libro hasta que todos se dormían y entonces me ponía un DVD pornográfico en la soledad de mi cuarto en el que tenía un televisor con DVD...Los discos me los traía de mi ciudad de origen, comprados a los gitanos en el rastro y a veces se veían de pena y se congelaban las imágenes en lo más interesante cómo diciendo "mira todo lo que te estás perdiendo" y entonces en vez de ponerme de mal humor miraba las imágenes congeladas cómo si fueran fotos. Me fumaba unos porros viendo pornografía y me ponía muy burro y luego tenía sueños eróticos muy intensos y me sentía muy vivo en la despreocupación de mi existencia. Pero eso no lo hacía todos los días y las más de las veces me quedaba dormido leyendo.
Lo que sucedía entonces es que llegaba a mi casa a las diez de la noche completamente borracho cuando todos comenzaban a cenar y yo cenaba deprisa y me metía en la cama y a veces me quedaba dormido con la borrachera y me despertaba alas cinco de la mañana y ya no me podía volver a dormir y entonces miraba el día ver amanecer y desayunaba dos o tres veces y realmente me lo pasaba muy bien así de madrugada viendo amanecer y después de desayunar tres veces me volvía a meter en la cama y dormía hasta la una.
Lo mejor de mis escapadas era un hotel en el que una mujer tocaba el piano, un hotel muy elegante en el que yo siempre estaba bien vestido y perfumado con cuarenta ojos a todo. Estaba justo enfrente de mi urbanización y no había que caminar mucho, el problema es que las copas estaban muy caras y eran muy pequeñas. Así que siempre que acudía a aquel hotel me pedía botellines de cerveza, un día hubo un espectáculo de magia muy malo y yo me entretuve mirándolo pero la verdad es que me sentía cómo si estuviera en un lugar extranjero, nadie a mi alrededor hablaba en español y sólo escuchaba el inglés y el alemán e incluso el espectáculo se daba en inglés y yo allí escuchando y mirando y bebiendo y también imaginando que estaba en Gran Bretaña y que había salido de mi país, me imaginaba que estaba en un país del extranjero viviendo y eso me ayudaba a divertirme. Nunca tuve problemas en ese hotel porque siempre iba bien afeitado, duchado y perfumado y bien vestido pero a otras personas sé que no les dejaron pasar. A veces caminaba por las inmediaciones de la piscina iluminada y me echaba un cigarrillo, me gustaba escuchar las voces del concierto que daban en el hotel mientras yo me encontraba en las inmediaciones. La gente venía en coche, pero yo no. Había taxis en la entrada, el lugar estaba muy concurrido. No me gastaba mucho dinero allí sobre todo porque una tarde por un paquete de tabaco me soplaron seis euros. Era un hotel de cinco estrellas, para muy ricos.
Había días en que me dedicaba a aprovechar las mañanas, mi familia iba a la playa por su cuenta y yo por la mía y tenía unas llaves de casa. Decía en casa que me iba a la playa y me quedaba en el parque bebiendo cerveza que me compraba en el supermercado y aprovechaba siempre para escribir algunos poemas o relatos en mi libreta. Lo mejor de todo era saber que iba siempre a coincidir con amigos que vinieran de la playa y que se tomaran unas cervezas antes de ir a comer y yo por supuesto me apuntaba a esas cervezas pero ya estaba borracho y de muy buen humor. Mi amigo Charlie solía venir de la playa con su madre porque no tenía novia ni pareja ni padre y siempre se iba a la playa con su madre. Entonces su madre se iba a casa a hacer la comida para ellos y yo me quedaba con mi amigo Charlie tomando cervezas, a veces hasta más de las tres y cuando llegaba a casa comía y me echaba una siesta y la comida me sabía a gloria porque tenía mucha hambre siempre. Por fortuna en casa comíamos tarde en vacaciones. Me despertaba sobre las seis de la tarde y me iba solo a la playa y esta vez si que iba a la playa y en unos botellines de agua vacíos cargaba algo del whiskey de la botella de mi padre y me ponía a tomar el sol cociéndome de whiskey y luego era una gozada quitarse la borrachera bañándose en el mar. Siempre encontraba a alguien para tomar unas cervezas en el chiringo sobre las ocho de la tarde y con unos buenos amigos que me encontraba en la playa por la tarde cómo Tocho y Arancha y un montón de gente cómo Cesar y Jaime. Luego a las once, después de cenar, me encontraba con mi amigo David en los jardines y nos íbamos al pueblo en autobús y allí nos quedábamos hasta las cuatro de la mañana que nos volvíamos en un taxi. Podía pasarme todo el día borracho y no me sentía mal en absoluto, desde la mañana hasta la noche y así los tres meses de vacaciones de verano. Exceso tras exceso se me iba la vida, lástima que mucho de lo que escribí ya lo he perdido porque era bueno y muy inspirado. Todavía no existía internet y no guardábamos nada en los blogs ni en la nube. Yo escribía en folios-holandesas con una vieja máquina de escribir y muchas cosas de la libreta no las pasaba a máquina porque era complicado o me daba pereza y así perdí muchos textos que en aquellos días eran buenos. No sabía que estaba viviendo los mejores años de mi vida.
Todavía no había sido la guerra de Yugoslavia del 92 al 96 y ya se vendían en el Paco los famosos cafeses irlandeses a un precio un poco elevado. Mi conciencia me dice sin falsedad que conservo en mi propia sangre la decisión de tomarme esos cafeses que valían un trono. Mi madre me daba algo de dinero esa tarde para los cafeses pero no sabía que me los iba a tomar con tanto alcohol, o tal vez fuera mi padre el que me diera algo de dinero para esos vicios. Yo estaba repitiendo algún curso de bachiller en el instituto sin que mi corazón sufriera con ello ni me doliera de esperar. Ninguna sentencia agorera pronunciada con vino dulce me hará hablar de silencio o traición cuando hay gritos que salen de las bocas de mujeres cahondas porque en la vida pude encontrar yo mayor placer que los cafeses irlandeses en aquel verano en el sur de España en aquel lugar-pueblo-urbanización que mezclaba mis alegrías de primogénito envueltas en inmensas satisfacciones estivales que al final de mi vida no me importaban aunque viviera para contarlo. Siervo del placer y del alcohol desde muy joven, no tendría ni veinte años cuando me envicié ese verano con el café con whiskey servido solo y bien caliente y rico en crema y nata montada. Era cómo una merienda, era cómo un reconstituyente y al mismo tiempo era un lujo y un placer hasta que la modorra extendía su manto de olvido, bien lo sé yo. Ahora no comprendo por qué tengo tanto interés en recordar algo que en el fondo debería olvidar, pero ese placer del café con whiskey, del café irlandés servido en el bar Paco en aquella urbainzación-lugar.pueblo que rodeaba el mar, me hacía sentirme un príncipe majestuosos que creía en el sol y en las estrellas y en la vida del amor que no ahoga a la verdad. Ostenté la Gloria y el Sumo Placer aquellos días, aquel verano, aquellas tardes del despertar alcohólico o de su proceder...¿Por qué lo estoy recordando con tanta intensidad? ¡Seguramente porque quiero que se vuelvan a poner de moda--aunque ya han pasado muchos años--los cafeses irlandeses.
He quedado aprisionado entre mis recuerdos alcohólicos.
En el fondo lo mejor era estar solo pero teniendo bastante dinero. Cuando era muy joven y estaba en el instituto salía con 8000 pesetas a caminar por la urbanización, con mucho dinero que yo recaudaba de las propinas de mis padres, tíos y abuelos y me sentía el rey del Mambo. Todavía no había llegado el euro y un café por ejemplo te costaba sólo cien pesetas, casi lo mismo que una cerveza y una copa te podía costar 250 pesetas...¡En aquellos días yo era rico! Hacía siempre lo mismo, salía después de desayunar con abundante dinero en el bolsillo por la urbanización-pueblo-lugar de la costa del sur de España y llevando una libreta para escribir todo lo que se me ocurriera salía a inspirarme. Primero me compraba una litrona en el supermercado--se trataba de que el dinero me durase días--y me la empezaba a beber por los parques y luego iba al bar Paco y allí escribía tomándome unas cañas y cuando me cansaba me iba al bar del Olegario en la parte baja y seguía tomando cañas y escribiendo en la libreta y luego me subía hasta el bar del Antonio en el monte y allí ya caían un par de copas de ron antes de ir a comer y entonces ya acababa la historia que estaba escribiendo...¡En el fondo estaba trabajando, ahora me doy cuenta! Y a eso de las dos de la tarde te encontrabas con David que venía de trabajar de fontanero con su padre que también era fontanero y le invitabas a unas tapas y luego aparecían Charlie, Arancha y el Tocho o Sandra y Laura...y mucha otra gente...Yo cómo estaba bien de dinero invitaba a todo el mundo a consumiciones y a las tres y media de la tarde me iba borracho a comer a casa con dos o tres cuentos escritos en la libreta o con unos poemas o con el inicio de una novela...¡Me gustaba mucho escribir mientras bebía en soledad, era lo mejor del mundo! Y entonces tras comer y echarme una siesta me iba a la playa con mi libreta y seguía escribiendo y luego me iba al chiringuito y también acababa invitando a todo el mundo que quisiera ponerme a mi lado, yo era muy generoso sobre todo porque me sobraba el dinero. Y así pasaba meses enteros y todos me decían que era un genio, un gran artista, un gran escritor cuando les leía mis escritos borracho pagando las consumiciones de todos. Así fue cómo aprendí que a la gente le caes mucho mejor si estás bien de dinero y si puedes invitarles a alguna cosa y así fue cómo yo de muy joven, de estudiante de instituto, tuve muchos amigos en el sur de España cuando las vacaciones y también en mi ciudad de origen. Todo aquello duró unos diez años, luego vino el euro, la madurez y la crisis...y se acabó ser rico...¡Fueron de los mejores años de mi vida, siempre con dinero de sobra y amigos de sobra y compañía femenina...pero sobre todo con talento y ganas de escribir!
Más tarde los amigos se portaron muy bien conmigo, mis abuelos y mis tíos habían muerto y sólo me daba dinero mi padre pero ya no tanto porque no era muy buen estudiante y al final tenía que poner bote con los amigos, pero pasado el tiempo y sin poderme yo buscar la vida, los amigos acabaron invitándome a mi porque se acordaban de mi generosidad de mis mejores años y yo también me acordaba de mis mejores años y de cuando luego perdí capacidad adquisitiva y llegó el euro y nos empobrecimos todos y todo costaba más dinero y ganar dinero costaba más esfuerzo. Aunque la verdad sea dicha, yo con poco dinero hacía maravillas, aprendí a darlo más de sí.
Y luego la dinámica de buscarse trabajillos y ganar algún dinero extra y lo que costaba entonces gastarlo por lo mucho que te había costado ganarlo. Entonces recuerdas los mejores tiempos en los que tenías dinero sin trabajar. Sin trabajar en absoluto aunque siempre estuvieras trabajando de novelista, poeta, cuentista o escritor.
El sabor de la cerveza por la mañana en verano, cuando con el calor la cerveza está riquísima y te hidrata y te da vitaminas y sobre todo cuando eres muy joven, cuando todavía estás estudiando en el instituto y estás de vacaciones y te vas tu solo por el parque a beber y a estar a tu bola. El sabor de esas cervezas con diecisiete, dieciocho y diecinueve años. Ese sabor que ya no vuelve...¡Cómo podía ser tan feliz con tan poco! Empezaba a beber cerveza y todo mi mundo se iluminaba.
Salía de casa después de desayunar, me fumaba unos cigarrillos, me daba un pequeño paseíto para hacer ejercicio y coger algo de calor y cuando ya tenía algo de sed y bastante calor me acercaba hasta el supermercado de la urbanización-pueblo-lugar de la costa del sur de España y me compraba una botella de litro de cerveza que solía ser Mahou o Skoll pero también Águila y en aquella época recuerdo que mayormente era cerveza Skoll que ahora ya ni existe. Cogías la botella sintiendo el frío del cristal y te ibas todo contento al parque, te sentabas en un banco y destapabas la botella.
Tenías un poco de cuidado con la espuma y acto seguido empezabas a sentir su sabor rotundo y recio que por las mañanas te acababa de despertar y te sumía en un aldabonazo, en una llamada hacia un lugar más agradable y más seguro justo cuando ya estabas en un lugar más agradable y más seguro y entonces era todo felicidad sobre felicidad y no podías sentirte mejor y te dabas cuenta de que eras muy joven y de que te quedaban años enteros por delante para seguir disfrutando y eso te hacía más feliz....el buen tiempo, el sol, la playa, el mar, la juventud, toda esa fuerza y energía, las alegrías de vivir bien, protegido y amado...la seguridad, la paz, la democracia, el Estado de Bienestar, el amor de la familia, el privilegio de vivir en España y de ser español, el amor de la sociedad porque eres joven y en última instancia incluso el Amor de Dios...todo eso junto...¡Y a ser feliz , muy feliz, gastando sólo ochenta pesetas!
¡Qué bien hemos vivido todos los españoles de la generación del 70, hemos tenido de todo y todo gratis en el mejor de los países llamado España!
No quiero pensarlo. No quiero pensar que he sido feliz por fumar y beber pero he sido feliz por fumar y beber. Pienso en todos esos días en los que me perdía solo por la urbanización-pueblo-lugar de la costa del sur de España, aquellos días en los que no coincidía con amigos o los amigos tenían otros planes. Pienso en esos días en los que estuve solo en el bar Paco tomando cañas y hablando con las camareras hasta tarde y me lo pasé bien yo solo, pero porque estaba en el bar. En el bar Paco caían al menos tres o cuatro botellines mientras leía el periódico o miraba un poco la televisión, a veces la camarera me ponía los canales del satélite que yo quería ver y entonces gracias a su colaboración estaba muy entretenido y siempre bebiendo hasta que me entraba sueño o hambre y me volvía a casa a dormir o a comer. Siempre solo en el bar Paco una vez entraron unas mujeres muy provocativas y me tuve que contener para no tirarlas los tejos, creo que me hice una violencia a mí mismo pero sé que con unas copas de más hubiera perdido el control y hubiera intentado unos ligues. Recuerdo esas mujeres que entraron un día, una noche, una vez y que me atrajeron mucho. Tuve que contenerme para no tirarlas todo el tejadillo, hubiera sido un poco triste. Algo parecido me pasó en el bar de Olegario en la parte baja del lugar-pueblo-urbanización...Unas mujeres muy atractivas entraron y era cuando había un piano y un billar y se pusieron a jugar solas...pensé en pedirlas jugar con ellas pero hubiera sido patético su rechazo. Me contenté con verlas. Era el problema de siempre, beber me daba ganas de intimar con mujeres y cuando aparecían en el fragor veleidoso del verano uno tenía que contenerse. Sin embargo cuando iba con mi amigo David siempre intentábamos intimar con mujeres, entre los dos nos dábamos ánimos y fuerzas y fumados de porros hacíamos un poco el sinvergüenza...¡Éramos tan jóvenes! Sin embargo algunas veces eran ellas las que se dirigían a mi persona y me daban conversación, unas muchachas gallegas una vez, unas estudiantes de periodismo otras, una muchacha de Albacete...aquella mujer alemana, la otra de Barcelona....A veces eran las chicas las que hablaban contigo porque te veían tímido y te querían conocer. Recuerdo por ejemplo la amistad con Nuria y Sandra y también con Laura...Muchachas que hicieron un acercamiento a mi persona y yo fui receptivo, desinhibidas por el alcohol y el verano y el día que es un día. Las veces en las que ligabas eran menos que las que no ligabas, pero eso le pasaba a todo el mundo. Había buenos ratos muchas veces que dejaron muy buenos recuerdos y por supuesto las fiestas por la noche en la playa: las famosas moragas. Entonces todo el mundo acababa la noche con una chica y eran momentos muy mágicos y sobre todo porque sabías que en tu ciudad de origen era difícil que te pasaran esas cosas, aunque no imposible. Y al terminar el verano todo el mundo pensando en vivir en Marbella, en Estepona, y en Torremolinos o Bedalmádena...y no regresar jamás a su ciudad. Jamás.
No quiero pensar que he sido feliz por beber y fumar, pero he sido feliz por beber y fumar y además estar en esa dinámica me ayudaba a aguantar la soledad en la que casi siempre he vivido. De hecho durante mucho tiempo no he sido muy sociable y creo que hasta tenía problemas de comunicación por mi aislamiento y mi timidez sólo rotos por la locuacidad y valentía del alcohol, lo que suponía que siempre tuviera que estar borracho para relacionarme con normalidad y creo que borracho me he pasado años cómo si me diera miedo la gente, cómo si no me gustara la gente, cómo si tuviera una gran herida imposible de sanar. No quiero pensar que he sido feliz por fumar y beber pero por fumar y beber el mundo se me ha hecho soportable. Ha habido siempre algo en mi que nunca he podido superar. En el fondo no me gusta la vida, ni el mundo ni el planeta y siempre he querido estar muy lejos, en otra parte.
Típico de Piscis.
En el fondo de mis temores yo me preguntaba qué hacía para que el mundo fuera mejor porque la verdad es que yo no hacía nada para cambiar el mundo en el que no me gustaba vivir, lo único que hacía era evadirme. Un gran porcentaje de cobardía había en mi actitud e incluso mis planes estaban llenos de miedo y de temor y mis proyectos siempre se veían teñidos de negro por mi negatividad y al final eso impedía que me abriera incluso al amor de los demás, obsesivo a veces, maniático siempre, en el fondo he sido un enfermo...y lo he sido durante mucho tiempo, luego cambié. El cambio fue muy lento pero se produjo y se produjo a una edad luminosa en la que ya no podía tener más que madurez. De mi vida anterior me quedan gestos.
Ahora trato de ser impecable en la necesidad de mejorar cada día más y de manera global.
Ahora represento también las consecuencias de lo que he sido y eso es un peso.
Abrir la puerta y largarme de casa, con algo de dinero, cigarrillos y algo de hachís y papel de fumar. Abrir la puerta y encontrarme con el clima excelente de verano de aquel lugar-pueblo-urbanización de la costa del sur de España, una plataforma para ser uno de los escogidos para el placer y para el disfrute, la élite del exceso que a veces se supera y a veces se tira de los pelos. Con un alma transparente y a veces de colores, poder salir sin chaquetón, poder salir en bañador, en pantalón corto, en bermudas. Vivir así con un tiempo excelente y maravilloso y no saber dónde ir, si a la playa, si al quiosco a comprar unas cervezas, si al bar de abajo, al del medio, al de arriba...¡Salir y empezar a pasear y luego cuando entraban las ganas de beber saciarse en los bares del sitio! ¡Amaba tanto esos momentos de libertad, juventud y estropicio de mis sentidos! ¿Hay algo mejor que ser libre y joven y tener para vicios en un lugar de ensueño? Así un día tras otro, un mes tras otro, una semana tras otra...y pensabas...¿Por qué no vivir así toda la vida? ¡Porque había que trabajar! Pero si no...¿No se podía encontrar un medio para vivir sin trabajar y estar siempre da vacaciones cantando encantado en el paraíso?
¡Poder vivir de no hacer nada poniendo siempre la mejor cara con la sorpresa de poder encontrarte a alguien y que una cosa lleve a la otra!
Pero las cosas no iban a ser así siempre...
Fruto de la casualidad no fue, pasó el tiempo y llegó un verano y en ese verano en el sur de España no me encontré con mi amigo David. No pude verle por primera vez en muchos años. No sabía en dónde se había metido así que me limité a salir con el jabacú y la Toñi y también con Noelia y Marta. Y entonces un día, en una moraga, le escuché hablar...y allí estaba David en una fiesta nocturna en la playa con unos amigos que no conocía yo de nada. Y estando una tarde en el parque el jabacú y yo fumando unos porros se apareció David de casualidad muy alterado y dijo un par de frases y se largó. Nunca supe que sucedió ese verano. Mi amigo David se había buscado otros amigos y estaba con otra gente y hacía otras cosas y me llamó la atención lo bien vestido y afeitado que estaba y luego supe que sus nuevos amigos eran chicos de familias de mucho dinero y él se iba con ellos a disfrutar de algo que sólo entendía él. Era un nuevo comienzo en la vida de David, una sociedad de élite le había recibido en su seno y con esas personas estuvo todo un verano, un verano muy extraño en el que las chicas se duchaban desnudas en la playa sin ningún pudor y en el que la playa se volvió medio nudista sin saber bien por qué, un verano de muchísimo calor y muchísimo sol en el que la peña estuvo muy alterada. Era entonces cuando Rafa se ponía en pelotas en la playa y nos acercábamos a él para fumar unos porros y todo nos parecía muy surrealista, fue el verano de las grandes conversaciones filosóficas con Rafa que vivía su verano hippie en pelotas. Filosofar y fumar porros. Creo que ese verano salí con mi amigo el jabacú y con Marta y Noelia, íbamos sobre todo al chiringo por la noche porque también abría de noche y no nos íbamos al pueblo, fue un verano de mucha playa, más que otros años y de beber y hacer fiestas en la playa, desde la tarde hasta la noche. Un verano extraño y muy caluroso. Siempre he pensado que fue curioso que David se desprendiera de su vieja pandilla y se marchara a conocer gente nueva con la que quería estar. Sin embargo todo eso duró sólo un verano y al verano siguiente David volvió a salir de nuevo con todos nosotros cómo había hecho siempre. Nunca nos contó nada de su nueva pandilla de amigos, ni lo que hizo ni por qué quiso cambiar ni si había una chica en ese grupo que le interesase. Debíamos tener todos entonces en torno a los 24 o 25 años y algunos pasábamos por pequeñas crisis y fue eso lo que le debió pasar a David: que quería cambiar.
Lo recuerdo cómo el verano en el que todo el mundo se volvió hippie menos David que se volvió pijo.
Uno de mis mejores veranos en el sur de España lo denomino cómo el verano del Rock, era entonces cuando Alberto y el hermano pequeño del jabacú estaban siempre tocando la guitarra y también las hermanas de Arancha. Todo el mundo tocaba la guitarra canciones pop y rock con bastante maestría y entonces mi amigo Charlie me llevó a un bar del puerto donde estaba tocando una banda de música Rock, más tarde llegó el Tocho y Noelia y el Alberto y lo pasamos todos muy bien, ese verano Rock no vimos mucho a Marta, estaba en otra cofradía más light y casi no coincidimos con ella. Recuerdo con mucha emoción cómo fue entrar en ese bar del puerto donde estaban tocando y ya dentro todos los chicos fumando porros y bebiendo copas y así estuvimos toda la noche. Recuerdo bien que luego quisimos volver por la tarde otro día y no había nadie, no había concierto y era muy pronto todavía. Lo recuerdo bien. Estuvimos en ese bar donde ni siquiera había música esta vez, tomando botellines y aprovechando para hablar entre nosotros de nuestras cosas. También había conciertos en la playa, pero a mi me gustaban menos.
Luego recuerdo un verano en el que los conciertos eran de música jazz y había un festival de música jazz en el pueblo. David tenía una novia y salía con nosotros y Charlie también tenía una novia y también salía con nosotros. Al final seríamos cómo tres parejas y tres muchachos "solteros" y entonces el ambiente fue más recogido y más intelectual. Un verano más tranquilo de hablar mucho de política porque había cambios importantes en España y en el que yo me dejé barba y todo el mundo me decía que me quedaba bien. Un verano de salir más al pueblo pero no de trasnochar tanto, un verano más tranquilo en el que muchos tenían pareja y estaban más asentados. Los veranos más movidos fueron los del Jaks Danield´s, cuando nos comprábamos botellas de whiskey en la gasolinera y luego salíamos a beber whiskey por el pueblo. Esos veranos de los grandes bebedores de whiskey cómo el Alberto, el Tocho David y yo. Un verano en el que la botella de Jack Danield´s no podía faltar, un verano de beber muchísimo y de discutir incluso y de hablar en voz alta e incluso a gritos, un verano más alterado cuando ya todos nos estábamos acercando a la treintena y las copas no sentaban ya tan bien a veces. Muchos tuvieron pequeñas paranoyas y pequeños malos rollos y hubo desavenencias y escapadas de la gente y algunas veces cierto aislamiento y gente que no la volvíamos a ver en tres o cuatro días y que luego regresaban, unos veranos de locura realmente. David y yo salíamos entonces mucho por el puerto con Arancha y el Tocho y el jabacú salía menos o estaba con otra gente o no tenía dinero para salir y se quedaba en casa. Unos veranos en el que muchos tuvieron aventuras que luego no contaron a nadie. Lo que pasaba es que ya no éramos unos veiteañeros y cierto cansancio pesaba ya al realizar grandes excesos. La gente iba a dar el gran salto a dejar de divertirse y a buscar un sentido más trascendente y menos material a la vida, veranos de la crisis de los treinta que recién empezaba para muchos.
Creo que yo atravesé dos grandes crisis en esos veranos. Una cuando tenía 23 años y otra cuando tenía 28 años y creo que fue porque a los 23 años ya perdíamos todos la unión tan grande que había en el grupo y en vez de ser una gran pandilla de 40 o 50 personas que iban en masa al puerto o a las discotecas pasamos a ser un grupo más reducido y escindido de unas 8 o 10 personas a lo sumo que ya haría su vida por su cuenta. Parecido ocurrió con 28 años en el que incluso esa pequeña pandilla de 10 personas se acabó de romper y todos salíamos en grupos de dos o de tres o de cuatro a lo sumo coincidiendo con otros por allí en algún lugar. Fueron las etapas de pérdidas de las amistades y de la confianza de alguna manera porque todos ya teníamos nuestro propio destino trazado y era lógico pensar que de la pandilla grande de quinceañeros y veinteañeros años más tarde sólo fuéramos a quedar 8 o 10, pero fue más duro entender que de la panda de treintañeros con el tiempo y haciendo cada uno su vida se reduciría a grupos de dos o tres personas y que coincidiríamos en algún punto de vez en cuando pero que ya saldríamos en grupos de tres o de cuatro a lo sumo y a veces el que podía salir con un amigo se daba con un canto en los dientes. Era cómo entender que la gran juerga y fiesta y diversión y locura ya se había acabado y ahora todos nos dedicaríamos a nuestros asuntos e ilusiones y proyectos compartiendo alguna idea de los mismos con dos o tres amigos de confianza a lo sumo. Pasado el tiempo si de la gran pandilla de treinta o cuarenta personas de los años 80 te quedaban dos o tres amigos en el año 2000, te podías sentir afortunado. Así fue cómo llegué un verano al pueblo-urbanización-lugar del sur de España y mi amigo David salía a solas con Alberto y en cierta manera por caridad y porque no estuviera solo me dejaron salir con ellos pero a veces me sentía cómo si estuviera de más y es que en esa situación yo incluso sobraba y así pasó más adelante cuando David salía sólo con su amigo Deivid y también me hicieron un hueco y todo ésto hasta que un verano llegué al pueblo-urbanización y ya tampoco estaba David, se había largado a trabajar en el extranjero y de repente me vi sin amigos. Tuve un poco de suerte ese verano y coincidí con una pandilla de gente del hermano pequeño del jabacú y me dejaron unirme al grupo unas pocas horas por la noche, pero también sentía que estaba de más--recuerdo que fue un verano en el que salía solo al bar de la inglesa y hablaba un rato con ella y también me iba al Paco a merendar-- y al final ocurrió lo que se temía la gente que iba a ocurrir un día: la peña traía sus propios amigos de sus ciudades de origen para no estar sola y así te encontrabas a Charlie con un amigo de Madrid y a Marta con una amiga de Barcelona y a Jaime con un amigo de Sevilla y te ibas uniendo a esa gente con discreción y sin hacerte notar pero ya en el fondo eras un pegote. Todo eso sucedió cuando ya habíamos pasado la treintena, de alguna manera la pandilla ya no existía y todos hacían su vida y salían por su cuenta y el que no se había casado tenía novia y algunos tenían hijos y muchos problemas laborales o incluso de salud: la vida.
Y así fue cómo un día con casi 35 años y cuando ya había dejado el alcohol, me vi una tarde completamente solo tomando unas ensaladillas rusas con pan para merendar y una cerveza cero en el bar de Paco. Era cuando David estaba trabajando en Inglaterra y Deivid se había marchado a Gijón y Alberto veraneaba en una finca de Extremadura. De repente un verano me vi sin amigos y todo había cambiado. Yo también había cambiado y ya no bebía y creo que estaba preparando unas oposiciones a las que al final no me presenté. Ese verano vi una tarde a Marta, que hacía su vida y ya no salía conmigo, y otra noche a Charlie y haciendo un exceso me tomé con él un botellín de cerveza de cuatro grados que fue todo lo que bebería de alcohol durante el verano. Arancha y el Tocho también estaban por ahí pero ya ni nos saludábamos y creo que coincidí una vez con ellos cuando ya iban a emprender el camino de regreso a casa y me hablaron cómo si se estuvieran dirigiendo a un desconocido, tenían ya tres hijos. Ese verano me iba a la playa con la familia y tomaba con ellos un refrigerio antes de ir a comer y también mis padres me llevaron de pegote un par de veces a cenar con ellos para que no estuviera tan solo. Lo más duro de ese verano no fue sólo no beber sino mi gran aislamiento que no me llevó a querer intimar con Charlie o Marta para no importunarles cuando ya estaban haciendo su vida. Dormía mucho y miraba mucho la tele y también me entretenía con libros. Me daba cuenta de que los mejores años de mi vida ya habían pasado y ahora tenía que estar un tiempo sin beber para estar mejor de salud y sin beber me tiré tres años. Eso sería en el año 2007 o 2008. Sin embargo llegó el año 2010 y cuando llegué al parque-lugar-urbanización estaban todos mis amigos sevillanos y yo llevaba ya dos meses bebiendo, fue el cumpleaños de Jaime y salimos todos por el puerto de Marbella y fue cómo recobrar la juventud perdida, en parte gracias al alcohol y ese verano lo pasé bien con los sevillanos y también saliendo por la noche con Charlie del que ya tenía su teléfono y Marta fue más receptiva al ver a tanta gente de los siempre y el 2010 fue un buen verano para todos sobre todo porque yo había vuelto a beber y estaba más comunicativo.
Lo que sucedió el verano del año 2010 es que todos empezábamos a atravesar la crisis de los cuarenta y entonces todos queríamos ser jóvenes de nuevo y volver a salir en pandilla cómo cuando éramos unos chavales, esa situación procuró para todos un buen verano y volvimos a salir todos juntos aunque sin David--que estaba trabajando en Australia ahora--y todo fue cómo al principio y sin embargo había mucho de falsedad en nuestros hábitos y mucho de autoengaño...fue un verano de nonstalgia...¡Para todos habían pasado más de treinta años y sin embargo lo pasamos bien!
Lo que sucedió es que todos de alguna manera nos estábamos despidiendo de nosotros mismos, nos estábamos despidiendo de la pandilla que habíamos sido con unas grandes fiestas y unos excesos que retrotraían el recuerdo. Era cómo los grandes fuegos artificiales al final de una verbena y luego todo el mundo a su casa a trabajar el lunes, ya nunca volveríamos a ser los mismos y la fiesta había acabado.
Entonces comprendí que haberme pasado tres años sin beber había depurado y rejuvenecido mi cuerpo. Ya no volvería a cometer tantos excesos y sólo bebía botellines y a lo sumo cuatro o cinco en toda la noche, fumaba menos y ya llevaba 10 años sin probar ninguna droga y realmente me encontraba mejor. Tenía unos sanos 40 años y otros no podían decir lo mismo porque mucha gente se seguía poniendo hasta las patas y nunca habían parado.
Pero aquellos veranos del 2007, 2008 y 2009 en los que no bebía absolutamente nada y no quise comunicarme con los pocos amigos que había en el parque...¿Qué hice? No lo recuerdo bien. Estaba cómo en una nube. En una nube por no beber. Metido en mi mundo. Saliendo a cenar con mis padres y hermanos y dando largos paseos por la playa y comiendo mucho y durmiendo mucho. Creo que también estudiaba unas oposiciones a las que luego no me presenté. Años duros para mi en el fondo. Me recuerdo merendando en el Paco, tomando ensaladillas y cerveza sin alcohol y cómo de vuelta ya de todo, cansado y harto de la vida, sin rumbo ni ilusiones. Tal vez me tomara una vez cada veinte días una cerveza normal y esa sería toda mi alegría y todo mi exceso pero creo que eso fue algo que sólo hice un par de veces, estaba decidido a dejar de beber...¿Qué hice? Leer mucho aquellos días y ver noticias de la gran crisis que estábamos viviendo en internet y estudiar mis oposiciones. Años muy tranquilos, demasiado.
Hasta que en el año 2010 volví a beber un mes de junio y volví a ser yo mismo de nuevo.
Creo que aquel verano del año 2010 y porque era verano hice algunos excesos--cuatro cervezas al día-- pero después ya no volvería a beber cómo bebía antes, ya no tomaría nunca más vino ni copas y sólo bebería cervezas y dos o tres al día y los fines de semana cuatro cañas. En el fondo lo que hice fue retirarme de una vida de excesos y por supuesto no volví a consumir ningún tipo de droga y había días enteros en los que no bebía nada y así fue cómo llegó el verano del 2011 y del 2012 y del 2013 y sólo bebería 2 cervezas al día e incluso si llegaba el fin de semana me tomaba dos o tres cervezas cómo mucho y nunca copas ni vino y comencé a no salir por la noche y a acostarme pronto, incluso los fines de semana en los que salía de siete a once y aveces incluso a las diez de la noche estaba en casa, hora en la que otros salían. Me encontraba con mis amigos en verano y ya no salía por la noche con ellos y lo que hacía era tomarme el vermut o un aperitivo y todos pensaban que me había convertido en una sombra de lo que era, pero lo cierto es que tenía mucha más salud después de toda una larga vida de excesos y yo me sentía bien así e incluso llegaba a pensar que habría un día en el que no tomaría nada de alcohol y aunque fuera muy poco lo que bebía en el fondo pensaba en dejarlo por completo algún día aunque de momento un par de cañas en una jornada no me hacían ningún daño. Sencillamente había cambiado y mis amigos seguían siendo unos juergas y por eso ya no salía con ellos por la noche para empezar porque ya no salía por la noche. Sin duda yo había cambiado pero a mejor, a tener más salud.
Y entonces comprendí que se había pasado mi juventud.
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