Somos la fuente de la alegría del universo y estamos aquí y entre todos nos desperdigamos y somos viento y luz y mar y tierra.
Entonces su ayuda estaba en él, en él estaba su ayuda de las fuentes del mar, el fuego y la tierra.
Y la vieja alegría que brota pura y no es ridícula.
La vieja alegría del leproso que canta y baila y tiene un cometido especial.
Pero luego no supo qué dirección dar a su vida, luego no supo qué dirección tomar y luego se encontró perdido y depresivo sin una dirección que poder tomar.
Pero él tenía fe en Dios y en las cosas sencillas, tenía fe en Dios y en las cosas sencillas y con todo aquello pretendía llevar una vida plena.
No sabía muy bien a dónde dirigirse ni qué hacer con su energía.
Y a veces se sentía inusualmente triste pues veía que el mundo iba hacia su destrucción y que nada tenía sentido.
Pero hallaba una razón en observar la vida porque la vida era interesante y era interesante vivir tiempos de cambio.
Pensaba en escribir algo pero para él eran tiempos de cambio, pensaba dar un nuevo giro a su vida pero se encontraba perdido. Pedía ayuda a sus guías y oraba, oraba para encontrar la felicidad porque no se sentía en absoluto feliz y él pretendía ser feliz pero no conseguía serlo...¿Era tan complicado ser feliz? ¿Qué se necesitaba? Buscaba refugio en el alcohol y un día salió a beber y se hartó de salir a beber, en el alcohol no estaba la felicidad tampoco.
Observar la vida sería la solución, esa sería la solución. Observar la vida. Mirar el mundo todo los días y lo que en él pasaba. Así irían trascurriendo los días hasta encontrar una salida a sus problemas.
¿Por qué se sentía tan desgraciado? Pensaba que había tenido mala suerte en la vida y eso era todo y que incluso había tenido muy mala suerte algunas veces quizás se debiera a su negatividad y a su incapacidad para ver y disfrutar lo bueno que tiene la vida.
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