miércoles, 16 de marzo de 2016

LA SIMPLE VIDA DE JOSÉ

Le dolían los huesos de crecer. José cada vez era más alto. Todo el tiempo que se pasaba durmiendo se lo pasaba aumentando de tamaño y no sólo eso: José también rejuvenecía.

José no tenía creencias y se había casado consigo mismo, se uqería mucho y se amaba y cómo se uqería mucho y se amaba a él mismo, también amaba a los demás.

José estaba contento. Tenía un trabajo que le daba para sus vicios y gastos y era feliz en su trabajo porque era un trabajo muy creativo.

También a José le gustaba ayudar a los demás y tenía pocos amigos pero amigos con problemas porque a él lo que le gustaba era ayudar a sus amigos y amigas y por eso sus amigos y amigas eran gente con problemas que le venían bien a él y le hacían moverse mucho con visitas de allá para acá.

Sostenía el mando de su tele con el canal Sundance encendido. José siempre veía películas intelectuales del canal Sundance y eso le hacía estimular y crecer su inteligencia porque José no sólo crecía en tamaño, también crecía en inteligencia y entendimiento.

José tenía una extraña belleza, una belleza muy masculina y se pude decir que era guapo pero lo mejor de todo es que su belleza consistía en la transparencia de su espíritu acendrado y escogido.

Quizás José no vivía en la mejor de las ciudades para vivir pero era una ciudad muy tranquila que le surtía de todo lo que necesitaba y estaba feliz allí, recibía estímulos intelectuales de la ciudad y sabía apreciarlos, no quería ser el típico snob que sólo puede encontrar cultura en las principales ciudades del mundo.

Los grandes paseos por la ciudad le conferían a José un aspecto elástico y ágil, y de esa manera siempre estaba en forma, a veces pensaba en correr un poquito pero con lo mucho que andaba se encontraba sano y saludable y muy elástico y fuerte. Los largos paseos por la ciudad y a veces por las inmediaciones de su casa le hacían estar en forma.

José tenía la mejor de las edades, no era muy joven y tampoco era muy viejo. José se encontraba en la medianía de la vida pero su vida iba a ser una vida larga así que se sentía todavía a veces y eso era muchas veces cómo un adolescente.

José era un gran poeta, de joven, de muy joven, fue un gran poeta con honores y reconocido que tuvo una extensa fama en su ciudad y en su región pero no pudo ir más allá porque todavía no existía internet y no pudo alcanzar más proyección. Sin embargo los que le conocían sabían que José era muy buen escritor y sobre todo muy buen poeta y un hombre muy sensible.

Todo el mundo quería a José y le admiraban y allá por dónde fuera dejaba siempre un buen recuerdo...

José era un hombre muy sencillo que habitaba una sencilla casa y tenía sencillos gustos y un sencillo trabajo y comía de manera sencilla y se divertía de manera sencilla, José era un hombre sin pretensiones pero a veces su poesía podía parecer muy complicada e incluso muy sofisticada, pero el otro mundo de José, el otro José...

A José le quería mucho su jefe que siempre le pagaba al día y le pagaba bien, y de esa manera José tenía lo necesario para vivir. También en su familia le querían y respetaban y aunque se había casado consigo mismo José no se encontraba nunca solo: tenía sus recuerdos y sus proyectos, sus ideas y sus ilusiones y siempre lo suficiente para vivir.

José era una persona muy alegre y positiva y sin embargo su poesía era oscura y terrorífica muchas veces, llena de ideas negras...pero ese era el otro José.

José siempre tenía que convivir con el otro José, lo llevaba dentro y al otro José muy pocos le conocían y ni siquiera él mismo le conocía.

José a veces era el otro José, pero por muy poco tiempo y se le pasaba rápido. José era dos Josés en uno, pero a penas se daba cuenta y además si notaba algo pensaba que eso le pasaba a todo el mundo y en cierta medida tenía razón.

En el fondo José era muy cándido hasta que dejaba de serlo y entonces la gente se sorprendía de que José dejara de ser tan cándido, muchos decían que lo que pasaba es que José realmente era un Piscis y que los Piscis son así, pero era un reduccionismo y una manera de no complicar las cosas y de querer una explicación muy basta a todos los asuntos en cada momento, una manera de llevar las cosas a un límite dónde nada era un problema o dónde los problemas no existían.

José a veces decía cosas que ni él mismo entendía, pero las decía el otro José...porque es que José era Piscis.

Pero José no sabía que era Piscis, él siempre decía que él era un Sagitario. Lo cierto es que José era Piscis y había vivido mucho tiempo sin saberlo...¿Por qué?

Porque José vivía de alguna manera engañándose a sí mismo, para ser más feliz. No le gustaba el mundo ni la realidad y se ocultaba de todo y de todos y llevaba una vida secreta en su burbuja de fantasía donde nadie podía jamás herirle.

Y es que el bueno de José era muy sensible, por eso se hacía el duro a todas horas ya veces podría parecer un tipo que no se dejaba amilanar fácilmente. También eso era una impostura.

Lo que más le gustaba a José era hablar de sí mismo, por eso en sus relatos él era su propio personaje y todo el mundo lo sabía y no le daba importancia y además tampoco la tenía.

Y un día llegó la tercera guerra mundial.


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