domingo, 10 de julio de 2016

EL SEMBRADOR DE LO OCULTO 7

"No me gusta la gente" pensó Néstor y luego "Desearía estar solo". "No me gusta la gente y desearía estar solo" pensaba Néstor.
Y caminaba solo por el barrio de Girón en Pucela mirando sus abigarradas calles y sus bares que en su mayoría habían cerrado y sus tiendas y comercios verjados.
"No sé qué hago aquí, sólo caminar" pensaba Néstor y se encontraba cada vez más solo pero eso le hacía sentirse feliz pues quería encontrarse cada vez más solo.
El sabor de la cerveza muy de mañana.
El barrio creado en Pucela por José Antonio Girón de Velasco ministro de Franco y cofundador de la Falange. Un barrio entero le debía su nombre y haber vivido muy bien.
El sabor de la cerveza muy de mañana.
Las casas de protección oficial creadas por la Falange para que a nadie le faltara de nada durante el franquismo, para que cada español tuviera casa, pan y trabajo y médicos gratis, y eso realmente se consiguió.
El barrio de Girón.
El sabor de la cerveza muy de mañana.
El sabor despertaba los instintos al mismo tiempo que atraía cierta somnolencia.
No abusar de la caridad de la gente, mostrar siempre tu mejor cara, tratar de hacer bien tu trabajo.
Y las cosas que no tienen sentido sencillamente no tienen sentido y no hay que buscarle otro.
¡Al menos poder beber en paz con los primeros rayos de sol!
Los autobuses atestados de trabajadores y de mujeres extranjeras, ruidos de niños con sus juegos y el trasiego del tráfico y el inconfundible aroma a polución que al final te acompaña y te hace sentirte en la ciudad, en lo urbano y en lo habitable. La polución que hace que te sientas bien, respirando humo.
Y enciendes un cigarrillo.
Más cerveza en un bar de viejos, te ponen un pincho de tortilla. La tortilla es de ayer.
Y estar mejor solo.
Un banco en la calle y te sientas.
Buscas un supermercado y compras una lata de cerveza y luego te vuelves al banco.
Y sientes cómo si el banco fuera sólo tuyo.
Y empiezas a beber y a mirar a la gente que pasa y así pasa una hora.
Y has estado en un tiempo sin tiempo. Medianamente bien, has disfrutado y algo queda en ti pegado a lo lejos y no sabes qué es pero tampoco te preocupa ponerle un nombre, quizás sea cómo un bicho, cómo un insecto, pero en tu alma.
Y se ha quedado atrapado allí.
Pero no importa.
Pero no importa porque nada tiene importancia, de repente nada lo tiene.
Y piensas que así es mejor.
Un poco más de cerveza.
Ya ha pasado el tiempo que no has vivido.

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