Los elementos de la vida esparcidos por doquier y la vida manando de un surtidor donde no llega la propia vida y en pos del abandono y la sombra el propio abandono y la propia sombra y en la amalgama de los sentidos amalgama de los sentidos y sobre el corazón inmaculado y satinado los sentimientos despiertos.
Y así se desperezaba Néstor hacia su nueva vida en la que había decidido leer a Kafka y dejar de leer a Nietzshe, y así se desperezaba Néstor de tanta filosofía y de tanto Shiller y de tanto Heideger y así volvía Néstor a mundos más prosaicos, incluso le apetecía volver a jugar al futbolín.
¡Jugar al futbolín y beber cervezas de tercio, eso sería una buena terapia después de tanto haber leído a Siller!
¡Pero Néstor no encontraba amigos para jugar al futbolín!
Cómo era un hombre tan raro todo el mundo le evitaba, lo que pasaba es que él era muy inteligente y muy sensible...y le costaba intimar, relacionarse normalmente con los demás. Según fuera por su exigencia o según fuera por su pesimismo, siempre acababa por quedarse sin amigos...¡Y ahora no tenía a nadie para jugar al futbolín y beber cervezas de tercio!
Releer a Kafka tampoco era la mejor opción...¿Qué hacer?
¡Ver las noticias! Eso era muy entretenido.
Otra noche sin salir de casa.
¿Y qué decían las noticias? ¡Ah, sí, que la OTAN estaba invadiendo las fronteras de Rusia! ¿Y ahora qué iba a pasar? ¿Una tercera guerra mundial? ¡Y Néstor no tenía a nadie para jugar al futbolín!
Otra noche aburrida.
Néstor había pasado la tarde bebiendo cervezas en el Parque Grande de Pucela a la sombra de los grandes árboles y viendo a prostitutas, delincuentes suramericanos y viejos maricones, todos cómo disimulando a lo que iban y lo que hacían, al final se puso nervioso y se tuvo que ir y en una parada de autobús se puso más nervioso todavía y se puso a beber más, al final sudaba copiosamente y su cuerpo empezó a oler a establo. Le llegaba un olor de su cuerpo cómo a establo y se tuvo que ir a su casa a darse una ducha y después quiso salir más tiempo pero ya se encontraba muy cansado pero después de descansar le apetecía jugar, recién duchado, al futbolín con nuevos amigos. Pero Néstor casi no tenía amigos, ni viejos ni nuevos. Y cuando se puso a ver las noticias para distraerse decían que estábamos al borde de una tercera guerra mundial y que Rusia atacaría a la OTAN.
Néstor se puso más nervioso y comenzó a sudar de los nervios, los nervios le hacían sudar...¡Néstor se tuvo que dar otra ducha!
Trató de comer algo, pero no tenía a penas hambre.
¡La tercera guerra mundial era inminente!
¿Quién encadenará a La Bestia?
¡Ya no podíamos sentirnos seguros en Europa!
Con ropa limpia y entre cuatro paredes a Néstor se le pasaba la vida leyendo, quería salir más, hacer más cosas...¡Tanta vida intelectual no podía ser buena! Ver las noticias tampoco ayudaba.
¡Si pudiera cambiarse de nombre y de casa y de ciudad y de país y de hábitos de consumo! ¡Si pudiera ser otro y no tener que soportarse todos los días!
Trató de comer algo más pero era una tontería porque ya antes no tenía nada de hambre, pero trataba de comer por aburrimiento.
¡Y si algún día nos faltara el alimento en Europa!
¡Y si algún día nos faltara el agua potable en Europa!
Néstor no quería pensar en ello, pero le llegaban intuiciones...cada noche, lo juro.
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